Internacional

Los centros de acogida italianos están al borde del colapso

Bruselas permite a Italia flexibilizar sus cuentas públicas para atender a los refugiados

La Guardia Civil realizó ayer su mayor rescate en aguas del Mediterráneo al socorrer a 1.258 inmigrantes a la deriva frente a las costas de Libia
La Guardia Civil realizó ayer su mayor rescate en aguas del Mediterráneo al socorrer a 1.258 inmigrantes a la deriva frente a las costas de Libia - G.C.
ÁNGEL GÓMEZ FUENTES Corresponsal En Roma - Actualizado: Guardado en:

Italia está desbordada por la ola de inmigrantes procedentes fundamentalmente de Libia. «Ha comenzado el gran asalto antes de que llegue el otoño. Los traficantes de seres humanos están explotando la última gran oportunidad de buen tiempo. Tememos un récord de desembarcos», afirmó un portavoz del Ministerio del Interior. Rara es la jornada en la que no son rescatados al menos un millar de personas en el Mediterráneo, llegando al récord de 11.000 en poco más de 48 horas al comienzo de este semana.

No cabe esperar que se frene el número de desembarcos, porque con la situación dramática que se vive en Libia los subsaharianos que allí se encuentran buscan desesperadamente escapar de ese infierno. Italia es desde hace meses la primera meta de las rutas migratorias, encontrándose en primera línea y sola ante una situación de emergencia. En lo que llevamos de año, a las costas italianas han llegado unos 165.000 inmigrantes, un récord teniendo en cuenta que en este mismo periodo del año anterior habían desembarcado poco más de 100.000. Otro récord especialmente dramático es el de número de muertos: 3.549 desde comienzos de enero hasta hoy. Este ha sido el año con más inmigrantes ahogados en el Mediterráneo.

El riesgo para Italia es que esta oleada de refugiados provoque el colapso de los centros de acogida. De hecho, los de Sicilia ya están desbordados. Por eso, los inmigrantes que desembarcan en estos días en sus costas son trasladados en autobuses a otros centros de la península. Allí permanecerán un tiempo a la espera de que se les conceda el derecho de asilo. Pero buena parte de ellos termina por escapar de los centros, cansados de esperar y de las malas condiciones de vida, para continuar viaje a otros países europeos.

Roma, saturada

Los que pasan por Roma malviven en sus calles porque los centros están saturados y se ven obligados pernoctar alrededor de las estaciones de ferrocarril o en los jardines públicos, porque las autoridades municipales han decidido no ocuparse del problema. «Estamos hartos de tantos lamentos por los muertos por parte de quienes no hacen nada por los vivos», se queja Andrea Costa, del centro de acogida «Baobab experience», quien denuncia el inmovilismo de las instituciones frente al drama de los inmigrantes en Roma.

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