La «Slovak Radio» de Bratislava
La «Slovak Radio» de Bratislava - JAN KOLLER

Cinco horrores arquitectónicos que el comunismo dejó en Europa

Rumanía, Albania, Alemania o Eslovaquia conservan en sus ciudades monumentos heredados de la Guerra Fría y de cuestionable belleza

MADRIDActualizado:

Rumanía, Albania, Alemania o Eslovaquia conservan en sus ciudades monumentos heredados de la Guerra Fría y de cuestionable belleza.

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  1. Rumanía

    En su libro «A la sombra de Europa» (Malpaso, 2017), el periodista estadounidense Robert D. Kaplan recuerda la sorna de la que tiraban los rumanos disidentes de la Rumanía de Ceaucescu para referirse a los desvaríos arquitectónicos del dictador comunista: «Ceaushima», combinación de su nombre y de Hiroshima. Kaplan, que frecuentó Bucarest durante la Guerra Fría, señala que «las fuerzas de seguridad saqueaban barrios enteros de iglesias ortodoxas, monasterios, sinagogas y casas del siglo XIX», para luego hacerlas «saltar por los aires: diez mil edificios en total, muchos de ellos con jardines». Las moles del «Centrul Civic» y del Palacio del Parlamento se elevaron en el espacio antaño ocupado por las construcciones decimonónicas.

  2. Albania

    Fue uno de los regímenes comunistas más herméticos del continente, y quizá por ello, como hoy Corea del Norte, de los más excéntricos. Enver Hoxha dejó su huella en Albania a través de la pirámide que una de sus hijas ordenó construir para albergar los restos de su padre y para rendir homenaje a su memoria. El desvarío faraónico en Tirana duró lo mismo que la dictadura. Hoy en día, aunque sigue en pie, la web de turismo de la ciudad invita a los visitantes a trepar a su cima y destaca que los niños usan el edificio «como un tobogán».

  3. Alemania

    Como el politólogo alemán Michael Mikenberg explica en su libro «Power and Architecture: The Construction of Capitals and the Politics of Space» (Berghahn, 2014), el Palacio Real de Berlín fue resultado del plan propuesto por el arquitecto Andreas Schlüter en 1698, un proyecto que «convirtió el conglomerado del palacio existente en un cubo homogéneo con un patio interior y un diseño integrado del techo». El edificio, joya y huella de los Hohenzollern en la urbe, fue trágicamente dañado durante los bombardeos Aliados de la Segunda Guerra Mundial. Terminado el conflicto, y nacida la República Democrática de Alemania, el líder comunista Andreas Ulbritch decidió pulverizarlo, para levantar un nuevo espacio más acorde a los gustos de su ideología. Así nació la Marx-Engels Platz, un lugar pensado para desfiles y manifestaciones multitudinarias, y el Palacio de la República, que no solo fue cuestionado por su estética, sino también su funcionalidad: el uso de amianto en la construcción obligó a cerrarlo en 1990. Fue demolido en 2008. En la actualidad, un proyecto para reconstruir el Palacio Real de Berlín en su ubicación original se ha puesto en marcha.

  4. Bulgaria

    AFP

    Convertido en un edificio en ruinas, la Casa del Partido Comunista de Bulgaria se eleva en el monte Buzludzha, situado en el centro del país. Como explica la agencia AFP, más de dos décadas después del derrocamiento del régimen las autoridades no saben qué hacer con ese tipo de construcciones. El monumento se levantó entre 1974 y 1981, recibió dos millones de visitantes en la década de los 80 y comenzó su declive en los 90, cuando fue abandonado. Ahora, el «Buzludzha Project» lucha por «despolitizar» ese espacio, para valorarlo, únicamente, como una «reliquia histórica».

  5. Eslovaquia

    JAN KOLLER

    La «Slovak Radio», en Eslovaquia, es una de las construcciones más polémicas y de estética más cuestionable que dejó el comunismo a sus espaldas. Los trabajos de construcción del edificio, con forma de pirámide invertida, comenzaron en 1967 y terminaron en 1987. Ahora, en estos días de conmemoración de Mayo del 68, no está de más recordar el sufrimiento que el país, por entonces parte de Checoslovaquia, padeció ese mismo año por culpa del régimen implantado. La primavera de Praga, un intento por crear un «socialismo con rostro humano», fue brutalmente reprimida por Moscú.