Internacional

Escándalo en Corea del Sur por el arresto de la «rasputina» de la presidenta Park

Entre reclamaciones de dimisión, la presidenta nombra nuevo primer ministro tras descubrirse la influencia de su amiga Choi Soon-sil, hija de un oscuro pastor religioso

Choi Soon-sil, al llegar a declarar
Choi Soon-sil, al llegar a declarar - Reuters

Un oscuro caso de amiguismo que mezcla influencia religiosa con abuso de poder amenaza con derribar a la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye. Con miles de personas manifestándose en las calles e importantes figuras políticas pidiendo su dimisión, como el alcalde de Seúl, Park Won-soon, la presidenta surcoreana se enfrenta al momento más difícil de su carrera cuando le queda solo un año en el cargo.

La culpa de su calvario la tiene su vieja amiga Choi Soon-sil, a quien le unen cuatro décadas de camaradería y confidencias. Según reveló la semana pasada la televisión JTBC, que tuvo acceso a los archivos del ordenador de Choi, la confianza entre ambas era tal que esta llegó a editar algunos discursos de la presidenta Park y hasta tuvo acceso a documentos secretos sobre las relaciones con Japón y Corea del Norte. Además, se aprovechó de su estrecha relación con la presidenta para «convencer» a las mayores multinacionales del país, como Samsung, de que «donaran» hasta 80.000 millones de won (casi 63 millones de euros) a dos fundaciones que ella misma dirigía.

El escándalo ha airado a la opinión pública surcoreana y ha obligado a volver al país a Choi Soon-sil, quien llevaba dos meses en Alemania y ha sido detenida tras su vuelta para evitar que huya o destruya pruebas comprometedoras. El lunes, después de ser interrogada, la Fiscalía ordenó su arresto provisional a la espera de decidir si presenta cargos contra ella.

«Choi ha negado todas las acusaciones, pero hay riesgo de fuga porque ya se marchó al extranjero en el pasado y no tiene una dirección permanente en Corea. Además, se halla en un estado psicológico extremadamente inestable y es posible que ocurra algo inesperado si es liberada», justificó uno de los fiscales, según informa la agencia estatal de noticias Yonhap.

Antes de entrar a declarar, la mujer, de 60 años, pidió disculpas públicamente. «Lo siento mucho. He cometido un pecado mortal. Por favor, perdónenme», imploró a los periodistas que esperaban su llegada mientras un grupo de manifestantes pedía a gritos su encarcelamiento y la renuncia de la presidenta Park.

La detenida es hija de Choi Tae-min, un oscuro líder religioso que fue monje budista, luego se convirtió al cristianismo y fundó la Iglesia de la Vida Eterna (Yongsaenggyo), considerada por muchos una secta. Con este culto que mezclaba el budismo, el cristianismo y el «cheondoismo», la religión local que afloró en Corea a principios del siglo XX, Choi se erigió en el mentor de Park Geun-hye en 1974, cuando esta quedó traumatizada tras la muerte de su madre en un atentado contra su padre, el dictador Park Chung-hee. Cinco años después, este fue asesinado por su propio jefe de seguridad, quien citó como uno de los motivos del magnicidio la influencia del «corrupto» Choi Tae-min sobre la joven hija del general.

En los años 90, los propios hermanos de Park Geun-hye denunciaron ante el entonces presidente surcoreano, Roh Tae-woo, que el pastor la estaba manipulando para quedarse con el dinero de una fundación en memoria de sus difuntos padres. A tenor del periódico «Korea Times», se rumorea que Choi Tae-min, quien estuvo casado seis veces, incluso tuvo una «relación impropia» con Park Geun-hye a pesar de su diferencia de edad.

Tras la muerte del líder religioso en 1994 a los 82 años, Park continuó su amistad con su hija, Choi Soon-sil, quien se ha convertido en una de sus más fieles confidentes. Tal y consta en los cables diplomáticos revelados por Wikileaks en 2007, la Embajada de Estados Unidos en Corea del Sur informó a su Gobierno de estas habladurías acerca «del completo control que tenía el difunto pastor sobre el cuerpo y el alma de Park en sus años de formación». Aludiendo a su mística figura, la legación estadounidense incluso lo llamaba el «Rasputín coreano», un apodo que los medios han desempolvado ahora para referirse a su hija.

Debido al escándalo que ha protagonizado esta nueva «Rasputina», la presidenta Park se ha visto obligada a remodelar su Gobierno. Para calmar a la opinión pública, este miércoles ha nombrado primer ministro a Kim Byong-joon, antiguo secretario del expresidente Roh Moo-hyun, y titular de Finanzas a Yim Jong-young, quien hasta ahora dirigía la Comisión de Servicios Financieros. Pero no parece que estos cambios apacigüen a la sociedad surcoreana, que sigue reclamando la dimisión de Park Geun-hye a la espera de conocer más detalles sobre el interrogatorio a su «Rasputina».

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