Un hombre descansa junto a un cartel electoral del líder opositor keniata Raila Odinga en Nairobi
Un hombre descansa junto a un cartel electoral del líder opositor keniata Raila Odinga en Nairobi - EFE

Kenia celebra elecciones bajo el temor a la violencia étnica

En los choques de 2007 se registraron más de mil muertos y 350.000 desplazados

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Las elecciones son sinónimo de peligro en Kenia. El miedo se cierne sobre este país porque la agenda electoral está determinada por intereses tribales y ambos candidatos están arriesgando su legado político. Para Raila Odinga, el perenne líder de la oposición, esta es la última oportunidad de conseguir la presidencia. Uhuru Kenyatta, el actual jefe de estado, trata por su parte de evitar convertirse en el primer presidente keniano que gobernó durante un solo mandato.

En Kenia, la política y la identidad tribal se mezclan fácilmente. El partido de Kenyatta, Jubilee, tiene el apoyo de las dos tribus mayoritarias en el país -Kikuyu y Kalenjin- mientras NASA, la coalición de Odinga, abarca muchas de las tribus más pequeñas, como los Luo.

«Sin duda, esta será una elección muy debatida» dice Justin Willis, profesor de historia en la Universidad de Durham y experto en elecciones en Kenia. Los sondeos parecen indicar que Kenyatta ganará hoy por un pequeño margen, pero Odinga sigue convencido de su victoria.

Si Kenyatta gana y hay signos de fraude electoral podrían volver a repetirse matanzas como las que tuvieron lugar en 2007 y 2008 cuando la oposición se negó a aceptar los resultados de los comicios. Las protestas produjeron una ola de violencia interétnica; unas 1.500 personas murieron y 350.000 se vieron forzadas a abandonar sus hogares.

Episodios en Nairobi

Hoy, muchos temen que la historia se repita y por eso la capital del país, Nairobi, está inusualmente vacía. Miles se han marchado a sus comunidades de origen y los que quedan se han abastecido de provisiones para el caso de conflicto. «Rezamos para que todo vaya bien», dice Jedidiah Kimathi, un joven taxista, «pero todo el mundo tiene miedo».

Ya se han producido episodios de violencia. Este fin de semana en Mathare, uno de los barrios mas pobres de la capital, varias personas resultaron heridas y una resultó muerta cuando partidarios de Kenyatta y Odinga se enfrentaron con machetes y armas de fuego. Y el foco de tensión no es solo la elección en Nairobi. Otros 14,000 candidatos se presentan a elecciones locales para gobernador, miembro del parlamento, senador o funcionario.

Un estallido de violencia tendría gravísimas consecuencias financieras porque sectores como la aviación, la banca y turismo dependen mucho de la inversión extranjera. Y si los disturbios afectasen al transporte el precio de productos básicos como el arroz y el aceite, podría doblarse.

Otros países también podrían sufrir los efectos de la violencia. Kenia es la sede de muchas agencias humanitarias que envían ayuda zonas en conflicto como Sudán del Sur y Somalia. El caos en Nairobi podría obstaculizar la distribución de comida y ayuda médica.

Kagwiria Mbogori, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia dice que mantener la paz es responsabilidad de todos. «Si su candidato gana, no hace falta alardear, y si su candidato pierde, hay que sufrir estoicamente y no dejar que Kenia se venga abajo».