La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares, Premio Nobel de la Paz 2017

El comité noruego respalda la lucha de la sociedad civil para alertar sobre las «consecuencias catastróficas» que tendría el uso de arsenales atómicos

MadridActualizado:

Cuando la Administración Trump cuestiona el acuerdo nuclear con Irán y Corea del Norte multiplica sus pruebas atómicas, el comité noruego ha dado de nuevo este viernes un golpe de efecto al otorgar el Premio Nobel de la Paz 2017 a la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés), una coalición hasta ahora de bajo perfil que aboga por la prohibición total de los arsenales nucleares. El galardón reconoció el trabajo de ICAN –integrada por más de 400 entidades y ONG de un centenar de países– en alertar sobre las «consecuencias catastróficas» del uso de estos arsenales y abogar por un acuerdo para su total prohibición. Esta campaña internacional ha sido una «fuerza motriz» en la iniciativa lanzada en 2015 para lograr un acuerdo contra las armas atómicas y un «actor civil líder» para que el pasado 7 de julio se firmara el primer tratado global de prohibición, apoyado por dos tercios de los países de Naciones Unidas pero no por las potencias nucleares ni por sus aliados.

La anterior edición no estuvo exenta de controversia. El Nobel recayó en el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, tan solo unos días después de vencer el «no» en el referéndum sobre la paz con las FARC. Barack Obama fue Nobel de la Paz 2009, casi un regalo de bienvenida a su llegada a la Casa Blanca.

Aunque ICAN aparecía bien situada, los favoritos eran el acuerdo atómico iraní –representado por la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, y el ministro de Exteriores iraní, Mohamed Yavad Zarif–, el Papa Francisco y los «cascos blancos» sirios. La concesión del Nobel de la Paz ocurre en un momento en que el régimen de Kim Jong-un ha aumentado su amenaza nuclear, con la prueba de una bomba de hidrógeno el pasado septiembre ocho veces más potente que la lanzada por EE.UU. sobre Hiroshima. Y cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea retirar la próxima semana su apoyo al acuerdo que las grandes potencias mundiales firmaron en 2015 con el régimen de Teherán para limitar el desarrollo militar de su programa nuclear, con el fin de forzar su revisión.

«Nos encontramos en un momento crucial, el riesgo de guerra nuclear está otra vez en la agenda»Beatrice Fihn

Aunque al final el premio no ha recaído en el acuerdo iraní, los expertos han valorado que fuera concedido a un movimiento global que lucha por la prohibición total de las armas nucleares desde el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima en agosto de 1945. Pero consideran que ha pesado especialmente la amenaza de Trump de no certificar que Irán está cumpliendo los términos del acuerdo nuclear.

El Nobel de la Paz es el único de los seis premios que se concede y entrega fuera de Suecia, en Noruega, cuyo comité reconoció la labor de ICAN en llenar una «brecha legal» como los acuerdos vinculantes que existen con las armas químicas o las bombas de racimo. En su fallo, el Comité Nobel Noruego, con sede en Oslo, argumentó que «es también una llamada a esos estados a iniciar negociaciones serias con vistas a una eliminación gradual, equilibrada y cuidadosamente monitorizada de las casi 15.000 armas nucleares que hay en el mundo». El comité noruego recordó que cinco de los Estados que poseen armas nucleares –China, EE.UU., Francia, Reino Unido y Rusia– se comprometieron con ese objetivo con la firma del Tratado de No Proliferación de 1970, el principal instrumento legal internacional para promover el desarme.

Esta campaña internacional recibió un primer espaldarazo el pasado 7 de julio al conseguir que 122 países de la ONU aprobasen el Tratado Global para la Prohibición de las Armas Nucleares. Desde el pasado 20 de septiembre, 53 países lo han firmado y sus promotores confían en que después de este premio sean más las naciones que se adhieran. El tratado entrará en vigor 90 días después de que 50 países lo ratifiquen. Excepto Holanda, los países de la OTAN han decidido no participar en las negociaciones. Las potencias que lo rechazan consideran que debe impulsarse el Tratado de No Proliferación, con el que se comprometen a reducir sus arsenales.

En una primera reacción, ICAN sostuvo que el galardón respalda su lucha por «un mundo sin armas nucleares» y envía una clara señal a los países que aún las tienen y amenazan con usarlas. Beatrice Fihn, directora ejecutiva de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares, aseguró desde Ginebra que «nos encontramos en un momento crucial, el riesgo de guerra nuclear está otra vez en la agenda, con la posibilidad de asesinar a civiles, con amenazas por parte de EE.UU. y de Corea del Norte».

Al ser consultada sobre las amenazas del presidente Trump –entre otras, la «destrucción total» de Corea del Norte–, Fihn subrayó que «con las armas nucleares no hay más seguridad, no tenemos un mundo más seguro sino todo lo contrario». Y no ocultó su preocupación porque una persona impulsiva como Donald Trump tenga el poder de apretar el botón nuclear. Dos días antes de que su campaña fuera galardonada con el Nobel de la Paz, Beatriz Fihn definió a Trump en Twitter como «un idiota» («moron»). Fihn sostuvo este viernes que repitió la misma palabra que utilizó el secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, para referirse a su jefe, aunque luego este negara haber pronunciado tal palabra. La líder de ICAN resume que «las armas nucleares son ilegales; amenazar con utilizarlas es ilegal; tener armas nucleares y desarrollarlas es ilegal».

Organizaciones españolas

Jordi Armadans, director de FundiPau, organización con sede en Barcelona y miembro de ICAN, explicó a ABC que las amenazas del presidente de EE.UU. «seguro que han influido» en la concesión del premio, pero consideró «aún más determinante la aprobación del Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares» el pasado julio. Aurora Bilbao, representante en España de la Asociación Internacional para la Prevención de la Guerra Nuclear (Ippnw, también de ICAN, impulsora de la campaña) instó al Gobierno español a que firme el mencionado tratado. Médico de profesión, Bilbao aseguró a este diario que una guerra nuclear sería un «horror». «Cuantas más armas nucleares entren en juego, podría llegar a ser el holocausto nuclear», apostilló «sin alarmismos». Armadans cree que «la mejor manera de que no exista el riesgo de un conflicto nuclear es que no existan armas nucleares, y para eso es el acuerdo firmado en julio y este premio».

Supervivientes de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki se congratularon por este Nobel de la Paz. Mientras que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo a través de su portavoz que los acontecimientos de los últimos meses han recordado «el riesgo catastrófico que representan las armas nucleares para la Humanidad». La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, señaló que «compartimos un sólido compromiso para llegar al objetivo de un mundo sin armas nucleares».