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Un diplomático canadiense también sufrió el misterioso ataque sónico que afectó a la embajada de EE.UU. en Cuba

Washington ha informado de que aún no sabe con seguridad quién fue el responsable ni puede culpar por ahora a «ningún país» de estos incidentes, pese a que a raíz de ellos expulsó a dos diplomáticos cubanos

Foto de archivo de un coche clásico pasa delante de la Embajada de EE.UU. en La Habana
Foto de archivo de un coche clásico pasa delante de la Embajada de EE.UU. en La Habana - EFE
EFE/ABC.ES Toronto/madrid - Actualizado: Guardado en: Internacional

El Gobierno canadiense ha informado de que al menos uno de sus diplomáticos destinados en La Habana ha sufrido dolencias físicas similares a las que han afectado a representantes estadounidenses en la capital cubana y que han sido atribuidas a un ataque sónico deliberado contra su personal.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá ha emitido un comunicado en el que asegura que ha recibido informaciones de los «síntomas inusuales» que han afectado al personal diplomático de Estados Unidos y Canadá y está trabajando para esclarecer «la causa». Según las fuentes gubernamentales canadienses, la familia del funcionario, cuya identidad o cargo no han sido revelados, también resultó afectada por síntomas como pérdida de capacidad auditiva y jaquecas. Los síntomas físicos fueron lo suficientemente graves como para obligar a la hospitalización del diplomático canadiense.

El Gobierno de Estados Unidos no ha querido confirmar la naturaleza y el origen de los síntomas físicos sufridos por varios de sus diplomáticos en Cuba, pero según informes de prensa fueron víctimas de un «ataque acústico» con «dispositivos de sonido», que les hizo perder capacidad auditiva. Ottawa ha declarado que está trabajando con Estados Unidos y Cuba para averiguar el origen de las dolencias.

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha informado de que todavía no sabe con seguridad quién fue el responsable ni puede culpar por ahora a «ningún país» de estos incidentes, pese a que a raíz de ellos expulsó a dos diplomáticos cubanos porque el Ejecutivo de La Habana es responsable de su seguridad. «El Gobierno cubano tiene la responsabilidad y la obligación de proteger a nuestros diplomáticos según lo que establece la Convención de Ginebra», dijo Heather Nauert, portavoz del Departamento de Estado. Por su parte, las autoridades cubanas han expresado su inocencia y han anunciado que han lanzado una investigación «urgente» para esclarecer la situación.

Posibles terceros

Una de las especulaciones apunta a que podría tener que ver con un tercer país que quisiera responder a otras medidas de EE.UU. o que tuviera la intención de aumentar la tensión entre Washington y La Habana.

Los enviados diplomáticos de EE.UU. en Cuba siempre han sufrido el acoso de las autoridades de la dictadura castrista. Eran vigilados constantemente y la entrada forzada en sus residencias y vehículos eran el pan de cada día. Esa situación cambió tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas impulsado por Barack Obama y Raúl Castro en 2015. Tampoco se tenía constancia de ataques sonoros de esta naturaleza. El momento de los ataques coincide en el tiempo con la llegada al poder de Donald Trump, que revirtió algunas políticas de Obama sobre normalización de relaciones, pero que dejó abierta la embajada en La Habana.

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