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El jefe de los espías de EE.UU. se desmarca del futuro presidente

Presenta su dimisión James Clapper, director nacional de Inteligencia

El jefe de los espías de EE.UU. se desmarca del futuro presidente
Corresponsal En Nueva York - Actualizado: Guardado en:

James Clapper, el director nacional de Inteligencia de EE.UU., cumplirá el próximo marzo 76 años y en los últimos meses ya había dejado claro a su equipo que no seguiría al frente de la mayor maquinaria de espionaje del mundo. Pero sorprendió el escenario y el momento del anuncio de su retirada. Apenas ha pasado una semana desde la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales y Clapper, que tiene a su cargo organismos como la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), no ha querido que pase el tiempo para dejar claro que no estará a las órdenes del magnate.

«Envié mi carta de dimisión», explicó ayer Clapper en una sesión abierta poco habitual del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. «Me sentó bastante bien», añadió en tono jocoso. Clapper aclaró que seguirá en el cargo hasta el próximo 20 de enero, el día en el que Trump jurará su cargo delante del Capitolio.

La decisión era esperada y no se entiende como una forma de «mostrar una protesta o de falta de confianza en la próxima administración», aseguró un portavoz de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia. Pero los analistas sí lo ven como una llamada de atención a Trump para que acelere la configuración de su Gabinete y de los altos cargos de su Gobierno, en un momento en el que el equipo de transición presidencial parece desconcertado, desorganizado y plagado de luchas internas.

Los senadores Angus King (independiente, de Maine) y James Lankford (republicano, de Oklahoma), ambos miembros del Comité de Inteligencia del Senado, pidieron a Trump que actúe con rapidez para nombrar «un director nacional de Inteligencia experimentado» que ponga énfasis en la «colaboración» entre los distintos organismos que supervisa. «Lo más importante es que si se le elige pronto, el director nacional de Inteligencia podría asesorar sobre posibles candidatos para director de las diferentes agencias de inteligencia con los que él o ella trabajará habitualmente», aseguraron.

Nombramientos

El también senador Mark Warner (demócrata, de Virginia), que será el vicepresidente del Comité de Inteligencia, insistió también en la necesidad de celeridad en los nombramientos y expresó su esperanza en que Trump elija a alguien con la misma talla que Clapper.

No parece que Trump tenga preparado un sustituto que pueda anunciar de forma inmediata. Además, las jornadas de cuchillos largos que se viven en la Torre Trump de Nueva York, desde donde el presidente electo toma sus primeras decisiones de gobierno, han acabado con los despidos de algunos pesos fuertes en seguridad nacional e internacional de su equipo de transición. Entre ellos, Mark Rogers, que sonaba para director de la CIA, y que salió del círculo íntimo por su cercanía con Chris Christie, gobernador de New Jersey caído en desgracia.

El sustituto de Clapper se dedicará a supervisar y coordinar el trabajo de las 17 agencias gubernamentales relacionadas con la inteligencia. Es un cargo que tiene autoridad sobre 107.000 empleados públicos y que fue creado en 2004 para engrasar las relaciones, a veces muy ásperas, entre agencias como la CIA y la NSA.

Aunque parecía tener muy claro que no seguiría en el cargo con independencia del resultado electoral, Clapper tuvo algún roce con Trump durante la campaña. En julio reconoció que la retórica agresiva utilizada por el candidato preocupaba a los aliados y en octubre señaló a Rusia como el origen de ataques cibernéticos con la intención de influir en las elecciones presidenciales. Trump siempre lo negó, dijo que no se sabía quién era y que podría ser «alguien que pesa 200 kilos tumbado en su cama».

Clapper se despedirá con el reconocimiento de la comunidad de inteligencia, pero también con una gran polémica sobre sus espaldas. En una comparecencia ante el Senado, negó que las agencias de espionaje del país estuvieran recolectando información de ciudadanos estadounidenses. Meses más tarde, las filtraciones de Edward Snowden le contradijeron.

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