Unos 20 millones de kenianos votarán en 40.000 colegios electorales
Unos 20 millones de kenianos votarán en 40.000 colegios electorales - REUTERS

Los kenianos votan en paz pero bajo una gran presión

Ambos candidatos se encuentran muy igualados en intención de voto

Actualizado:

Este martes, millones de Kenianos han salido a votar en sus elecciones generales. Las colas empezaron a formarse hacia las dos de la madrugada, aunque los colegios electorales no abrieron hasta las seis. Pero el ambiente no es de júbilo democrático si no de tensión.

El miedo se cierne sobre el país porque los sondeos apuntan a que esta será una elección muy disputada. El margen entre los candidatos se estrecha a medida que el día avanza, aumentando el temor de que cualquier fallo técnico pueda dar a los perdedores razón para cuestionar el resultado. En 2007, las acusaciones de fraude electoral provocaron una ola de enfrentamientos tribales en los que murieron unas 1.500 personas y cientos de miles fueron desplazadas.

El presidente Uhuru Kenyatta ha pedido unidad, diciendo que aceptaría el resultado e instando a sus rivales a hacer lo mismo. Por el momento, observadores de la Unión Europea dicen estar satisfechos con la tranquilidad de los votantes a pesar del record en participación. «El día aún es largo, pero como se puede ver, la gente está ansiosa por ejercer su derecho democrático,» ha dicho la directora de la misión europea, Marietje Schaake. Se estima que unos 20 millones de kenianos votarán en 40.000 colegios electorales.

Los dos candidatos a la presidencia son descendientes de importantes estirpes políticas en Kenia. Uhuru Kenyatta es un rico hombre de negocios, hijo del primer presidente de Kenia. Y Raila Odinga, el jefe de la oposición, es hijo del primer vicepresidente del país.

La última semana de campaña ha sido muy tensa a causa del asesinato de un alto funcionario electoral y varias acusaciones de manipulación electoral. De momento el voto ha sido tranquilo aunque han surgido varios problemas técnicos. Algunos colegios tardaron en abrir sus puertas, otros tuvieron dificultades a causa de la lluvia y en Nairobi, al menos 24 personas han resultado heridas por una estampida ocurrida en un céntrico colegio electoral.

«Es importante recordar que nuestra democracia es muy joven,» dice Salomon Kasango, un taxista de 27 años que lleva tres horas haciendo cola para votar en Nairobi, «habrá problemas porque nuestro sistema político aun está aprendiendo a gatear.»

No se sabe aún cuando se sabrá el ganador ya que un 25 porciento de los colegios electorales no tienen cobertura de telefonía móvil, lo que significa que los funcionarios tendrán que conducir hasta la ciudad más cercana para enviar los resultados.

En esta elección se juega, no solo el futuro de Kenia, pero también la estabilidad de la región. Cualquier contratiempo podría afectar la economía de países vecinos como Tanzania o la lucha contra la insurgencia islamista al-Shabaab en Somalia, donde Kenia tiene cientos de soldados.

Es por eso que tantos actores están haciendo esfuerzos para evitar la violencia que podría irrumpir una vez que termina la votación: Las autoridades electorales están utilizando tecnología biométrica para prevenir el fraude e infundir confianza en el proceso. Cientos de voluntarios están intentando calmar los ánimos en los barrios donde los disturbios surgieron en 2007. Incluso el ex presidente Americano Barack Obama, cuyo padre nació en Kenia, ha escrito una carta pidiendo a los kenianos que rechacen la violencia.

Pero aunque el voto sea tranquilo, eso no garantiza que no habrá ningún estallido de violencia cuando se sepan los resultados. «La votación siempre es pacífica en Kenia,» dice la analista política Nanjala Nyabola, «lo que importa es lo que pasará mañana.»