El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu saluda al presidente de Rusia, Vladimir Putin
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu saluda al presidente de Rusia, Vladimir Putin - EFE

Netanyahu pide a Putin que deje de propiciar el fortalecimiento de Irán

El primer ministro israelí ha manisfestado su preocupación por la creciente influencia de Irán en Oriente Próximo y su creciente presencia en Siria

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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, viajó este miércoles al balneario de Sochi en su quinto viaje a Rusia desde que el presidente Vladímir Putin decidiera hace casi dos años intervenir militarmente en Siria. En todas las reuniones anteriores y en la mantenida esta vez con Putin, Netanyahu ha expresado su indefectible preocupación por la cada vez más relevante influencia de Irán en Oriente Próximo y su creciente presencia en Siria.

«Señor presidente, con los esfuerzos conjuntos de todos nosotros estamos derrotando al Daesh y esto es muy importante, pero hay una cosa negativa y es que donde desaparece el Estado Islámico aparece Irán», le dijo el primer ministro israelí al presidente ruso al comienzo de la reunión mantenida en Sochi.

A juicio de Netanyahu, «Irán despliega enormes esfuerzos para fortalecer su presencia en Siria y esto representa una amenaza para Israel, Oriente Próximo y, en mi opinión, para el mundo entero». El mandatario hebreo subrayó el hecho de que Teherán «amenaza a diario con destruir el Estado israelí» y lamentó que la influencia iraní sea cada vez mayor en países como Irak y Yemen, además de «controlar prácticamente el Líbano». «No se debería permitir que se imponga también en Siria», añadió.

La cuestión es que los principales apoyos con los que dispone el régimen de Bashar al Assad son Rusia, Irán y Hizbollah.

En septiembre de 2015, Netanyahu le advirtió a Putin que «Irán, con ayuda del Ejército sirio, intenta crear contra nosotros un segundo frente en los Altos del Golán», territorio sirio bajo control de Israel desde la Guerra de los Seis Días, en 1967.

La vez anterior que el primer ministro israelí estuvo en Rusia, en marzo pasado, le dejó claro al jefe del Kremlin que su país no permitirá que Irán se quede en Siria eternamente. «Por supuesto, no nos gustaría que el Islam radical, el terrorismo suní, sea sustituido por el terrorismo islámico y radical chií encabezado por Irán», aseguró. También manifestó que la presencia de Irán en Siria «impide un acuerdo de paz». Putin le instó a olvidar el pasado y a tratar de establecer ahora una relación «constructiva» con Irán.

El acuerdo de alto el fuego que se alcanzó a principios de julio para el suroeste de Siria fue bien acogido por Tel-Aviv en un principio, pero Netanyahu alertó que «este cese de hostilidades no debe permitir que Irán y sus aliados en Siria establezcan una presencia militar, en el país en general, y en el suroeste en particular». El ministro de Defensa de Israel, Avigdor Lieberman, también advirtió que no permitirán que en el suroeste de Siria se consolide un despliegue permanente de fuerzas iraníes o combatientes de Hezbollah. A este respecto, según el rotativo «Haaretz», llegó a producirse una reunión en Amán entre representantes militares rusos e israelíes, con la presencia también de responsables del Mosad, para discutir las objeciones planteadas por Tel-Aviv.

En marzo, el jefe del Gobierno hebreo le dijo a Putin que Persia había «intentado destruir al pueblo judío y no lo consiguió», hace unos 2.500 años, y hoy Teherán, a juicio de Netanyahu, mantiene la misma idea porque «lo escriben en sus misiles balísticos». Putin le respondió que «aquello pasó hace mucho tiempo, en el siglo V antes de Cristo. Ahora vivimos en un mundo distinto», palabras que no han logrado todavía tranquilizar a Israel.