Internacional

Histórica manifestación en Corea del Sur para exigir la dimisión de la presidenta del país

Cientos de miles de personas se echan a las calles de Seúl contra la presidenta Park Geun-hye, acosada por un escándalo de corrupción y tráfico de influencias

Los organizadores hablan de la asistencia de un millón de manifestantes, 220.000 según la Policía

Una imagen de la protesta masiva en Seúl contra la presidenta Park Geun-hye - REUTERS
EFE - @abc_es Seúl - Actualizado: Guardado en:

El centro de Seúl ha vivido la mayor protesta de la historia democrática de Corea del Sur. Cientos de miles de personas han tomado la capital del país para exigir la dimisión de la presidenta de la nación, Park Geun-hye, cercada por un enorme escándalo político de corrupción y tráfico de influencias.

«Park Geun-hye dimisión» fue la frase más coreada por los manifestantes (220.000 según la Policía y un millón según los organizadores) y omnipresente en los carteles, globos y banderines desplegados en la plaza del Ayuntamiento y la avenida de Gwanghwamun de la capital surcoreana.

Pantallas gigantes, escenarios, canciones protesta y también temas del género surcoreano K-pop aportaron color a la manifestación que, según las cifras estimadas, habría superado en magnitud a una del año 2008 considerada hasta ahora la mayor en casi tres décadas de democracia en Corea del Sur.

«Me siento muy triste. Siento como si mi país se hubiera perdido, como si fuera el fin del mundo. Quiero pedirle que dimita (a Park Geun-hye) porque ya no es mi presidenta», comentó a Efe la oficinista de 35 años Kyuhyun Kim, quien acudió a la protesta masiva para expresar su indignación.

Una indignación que es generalizada en la sociedad surcoreana desde que comenzara a destaparse el caso popularmente conocido como «Choi Soon-sil Gate». Choi Soon-sil, una amiga íntima de la presidenta sin cargo público, presuntamente modificó sus discursos, intervino de forma oculta en asuntos de Estado y captó fondos de forma ilícita utilizando su influencia para después apropiarse parte de ellos.

El hecho de que una desconocida haya podido tomar importantes decisiones gubernamentales y obtener riqueza y privilegios de su exclusiva conexión ha llevado a prácticamente todo el país a dar la espalda a su presidenta. Tras dos primeras manifestaciones las pasadas semanas, finalmente los partidos de la oposición y hasta 1.500 organizaciones civiles se coordinaron para organizar la protesta masiva de hoy con el objetivo de incrementar la presión sobre la jefa de Estado.

Tras corear sus consignas a lo largo de la arteria principal de Seúl, al ponerse el sol los manifestantes acompañaron su protesta con velas encendidas e iniciaron una marcha pacífica hacia la Casa Azul, residencia oficial de la presidenta. Unos 25.000 policías fueron desplegados para prevenir incidentes en esta manifestación que obligó a cortar al tráfico en prácticamente todo el centro histórico de la ciudad.

Para deleite de los organizadores –y desgracia de la mandataria– la protesta tuvo lugar en un día inusualmente cálido y soleado para estas alturas de noviembre, lo que contribuyó a hacer realidad las previsiones más optimistas en cuanto a número de manifestantes. El éxito de la convocatoria refuerza las cada vez más numerosas voces que piden la dimisión de Park, cuyo nivel de popularidad ha caído en las últimas encuestas hasta el 5 por ciento, el más bajo de un líder surcoreano en la historia.

En un intento de acallar las críticas, la presidenta nombró las pasadas semanas a un primer ministro cercano a la oposición, pero los diputados bloquearon el movimiento y finalmente se ha visto obligada a dejar la decisión en manos del Parlamento y renunciar a sus poderes en favor del futuro premier. Mientras, su íntima amiga permanece detenida mientras avanza la investigación sobre el caso.

Los fiscales creen que Choi Soon-sil usó su conexión con la presidenta para forzar a las principales empresas surcoreanas –entre ellas Samsung y Hyundai– a donar millones de dólares a dos organizaciones y luego canalizar parte de los fondos a sus propias compañías fantasma en Alemania.

Sin embargo, lo que más indignación ha causado es la idea generalizada de que la confidente de Park se convirtió en la «Rasputina coreana», tal y como ha sido bautizada en honor al influyente místico de la corte rusa.

Esta mujer de 60 años es hija de Choi Tae-min, fundador de la secta «Iglesia de la Vida Eterna» –una extraña amalgama de varias religiones– que aparentemente se convirtió en mentor de Park tras convencerla de que era capaz de comunicarse con su madre después de que ésta fuera asesinada en 1974. Debido a esto gran parte de los surcoreanos creen que una especie de chamán ha estado gobernando su país en la sombra durante los últimos cuatro años.

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