Un combatiente de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), en medio de los escombros tras la liberación de Raqa - Reuters/ VÍDEO: ATLAS

Daesh vuelve a la clandestinidad tras perder su bastión de Raqa

Los yihadistas intentan reagruparse en la zona desértica que une Irak y Siria

Corresponsal en JerusalénActualizado:

Ha terminado la batalla para liberar Raqa, pero sigue la guerra contra Daesh y Al Qaida, cuyo brazo sirio controla la provincia de Idlib. El sueño del «califato» ha terminado después de tres años y sus centros de poder son ahora puro escombro después de largas ofensivas que empezaron con intensos bombardeos aéreos y concluyeron con combates casa por casa.

Los servicios de inteligencia de EE.UU. elevan a más de 60.000 los yihadistas muertos desde junio de 2014, entre ellos la mayor parte de los altos cargos, pero es una incógnita el número de seguidores de Al Bagadadi que se han reagrupado en el valle del Éufrates, en la zona desértica que une Irak y Siria, los que se han colado entre población civil para formar células durmientes terroristas, los que han emigrado a Idlib para pasarse a las filas de Al Qaida o los que han podido regresar a sus países de origen.

«Acabado el «califato» de Daesh vuelve la insurgencia de Daesh», anunció el analista Hassan Hassan, coautor de «ISIS: Inside the army of terror», nada más anunciarse la liberación de Raqa. Expertos en lucha antiterrorista como Patrick Ryan y Patrick Johnston ya alertaron en un artículo publicado en la web especializada «War on The Rocks» al inicio de la ofensiva para recuperar Mosul, en octubre, que «Daesh repetirá lo que ya hizo en el pasado y tras la derrota desaparecerán del primer plano. Desactivarán y dispersarán a sus milicias y reforzarán sus aparatos de inteligencia, seguridad y finanzas. Lo más sencillo será la victoria militar, por eso hay que reforzar desde ahora el trabajo de inteligencia para poder detectar y destruir posteriormente toda la red de actividades ilegales del grupo». Ha llegado el momento de saber si ese trabajo se ha realizado o no.

Invasión de Irak

Arranca una nueva etapa para un grupo que ha ido cambiando de nombres y cuyos orígenes se remontan a la invasión por EE.UU. de Irak en 2003. Desde el comienzo trabajó en la clandestinidad para atacar a las tropas estadounidenses y a la mayoría chií del país, que tras la caída de Sadam Husein se hizo con el control político en Bagdad. La historia de Daesh está marcada por atentados, extorsión, secuestros y por la capacidad de establecer un gobierno en la sombra que cuando llegó su momento, en junio de 2014, fue capaz de gobernar la vida de millones de personas en Siria e Irak y atraer a yihadistas de todo el mundo.

Terminada la fase militar de lo que EE.UU. denomina «guerra contra el terror», la lista de tareas es larga y urgente para evitar que el vacío de poder y las complicadas condiciones de vida en estas ciudades destrozadas y sin servicios se conviertan en caldo de cultivo para grupos como Daesh. A esto se le añade el rechazo que generan en las zonas liberadas las milicias kurdas y chiíes, que han sido la punta de lanza contra el «califato».

Los yihadistas vuelven a la clandestinidad, pero después de tres años dirigiendo un «califato» con el que han logrado que su nombre desbanque a Al Qaida como amenaza yihadista global. Su bandera ya no está en las plazas centrales de Mosul o Raqa, pero su ideología tiene capacidad de seguir motivando a musulmanes en todo el mundo.

«Cuando analizo todo el daño que les hemos hecho y veo que siguen siendo operativos, que siguen teniendo capacidad para realizar ataques como los que realizan o inspiran en cualquier ciudad del mundo, pienso que no somos conscientes de la magnitud del fenómeno», confesó el general Michael Nagata, uno de los máximos responsables de las fuerzas especiales de Estados Unidos, en una reciente entrevista publicada por «Combating Terrorism Center» y citada por «The New York Times». Mientras que en Siria e Irak el grupo sufre derrota tras derrota, en el exterior ha compensado estas pérdidas reforzando el poder de sus grupos afiliados en Libia, Egipto (Sinaí), Yemen, Afganistán, Nigeria o Filipinas.