Reino Unido ofrece a la UE el pago de 56.000 millones de euros por las facturas del Brexit

«Estamos aún trabajando en ello. Eso es lo único que puedo hacer», afirma el jefe negociador de la UE sobre la oferta británica, que colmaría gran parte de las exigencias de Bruselas

Corresponsal en LondresActualizado:

Tras meses de encallamiento se empieza un posible acuerdo. Al menos en uno de los tres puntos clave de las negociaciones del Brexit. Reino Unido habría acordado, según varios medios de comunicación británicos, pagar entre 45.000 y 55.000 millones de euros a la Unión Europea como concepto de factura por su salida del club comunitario.

Las cifras bailan porque el acuerdo no sería completo a falta de que se detallen los últimos flecos, pero Bruselas vería con buenos ojos este avance en la propuesta británica. Las reuniones se han venido sucediendo a lo largo de estos meses y la de la semana pasada durante la cumbre de países europeos fue crucial para desatascar la situación.

La UE cedería así después de pedir inicialmente una cifra entre 60.000 y 75.000 millones de euros. Y es que Reino Unido ha pasado de no ofrecer nada a ir subiendo gradualmente la oferta de divorcio y esto ha sido fundamental para cambiar la actitud de ambas partes en una negociación que parecía abocada al fracaso.

Fue clave el acuerdo para aumentar la oferta que consiguió Theresa May la semana pasada con los ministros más partidarios del Brexit, como el de Exteriores Boris Johnson o el de Medio Ambiente Michael Gove. Sin embargo, algunos medios aseguran que estos dejaron en claro en la reunión que no se incluyó una cifra exacta en particular, sino que dieron luz a un método por el cual se podría calcular la cantidad establecida.

Todo sucede a menos de una semana del almuerzo clave que mantendrán el lunes en Bruselas la primera ministra Theresa May con el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. En él, se pondrán sobre la mesa los tres puntos que han marcado la primera fase de las negociaciones y que desbloquearán la situación para poder empezar a hablar del acuerdo futuro entre ambas partes, como Reino Unido pretende suceda a partir del 14 de diciembre. Dos de ellos ya parecen casi solucionados, como son la condición de los residentes comunitarios en suelo británico y la factura de salida.

Por lo tanto, el gran escollo que queda ahora es la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. Asunto que se ha enquistado en los últimos días tras varias declaraciones por parte del Gobierno irlandés en las que asegura que si Reino Unido no ofrece mantener una «frontera blanda» podría vetar el acuerdo final. Gran Bretaña ya ha descartado que Irlanda del Norte permanezca en el mercado único y la unión aduanera como pretende Bruselas y por tanto deberá buscar una solución a un tema que no parecía tan complicado en un principio.