Los líderes de «Britain First», Paul Golding (d) y Jayda Fransen, durante una marcha junto a la sede de la Policía de Bromley (Londres), el pasado noviembre
Los líderes de «Britain First», Paul Golding (d) y Jayda Fransen, durante una marcha junto a la sede de la Policía de Bromley (Londres), el pasado noviembre - Efe

«Britain First», los ultras a los que Trump ha dado alas

El grupo de extrema derecha e islamófobo apenas tiene seguidores en el Reino Unido

Corresponsal en LondresActualizado:

Con su última salida de tono, que provocó una crisis institucional entre el Reino Unido y Estados Unidos, Donald Trump ha conseguido que resurja de sus cenizas –al menos desde el punto de vista mediático– la extrema derecha británica. Con un resultado marginal en las elecciones en las que apenas tuvieron unos cuantos miles de votos, el partido político «Britain First» (Gran Bretaña primero), minoritario y con una agenda abiertamente xenófoba y antiislam, ha vuelto a estar en boca de todos.

Este pequeño grupo, con un número estimado de 1.000 militantes, está liderado por Paul Golding, de 35 años, exmiembro del desaparecido Partido Nacional Británico, del que procede «Britain First». Su lugarteniente es Jayda Fransen, la autora de los mensajes con vídeos islamófobos que retuiteó el presidente de Estados Unidos.

El movimiento se describe a sí mismo como «un partido político patriótico, un movimiento callejero y una resistencia patriótica y de choque para los británicos que sufren desde hace mucho tiempo». Entre otras cosas, pretende que se prohíba la carne halal –prescrita para los musulmanes– o que se clausuren todas las mezquitas del Reino Unido.

Partido residual

Sin ningún éxito electoral (consiguió solo el 1,2% de los votos en las elecciones a la alcaldía de Londres el pasado año), la difusión de sus consignas llega a través de las redes sociales, donde su página de Facebook tiene cerca de dos millones de «me gusta».

La ideología del partido se puede apreciar en su página web, donde aseguran que «Gran Bretaña se debería oponer a todas las doctrinas políticas o religiosas ajenas y destructivas, incluido el marxismo, el liberalismo, el nacionalsocialismo, el fascismo, la corrección política, el euro, el federalismo y el islam». Pero su principal objetivo es la lucha contra el islam. En una pequeña manifestación celebrada en Varsovia el pasado agosto, Fransen afirmó que «hay un cáncer que se mueve por Europa: es el islam. Nuestros niños están siendo bombardeados y manipulados, y nuestro Gobierno no hace nada».

Fundado e inicialmente financiado por Jim Dowson, una persona dedicada, según organizaciones antirracistas, al «chovinismo calvinista, el fanatismo religioso y al éxtasis de las profecías evangélicas y bíblicas del Apocalipsis y del fin del mundo». En 2014 dejó paso a Golding y Fransen con el argumento de que las tácticas del grupo de invadir mezquitas eran «provocativas y contraproducentes».

«Patrullas cristianas»

Son famosas sus «patrullas cristianas» en zonas concurridas por musulmanes. Allí los miembros del partido se enfrentan a los ciudadanos que encuentran a su paso durante sus manifestaciones. Con aspecto más de milicia que de movimiento político, han sido fotografiados con cuchillos de «entrenamiento» de madera en mano y trajes de combate en el bosque.

«Britain First» también salió a la palestra cuando Thomas Mair asesinó a la diputada laborista Jo Cox unos días antes del referéndum del Brexit. Los testigos señalaron que Mair gritó el nombre del partido. Pero sus dirigentes se desvincularon del asesino y dijeron que «no era miembro del movimiento político».

Aunque Golding es el líder del partido, la estrella emergente es Fransen. Autoproclamada «soldado de Cristo» y conocida sobre todo a través de internet, donde su perfil de Facebook acumula más de 200.000 «me gusta», ha tenido varios roces con la Justicia después de recibir varias denuncias por crímenes de odio. Por acosar a una musulmana que vestía un hiyab en una manifestación en Londres fue obligada a pagar una multa de más de 2.000 euros. Entusiasmada con el apoyo de Trump, ha suscitado el debate sobre el problema del racismo en territorio británico, acentuado a raíz del Brexit. «Britain First» es un ejemplo de ese populismo radical.