Madrid

El duelo entre Unamuno y Millán Astray que dará nombre a una calle de Madrid

El Comisionado de la Memoria Histórica del Consistorio de la capital se ha servido de una contrarréplica del escritor al militar para cambiar el nombre de la vía a Avenida de la Inteligencia

Imagen de archivo de Unamuno después del incidente con Millán Astray en la Universidad de Salamanca
Imagen de archivo de Unamuno después del incidente con Millán Astray en la Universidad de Salamanca - ABC
E. D. S. Madrid - Actualizado: Guardado en:

Avenida de la Inteligencia. Ese es el nombre que el Comisionado de la Memoria Histórica del Ayuntamiento de Madrid, liderado por Manuel Carmena, le tiene preparada a la calle del General Millán Astray en su plan por eliminar cualquier nombre franquista del callejero de la capital. Y, aunque pudiera parecerlo, no es un nombre escogido de forma arbitraria, sino que proviene de una frase extraída de un célebre enfrentamiento entre el escritor y el militar que ha vuelto a ganar actualidad después de que el PP de Madrid y la Legión se posicionaran en contra de cambiar el nombre de dicha vía.

Corría el día 12 de octubre del año 1936 cuando, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, se reunieron las más altas esferas del franquismo para celebrar la Fiesta de la Raza. Allí estaba también, como rector del centro, Miguel de Unamuno que, al contrario que la mayoría de los intelectuales de la época, se posicionó en contra del bando republicano.

Según recogen los escritos de entonces, de los que se hace eco el historiador británico Hugh Thomas, el profesor vasco no se encontraba del todo cómodo aquella jornada, especialmente después de escuchar el discurso de exaltación del bando nacional de uno de los ponentes que sí gustó al general Millán Astray, allí en representación de Franco.

«Abajo la inteligencia, viva la muerte»

Después de varias soflamas, el militar consiguió excitar al auditorio, hasta el punto que uno de los presentes exclamó uno de los lemas de Millán Astray: «Viva la muerte». Esa fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Unamuno, que aquel día no quería hacer ningún discurso, pero que se sintió obligado a lanzar una réplica.

Unamuno reprochó esos gritos y, en su intervención, llegó a llamar «inválido» al militar, algo que caldeó aún más el ambiente, especialmente en el interior de Astray, que no pudo contenerse y reprendió al intelectual. «¡Abajo la inteligencia, viva la muerte!», volvió a exclamar el general, dando pie a Unamuno a pronunciar la frase que ha inspirado el nombre a la calle que, precisamente en estos días, aún se denomina del General Millán Astray.

«Este es el templo de la inteligencia y estáis profanando su sagrado recinto. Yo soy su sumo sacerdote. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis», despachó Unamuno que, acto seguido, se levantó de su asiento y se marchó, increpado por los presentes. No sabían que, décadas después, el Gobierno de Carmena iba a servirse de estas palabras para darle la última contrarréplica al general franquista al quitarle su calle para dársela a Unamuno por medio de una de sus frases más célebres.

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