Un guardia de seguridad prohíbe la entrada a las galerías GUM, junto a la Plaza Roja de Moscú, tras la amenaza falsta de bomba
Un guardia de seguridad prohíbe la entrada a las galerías GUM, junto a la Plaza Roja de Moscú, tras la amenaza falsta de bomba - REUTERS

Ascienden a 150.000 las personas evacuadas en Rusia por un aluvión de falsas alarmas de bomba

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha admitido que los avisos «son terrorismo, vandalismo telefónico»

CORRESPONSAL EN MOSCÚActualizado:

A más de 150.000 asciende ya la cifra de personas que han tenido que ser desalojadas en los últimos días de diversos lugares públicos a lo largo y ancho de Rusia a causa de amenazas de bomba. Todas, hasta ahora, han resultado ser falsas. Este jueves la situación se repitió en la legendaria juguetería fundada en la época soviética «Dietski Mir» (El Mundo de los Niños) de Moscú, en una veintena de escuelas de la capital y en una docena de centros comerciales de San Petersburgo y Kazán.

El miércoles en Moscú, tuvieron que ser evacuados los emblemáticos almacenes GUM, en la conocida Plaza Roja de la capital rusa, varios centros docentes y tres importantes estaciones de ferrocarril moscovitas, las de Kievski, Kazanski y Yaroslavski. En total, 45.000 personas sólo el miércoles y sólo en Moscú.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha admitido que los avisos de bomba falsos «son terrorismo, vandalismo telefónico». Aseguró que el presidente Vladímir Putin está al corriente y ha dado ya las instrucciones pertinentes para que se esclarezca la autoría, sobre cuyo origen Peskov no quiso especular.

Versiones contradictorias

Los medios de comunicación rusos, citando fuentes de los servicios secretos, han venido ofreciendo versiones contradictorias sobre la procedencia de las llamadas telefónicas. El miércoles, se dijo que muchas provenían de Ucrania, país que mantiene con Rusia unas pésimas relaciones debido a la anexión de Crimea y a la ayuda del Kremlin a los rebeldes separatistas de Donetsk y Lugansk.

Pero hoy, la agencia Ria-Nóvosti, que citaba informaciones obtenidas de fuentes policiales, apuntaba a Daesh como posible responsable de los avisos de bomba falsos. Debido a su participación en la guerra en Siria del lado del régimen de Bashar al Assad. Rusia ha sido amenazada con ataques terroristas de parte de Daesh.

Horas después, el cabecilla de la organización ultra ortodoxa rusa «Estado Cristiano-Santa Rusia», Alexánder Kalinin, declaraba a la radio Eco de Moscú haber recibido información anónima según la cual las alarmas de bomba forman parte de la campaña lanzada contra la película «Matilda» del director Alexéi Uchítel. En ella se narra la relación prematrimonial entre el último zar ruso, Nicolás II, y la primera bailarina del gran Teatro Mariinski de San Petersburgo, Matilda Kshesínskaya.

El monarca ruso y su familia fueron asesinados brutalmente en Ekaterimburgo el 17 de julio de 1918 y canonizados por la Iglesia Ortodoxa rusa en 2000. Por eso, los integristas ortodoxos consideran un «ultraje» y una «blasfemia» la cinta de Uchítel. Numerosos cines en Rusia han recibido amenazas de ellos, si proyectan la película, por lo que han decidido no incluirla en sus carteles. Tal actitud han provocado incluso la indignación del ministro de Cultura ruso, Vladímir Medinski, que los ha tachado de «fanáticos». El estreno de «Matilda« está previsto para el próximo 6 de octubre en el Teatro Mariinski y el 26 en los cines del país.