Captura del vídeo propagandístico de Daesh en el que se ve a una mujer disparando en el frente
Captura del vídeo propagandístico de Daesh en el que se ve a una mujer disparando en el frente

La «desesperación» empuja a Daesh a reclutar mujeres para luchar en el campo de batalla

El grupo yihadista publica por primera vez un vídeo propagandístico destacando su labor en la yihad

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Daesh está en sus horas más bajas. La pérdida de territorio y de milicianos ha llevado al grupo yihadista a una situación casi desesperada para llevar adelante su sueño de alcanzar un califato, que en los últimos meses ha perdido dos ciudades clave: Mosul y Raqq. De ahí que Daesh haya incorporado a su lucha a todo tipo de activos: niños, mujeres, descapacitados..., como explica en su último libro, «Daesh, el porvenir de la amenaza yihadista», el analista Jesús A. Núñez Villaverde.

Hasta ahora el papel de la mujer -alrededor de 500 se han unido a Daesh en los últmos años- se limitaba a casarse con milicianos y alumbrar a los futuros cachorros del califato, además de realizar alguna actividad administrativa o formar parte de grupos que se ocupaban de vigilar que las estrictas normas sobre moralidad, incluidas en la sharia, se cumplieran.

Sin embargo, la necesidad, tal vez disfrazada de reivindicación por la igualdad de derechos, ha obligado a que las mujeres busquen un lugar en el campo de batalla. Así se desprende de una carta colgada el pasado 2 de febrero en «La Foi Militante», y de la que se ha hecho eco la web Site Intelligence Group, la agencia de noticias del grupo yihadista.

En la misiva, escrita originalmente en francés, dos mujeres, que firman como Umm Abdullah and Umm Abdul Rahman, expresan su deseo por participar físicamente en la Yihad (guerra santa). Dirigiéndose al líder de Daesh, Abu Bakr alBagdadi, argumentan que si bien son mujeres, no tienen las preocupaciones de «otras chicas» y son más bien «chicas con alma de hombres». Aseguran buscar la muerte para vengar «a los niños asesinados, a las madres capturadas y a los padres torturados y hechos prisoneros» por el enemigo, y subrayan que su mayor «esperanza es morir en el martirio» para ganar el paraíso.

Una nueva era

Tan solo unos días despés, y casi como respuesta a esa carta, la misma web, Site Intelligence Group, colgaba el primer vídeo propagandístico de Daesh en el que presenta a las mujeres como combatientes. En él se puede ver como cinco mujeres armadas viajan en la parte trasera de una camioneta en la que ondean banderas de Estado Islámico.

El vídeo cuenta con un narrador que, tanto inglés como en árabe, alaba el objetivo de estas mujeres: «Levantándose en respuesta a la llamada de la jihad ..., la casta mujer muyahidin viaja hacia su Señor con las prendas de la pureza y la fe, buscando venganza por su religión y por el honor de sus hermanas encarceladas por los kurdos apóstatas», relata. «Lanzan la batalla para vengar a las mujeres castas, es una campaña que comienza una nueva era de conquista».

Para la analista Nikita Malik, directora del think tank británico Centro para la Respuesta a la Radicalización y el Terrorismo de la Sociedad Henry Jackson, la incorporación de la mujer a la yihad de manera activa «muestra un elemento de desesperación. Es una gran desviación de su propaganda inicial» que afirmaba que las mujeres eran «amas de casa que debían asumir un papel secundario», declaró a«The Independent».

Aunque exiten casos aislados de mujeres combatientes de Daesh, que han actuado como francotiradoras y terroristas suicidas en batallas como Deir Ezzor y Mosul, con este vídeo el grupo yihadista reconoce por primera vez el nuevo papel de la mujer dentro del grupo.

Malik considera que la admisión de mujeres en ese rol supone una clara señal de «debilidad»: «Si esto hubiera sido publicado hace un año o dos o cuando el grupo estaba en su apogeo, habría mostrado un cambio de táctica, pero esto parece ser su último recurso porque no tienen suficiente gente».

Según cifras de la Coalición Internacional, liderada por EE.UU., en la actualidad podría quedar alrededor de un millar de milicianos entre el este de Siria y el oeste de Irak. Una cifra que se aleja mucho de las decenas de yihadistas que engrosaban las filas de Daesh hace un par de años.