A.G. en el Punto de Encuentro del CAEF de Majadahonda donde un día conoció a su hija de seis años
A.G. en el Punto de Encuentro del CAEF de Majadahonda donde un día conoció a su hija de seis años - Isabel Permuy
Familias rotas

«Conocer a mi hija fue tan violento como entrañable»

Este padre explica a ABC sus peripecias para tener un primer encuentro frente a frente con su hija de seis años

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Tras dos años de relación, diversas circunstancias de la vida llevaron a A.G. —nombre ficticio del autor de este testimonio real— a romper con su pareja, embarazada de dos meses.

Este joven confiesa que en esta entrevista ofrece su propia versión, y que pudiera ser diferente a la de su pareja. Recuerda aquellos meses iniciales muy complicados porque se quería interesar por su futuro hijo, pero solo recibía por parte de su ex negativas a cualquier contacto. «Tras agotar la vía diplomática de querer hablar con ella, no me quedó más remedio que acudir a la opción judicial. Con el apoyo de mi abogado investigamos y finalmente supimos que mi hija nació en septiembre de 2011 y puse una demanda paterno filial para tener derechos como padre».

La ex pareja pasó por numerosos juicios por la insistencia de A.G. de ver y compartir su vida también con su hija. Por aquel entonces él había rehecho su vida y tenía una hija de un matrimonio anterior de su nueva pareja, y otra hija en común con ella. A pesar de ello, él deseaba ejercer su derecho como padre y soñaba con el encuentro con su pequeña, con conocerla y que ella supiera de su existencia.

Finalmente llegó la citación. El 14 de octubre de 2017 en el Centro de Apoyo y Encuentro familiar CAEF de Majadahonda-Las Rozas. Antes de acudir estuvo durante un tiempo con especialistas que le ayudaron psicológicamente a sobrellevar todo este proceso y a asumir que quizá en el momento de ponerse frente a ella, la niña le rechazara. «Estuve también en el centro de mediación donde me ayudaron a preparar el terreno y afrontar todo lo que se me venía encima».

Llegó el gran día. Sus nervios eran más que evidentes. Los técnicos del CAEF trataban de tranquilizarle mientras esperaba a la pequeña en la sala habilitada. De repente se abrió la puerta y entró su hija, que ya había cumplido los seis años. «En ese momento te enfrentas a una situación tan violenta como entrañable. Una montaña rusa de emociones. Hay que hacer un gran esfuerzo y morderte hasta tus propios sentimientos: si expresaba lo que me pedía el cuerpo, abrazarla fuertemente, podría asustarla, abrumarla... No podía tirar por tierra lo que había ansiado durante tantos años».

La niña ya sabía que iba a conocer a su padre y llevaba manualidades para enseñárselas. Él mostraba su admiración y charlaron tímidamente. Padre e hija acabaron haciéndose una foto juntos, lo que él aprovecharía para enseñársela a sus padres y hermanos y pudieran, de este modo, conocer a la niña.

Así estuvieron viéndose durante tres meses, todos los sábados una hora en el CAEF de Majadahonda. Poco a poco, el roce estrechaba sus lazos y la pequeña pidió a su padre que salieran a un parque de al lado, a tomar algo juntos... La situación se fue normalizando. Universo decide, bajo el asesoramiento de los expertos del CAEF, llevar a sus otras dos hijas para que conocieran a su hermana. «El encuentro fue muy emotivo y se divirtieron mucho. Son niñas», reconoce.

Con el tiempo, la pequeña también fue a dormir a casa de su padre y el contacto entre ambos y con su ex cada día era mejor. «Ahora hemos emprendido un proceso de mediación para que el régimen de visitas sea válido y legal. Gracias a los técnicos del punto de encuentro hemos podido ir poco a poco avanzando en nuestra relación y salir adelante por el bien de nuestra niña».

Nuria Lantero y Amelia Aliste, coordinadora y responsables, respectivamente, del CAEF de Majadahonda, explican que el caso de A.G., en el que se llega a un consenso en con la ex pareja, «desgraciadamente, no es lo más habitual. El 93% de los casos que nos llegan –el año pasado atendimos a 117 familias– lo hacen en situaciones muy conflictivas, donde alguno de los progenitores padece algún tipo de adicción a las drogas o padece un problema mental. El caso de A.G. es todo un ejemplo a seguir por el esfuerzo de ambos por lograr el bienestar de su hija y que tenga las menos secuelas posibles en su futuro», matizan.

Para las parejas que se encuentren en situaciones similares con hijos de por medio, A.G. recomienda «anteponer siempre el interés del menor al de los adultos, tener mucha empatía, ser respetuosos, intentar controlar todo el cóctel de emociones que te invade, olvidar el rencor, tener mucha paciencia y sensibilidad y, sobre todo, dejarse ayudar por los técnicos y personal de los centros de apoyo y encuentro familiar, por la familia y los amigos».