El presidente de EE.UU. Donald Trump
El presidente de EE.UU. Donald Trump - AFP

Los republicanos se dividen otra vez frente al «Obamacare»

El Senado de Estados Unidos ha votado en contra de un proyecto legislativo para derogar la conocida como 'Obamacare'

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La embestida final de los senadores republicanos por llegar a un acuerdo que tumbe el «Obamacare» e instaure una nueva reforma sanitaria sigue sin dar resultado. Desde el martes, la actividad es febril en la cámara alta estadounidense, pero por el momento las divisiones internas entre los conservadores son más fuertes que la voluntad de derribar la reforma sanitaria de Barack Obama.

El martes los republicanos eran incapaces de encontrar un consenso y dar una alegría legislativa para Donald Trump, que, como la mayoría de los republicanos, vendió el fin de Obamacare como una de sus prioridades a sus votantes. Cada día que pasa es más embarazoso para el presidente de EE.UU. que las dos cámaras del Congreso estén en manos de los republicanos y que no sea posible encontrar un vehículo legislativo que permita cumplir esta promesa electoral.

Con 45 votos a favor y 55 en contra, el Senado ha rechazado la segunda de las opciones que barajaban, después de que la pasada noche acabaran con el primer proyecto, también por falta de acuerdo entre los conservadores. Los republicanos que han votado en contra han sido Dean Heller (Nevada), John McCain (Arizona), Susan Collins (Maine), Lisa Murkowski (Alaska), Shelley Moore Capito (Virginia Occidental), Robert Portman (Ohio) y Lamar Alexander (Tennessee).

Trump celebró el martes con fuerza la victoria por la mínima en el Senado, donde se aprobó -gracias al regreso del convaleciente senador John McCain a Washington y al voto del vicepresidente, Mike Pence, que rompió el empate con la oposición- el impulso formal a nuevas votaciones sobre la reforma sanitaria. Con el paso de las horas, ha quedado claro que está todo por hacer.

El martes por la noche el Senado tumbó una nueva versión de la Ley de Reconciliación por una Mejor Salud, el texto en el que el líder republicano en la cámara alta, Mitch McConnell, trabajó durante semanas y que supone una reforma global de Obamacare. La mayoría republicana en el Senado es corta (52 legisladores, frente a 48 demócratas), por lo que solo se puede permitir dos defecciones. Pero esta propuesta contó con hasta nueve votos en contra de republicanos. Algunos son del ala más conservadora del partido, para quienes esa reforma deja en pie demasiadas partes perniciosas de Obamacare, como Mike Lee (Utah) o Rand Paul (Kentucky); también se opusieron legisladores centristas, como Dean Heller (Nevada) o Susan Collins (Maine), que están en contra del impacto en la cobertura médica que tendría la propuesta en sus estados.

Con este panorama, este miércoles se ha sometido a votación otra opción: la revocación total de Obamacare, sin una nueva reforma sanitaria que la sustituya. Era una opción que defendía Paul y que se antoja como el precio que pagó McConnell para que el senador diera el visto bueno al impulso legislativo del martes. El plan supone retrasar la revocación de Obamacare dos años y utilizar ese periodo de tiempo para elaborar una normativa alternativa. Según el análisis de la Oficina Presupuestaria del Congreso, la medida dejaría a 32 millones de estadounidenses sin cobertura médica, y varios senadores republicanos ya habían mostrado su oposición.

Lo que queda por delante es tratar de alcanzar un consenso, aunque sea aguado y con un acuerdo de mínimos para continuar las negociaciones. Es lo que han llamado una «derogación flaca» de Obamacare que después se llevaría a una conferencia con la Cámara de Representantes para buscar un texto definitivo. La distancia entre algunos republicanos, sin embargo, se antoja demasiado amplia para cerrarla a contrarreloj como quiere McConnell, a pesar de los latigazos verbales de Trump, que ayer sacudió desde Twitter a una de las republicanas díscolas del Senado: «La senadora Lisa Murkowski, de Alaska, decepcionó ayer a los republicanos y a este país. ¡Una pena!».