De izquierda a derecha, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo; el presidente de Francia, Emmanuel Macron; su esposa Brigitte, y el expresidente de la República François Hollande, en el homenaje a las víctimas de los atentados
De izquierda a derecha, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo; el presidente de Francia, Emmanuel Macron; su esposa Brigitte, y el expresidente de la República François Hollande, en el homenaje a las víctimas de los atentados - Afp

Francia no olvida las matanzas terroristas del 13 de noviembre de 2015 en París

Macron, acompañado de Hollande, preside los actos de homenaje a las víctimas de los atentados de hace dos años

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Francia recuerda inquieta los atentados terroristas del 13 de noviembre 2015, asumiendo el riesgo de una amenaza criminal islámica siempre presente. Emmanuel Macron, presidente de la República, ha rendido homenaje este lunes a los 130 muertos (siete terroristas) y 413 heridos (99 muy graves) asesinados entre las 21.16 del 13 de noviembre y las 0.58 del 14 de noviembre 2015, culminando un año trágico, que había comenzado con la matanza perpetrada por otra banda criminal terrorista contra la redacción del semanario satírico «Charlie Hebdo», que se cobró 12 muertos y 11 heridos graves el 7 de enero del mismo 2015.

Macron ha deseado estar acompañado de su predecesor, François Hollande, presidente en ejercicio hace dos años. La imagen de la unidad nacional ante la amenaza terrorista islámica ha quedado parcialmente empañada por ligeras diferencias entre Macron y Hollande, cuando las más altas jerarquías en la lucha contra la amenaza terrorista global insisten en los riesgos siempre presentes.

Laurent Nunez, director general de la DGSI (Dirección general de la seguridad interior), el gran responsable de la lucha antiterrorista nacional, ha declarado al matutino «Le Figaro»: «Las amenazas que pesan contra Francia continúan siendo muy altas, como confirma cada día la propaganda subversiva de Daesh. Somos conscientes de la voluntad intacta de los terroristas de atentar en nuestro territorio nacional. Consagramos muchos medios para estar preparados contra cualquier emergencia. Pero somos conscientes que los riesgos siguen siendo altos».

En su día, el presidente Hollande impuso en toda Francia el estado de urgencia/emergencia, con el despliegue del ejército y fuerzas especiales en puntos estratégicos, en todo el territorio nacional. La Asamblea Nacional puso fin a ese estado de urgencia / emergencia el día 1 de este mismo mes de noviembre. Sin embargo, las patrullas militares siguen estando presentes en numerosos «blancos» potenciales (grandes monumentos, estaciones de ferrocarril, aeropuertos, edificios públicos, etcétera). Y los franceses han terminando habituándose (¿?) a un estado de incertidumbre permanente.

El dolor por la matanza permanece

El presidente Macron ha deseado sumar a todas las jerarquías e instituciones del Estado a las ceremonias de conmemoración y recuerdo. La solemnidad de los actos ha subrayado la presencia inolvidable de la incertidumbre y el «fantasma» de los riesgos potenciales.

La multiplicación de recuerdos, públicos y privados, subraya la dificultad del olvido de unas heridas, quizá cicatrizadas, pero siempre dolorosas. Las familias de las víctimas y los heridos recuerdan la amargura latente y difícil de olvidar. En los barrios y lugares donde se produjeron las matanzas (la sala de fiestas Bataclan, el distrito XI de París) siguen recibiendo muestras de simpatía y solidaridad. En muchos lugares, los ramos de flores renuevan la solidaridad siempre intacta. Francia renueva su pacto de unión nacional ante la más sombría de las amenazas.