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Celia Flores: «Mis padres son incomparables, nunca he pretendido llegar a su altura»

La hija de Pepa Flores y Antonio Gades rinde homenaje a su madre en su nuevo trabajo

Celia Flores
Celia Flores - BELÉN DÍAZ ALONSO
JULIO BRAVO Madrid - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

Es difícil que Celia Flores termine una entrevista sin que se le humedezcan los ojos. Es inevitable que en la conversación aparezcan los nombres de sus padres, Pepa Flores y Antonio Gades y, lógico, que la emoción oprima sus palabras y vele su sonrisa. Más en este caso, en que habla de su nuevo trabajo, titulado «Veinte años de Marisol a Pepa Flores» y que es un canto de amor a su madre. En el disco, que pronto presentará en directo (el 23 de diciembre en el teatro Cervantes de Málaga, y después el 11 de enero en la Sala Galileo en Madrid), repasa varias canciones emblemáticas de la legendaria artista malagueña: «Chiquitita», «Estando contigo», «Háblame del mar, marinero»...

La idea de que Celia rindiera homenaje a su madre con estas canciones rondaba por la cabeza de su productor, Paco Ortega, desde hace casi diez años. «Pero no era el momento -dice Celia-. Yo quería empezar mi propia carrera, marcar un poco mi personalidad. Ahora, transcurrido el tiempo, creo que ya se podía abordar el proyecto y dar a conocer al público más joven unas canciones que forman parte de la banda sonora de mucha gente».

Pudor y reto

Al principio, reconoce, sentía pudor por entrar en ese repertorio y, de alguna manera, sacar del voluntario anonimato a su madre. Pero se enfrentó al disco, dice, «como una tarea de investigación, un reto. Ha sido conocer más a mi madre a través de su música; nunca me había parado hacerlo. El vértigo que sentía al principio se ha transformado en un proceso maravilloso. El aprendizaje ha sido increíble; la implicación personal, claro, es tan grande como la profesional en este trabajo».

¿Y cuál fue la reacción de su madre cuando supo de su intención? «Ella siempre nos da alas. 'Confío en ti, confío en Paco', me dijo, 'sé que vais a hacer algo bonito y de corazón'. Estaba intrigada y ha estado muy pendiente, pero ha confiado en nosotros».

De niña, reconoce Celia, no escuchó mucho las canciones ni vio las películas de su madre. De mayor, ya sí. Pero no ha habido un componente emocional a la hora de elegir las canciones. «Hemos escogido las más representativas de cada época; también han influido los gustos personales y, claro, hemos pensado en el público también. Pero todas las canciones son joyas.... Yo quería meter cien mil canciones, pero cabían doce».

Asegura Celia que su admiración por Pepa Flores y por Marisol ha crecido. «He descubierto que mi madre es un pedazo de bestia como cantante, cómo contaba todo lo que se dice en las canciones. Y ver su evolución me ha impresionado: cómo expresa a lo largo del tiempo las huellas que la vida le ha dejado. Es una artista tocada por una varita mágica, de esos que salen una vez cada cien años... Se me ponen los pelos de punta sólo de pensar en ello, me entran ganas de llorar».

No le preocupa la comparación con su madre. «Ella es incomparable. Lo tengo asumidísimo; nunca he tenido la intención de llegar a la altura de mis padres, porque ellos son dos estrellas. Busco darle mi enfoque, expresarlo a mi manera, con ellos como referentes, y nada más... Tengo la suerte de que todas las bases que tengo me las han dado ellos dos. Los miro desde abajo y lo disfruto».

Consejo artístico

Celia Flores busca siempre el consejo artístico de Pepa Flores. «Siempre. Es lo primero que hago, y además es muy crítica conmigo. En cuanto recibí el disco, la monté en el coche, porque era donde podíamos escucharlo mejor y más tranquilas; además quería ver su cara de cerca. Y allí, apartadas a un lado de la carretera, oímos el disco entero. Yo le miraba la cara, y vi que estaba emocionada...»

Celia se interrumpe; ella también se emociona y la mirada se le humedece. Y sonríe. Hay muchas emociones contenidas que afloran al recordarlas. Muchas de las canciones suponen para ella pedazos de su propia vida. Y reconoce que «la que más me ha movido por dentro es 'Ven'. Todo el disco ha sido complicado, porque ella hace fáciles las canciones, pero cuando te metes dentro no lo son, y a esta dificultad hay que sumar la implicación personal. Pero ese tema -«Ven, ven, esta es mi llamada. Ven, ven, vuelve, padre, a casa», dice la letra- me ha tocado especialmente».

Grabar el disco le ha costado mucho. «Había momentos de bloqueo, sí», admite. Y es que este disco es un acto de amor. «Es amor puro lo cojas por donde lo cojas. Desde la primera persona hasta la última lo ha hecho con el corazón, con un cariño y una admiración enormes». ¿Y se podrá ver a Pepa Flores en el escenario con Celia en algún momento? «No, no... Ella por detrás, algún día, que surja. Pero está siempre».

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