Internacional

Macri afronta una enorme marcha de sindicalistas y piqueteros

Las banderas de la movilización ondearán este viernes en Buenos Aires para reclamar un millón de puestos de trabajo en forma de subvenciones

Miles de argentinos participan de una concentración en la plaza del Congreso argentino hoy
Miles de argentinos participan de una concentración en la plaza del Congreso argentino hoy - EFE
CARMEN DE CARLOS Corresponsal En Buenos Aires - Actualizado: Guardado en:

Movimientos piqueteros, sindicatos y diferentes organizaciones sociales estiman que podrían superar las cien mil personas e incluso llegar a las doscientas mil. Los cálculos los hacían a la vista de la inmensa marcha con la que cierran la semana y convirtieron este viernes en un día imposible para circular en Buenos Aires.

Las banderas de la movilización ondearán para reclamar un millón de puestos de trabajo en forma de subvenciones. También, para presionar al Gobierno de Mauricio Macri, que en diciembre cumple su primer aniversario, y aumente un 15 por ciento las dotaciones de «planes» (subsidios) como la asignación Universal por Hijo, que está operativa.

El costo, de aplicarse esas demandas, superaría, según el Ejecutivo, los cincuenta mil millones de pesos (más de tres mil millones de euros) pero de telón de fondo hay un desafío mayor. La caravana humana de protesta exige la aprobación en el Senado de un proyecto de ley que la oposición kirchnerista y los partidos de ultraizquierda, lograron sancionar en el Congreso, con el objetivo de que se declarare la Emergencia Económica de Argentina. La meta es virtualmente imposible porque, pese a ser mayoría, el presidente Macri la vetaría pese al desgaste político que le provocaría.

El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, con menos de un año de gestión, lamentó: «Muchos de los que apoyan esta ley se fueron del Gobierno sin reconocer la pobreza». La alusión era directa al corazón del hoy diputado Axel Kicillof. El por entonces ministro de Economía, se negó durante su gestión a medir los índices de pobreza porque, a su juicio, esa medida «estigmatizaba» a los pobres que son el 30 por ciento de la población.

Triaca fue más lejos al recordar que «a muchos debería ponérsele roja la cara por apoyar este proyecto cuando hace un año hablaban de que teníamos menos pobreza que en Alemania. deberían estar, por lo menos, avergonzados». La última pulla estaba dirigida a la expresidenta Cristina Fernández que, en plena sesión de la FAO, se atrevió a comparar los índices de pobreza argentinos con los de países que apenas tienen 5 por ciento de miseria. Aníbal Fernández, su jefe de Gabinete, salió a confirmarlo equiparando la pobreza de Alemania (5 por ciento) con la de Argentina.

Cierta la pesada herencia, también lo es que la población ha soportado el último año una inflación en torno al 40 por ciento. El poder adquisitivo de los argentinos, pero a compensarse con actualizaciones de convenios y otras medidas, sigue menguando día a día.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios