Internacional

La presidenta de Corea del Sur, implicada en la corrupción de su «Rasputina»

Aunque los investigadores sospechan que Park Geun-hye colaboró en el tráfico de influencias de su amiga Choi Soon-sil, no pueden acusarla porque tiene inmunidad constitucional

Manifestantes con caretas de la «Rasputina» y la presidenta de Corea del Sur
Manifestantes con caretas de la «Rasputina» y la presidenta de Corea del Sur - REUTERS

La Fiscalía de Corea del Sur ha implicado a la presidenta Park Geun-hye en el caso de tráfico de influencias de su amiga Choi Soon-sil, apodada la «Rasputina» por pertenecer a un oscuro culto religioso y ejercer una poderosa influencia sobre ella. Después de tres semanas de interrogatorios e investigaciones, Choi Soon-sil, de 60 años, ha sido acusada este domingo de abuso de poder, coerciones e intento de fraude, ya que los fiscales sospechan que se aprovechó de su estrecha relación con la presidenta para lograr «donaciones» millonarias de empresas a cambio de favores políticos. Según informa la agencia estatal de noticias Yonhap, junto a ella han sido imputados dos secretarios presidenciales, An Chong-bum y Jeong Ho-seong, por proporcionarle documentos gubernamentales.

Aunque la Fiscalía cree que la presidenta Park colaboró con ellos en esta trama de corrupción, no puede imputarla por la inmunidad que le garantiza la Constitución surcoreana, que solo permite su procesamiento por casos de insurrección o traición. «Basándonos en este dictamen, el equipo especial de investigadores continuará indagando sobre la presidenta«, aseguró el fiscal jefe del Distrito Central de Seúl, Lee Young-ryeol, informa Yonhap.

Desde que estalló este escándalo hace ya un mes, cientos de miles de personas vienen manifestándose cada fin de semana en Seúl y otras ciudades del país para pedir la dimisión de la presidenta Park, que tiene 64 años y le queda uno en el cargo. Tras la multitudinaria marcha de la semana pasada, que congregó a un millón de personas según los organizadores y a 220.000 a tenor de la Policía, otra marcha masiva recorrió el sábado por la noche las calles de la capital surcoreana. Mientras la organización calcula el número de asistentes en 450.000, la Policía los rebaja hasta los 135.000.

Al margen de su cifra real, se trata de las mayores movilizaciones que se recuerdan en la historia democrática de Corea del Sur, donde la opinión pública y la oposición exigen la renuncia de la presidenta Park. Aunque esta ha pedido disculpas y declarará durante los próximos ante la Fiscalía, se niega a dimitir y ha vuelto a retomar su agenda de trabajo nombrando nuevos cargos oficiales.

Presionar a empresas

A tenor de las investigaciones de la Fiscalía, Choi Soon-sil utilizó su amistad con la presidenta Park, que dura ya cuatro décadas, para «presionar« a 54 grandes empresas con el fin de que «donaran» hasta 77.400 millones de won (unos 62 millones de euros) a dos fundaciones que ella misma dirigía. Al parecer, luego habría intentado desviar ese dinero a su propia compañía para apropiarse de él. Entre las empresas afectadas destacan las mayores multinacionales del país, como Hyundai, los grandes almacenes Lotte, el gigante de las telecomunicaciones KT y la siderúrgica Posco. La semana pasada, los fiscales también registraron la sede central de Samsung por presuntos pagos irregulares a Choi Soon-sil, quien permanece detenida.

Esta «Rasputina« moderna, que parece tener el mismo poder que aquel místico monje ruso en la corte del zar Nicolás II, habría contado con la ayuda de dos secretarios presidenciales, quienes se vieron obligados a dimitir a finales del mes pasado al trascender el caso y también siguen bajo arresto. Mientras uno de ellos, An Chong-bum, se encargaba de coordinar la política gubernamental, el otro, Jeong Ho-seong, era el asesor de asuntos privados de la presidenta Park. Los investigadores creen que este le proporcionó a Choi Soon-sil 180 documentos oficiales, entre ellos 47 con material reservado, entre enero de 2013, cuando echó a andar la Administración de Park, y abril de este años. Dichos papeles, que fueron enviados por correo electrónico, fax y mensajería, incluían desde las notas de Park en las reuniones del Gobierno hasta sus planes de viajes o remodelaciones de ministerios, pasando por informes sobre las relaciones diplomáticas de Corea del Sur.

La amistad entre ambas mujeres empezó en los años 70, cuando el padre de Choi Soon-sil, un pastor religioso que fundó un oscuro culto religioso, se convirtió en el mentor de la entonces joven Park tras la muerte de su madre en un atentado contra su progenitor, el dictador que dirigió Corea del Sur entre 1961 y 1979. Desde entonces, Park ha estado tan influida por ambos que incluso se distanció de sus propios hermanos hace ya mucho tiempo. Con su popularidad desplomada a un raquítico cinco por ciento, estas nuevas revelaciones aumentarán la presión sobre la presidenta Park para que dimita.

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