Un agente vigila, ayer por la mañana, la entrada de los niños al colegio de la Sagrada Familia - FOTOS: GUILLERMO NAVARRO
Blindaje policial

Intento de secuestro en el barrio de Salamanca: la Policía busca testigos que corroboren el relato de la niña

La Comunidad de Madrid envía un mensaje de tranquilidad a los centros y les pide colaboración policial

Los agentes buscan a un hombre de al menos 50 años y barba blanca, según la declaración de la menor

MADRIDActualizado:

Ayer no fue un día fácil en el colegio de la Sagrada Familia (Jorge Juan, 165). La denuncia en la tarde del miércoles de un intento de secuestro de una menor -el quinto que se investiga, tras dos casos en Las Rozas, uno en Pinto y otro en Arroyomolinos- sacudió esta vez el distrito capitalino de Salamanca. Desde las siete de la mañana, efectivos de la Policía Nacional custodiaron las dos puertas de entrada al centro: el chaflán donde tuvo lugar el episodio, en la confluencia con la calle de Elvira, y el «portón negro», ubicado unos metros más abajo.

Este último suceso ocurría solo unas horas después de que la delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, ordenara que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado refuercen sus patrullas en los colegios de la región. «Creo que los éxitos y el esclarecimiento de los delitos que tiene la Guardia Civil y la Policía Nacional nos tiene que dar la tranquilidad necesaria para, extremando las precauciones, no estar preocupados», explicó la delegada.

La Comunidad de Madrid, por su parte, remitió ayer un mensaje de tranquilidad a los centros educativos, recordándoles la importancia de colaborar «con los diferentes cuerpos policiales que trabajan para garantizar la seguridad en nuestros entornos escolares». Además, la Policía Municipal recordó que tiene 170 «agentes tutores» cuyo trabajo consiste en gran parte en supervisar a diario los colegios e institutos para evitar cualquier incidente, incluidos los secuestros.

Miedo en Fuente del Berro

Pese a las medidas adoptadas, el temor resultó más que notorio en el barrio de Fuente del Berro. «Venimos con miedo porque ya no sabes ni que pensar», señalaba un grupo de padres, instantes después de observar como sus hijos pequeños accedían al interior del recinto. Los agentes controlaron que todo transcurriese con relativa normalidad. «Dentro de lo que cabe, ha sido una mañana tranquila», indicaban, conscientes de la delicada situación. «Mi hija iba a venir con la abuela, pero he preferido traerla yo», remarcaba una mujer, entre evidentes muestras de preocupación.

En la tarde anterior, un hombre, de al menos 50 años y barba blanca, intentó meter por la fuerza a una alumna de 11 años en un Mercedes de color gris. Según declaró la menor a la Policía, el suceso ocurrió minutos antes de las 17 horas, mientras esperaba a una compañera para ir andando al polideportivo municipal donde ambas reciben clases de baile los lunes y los miércoles. El individuo la agarró por el brazo, momento en que la niña, muy asustada, empezó a forcejear. Tras unos segundos, logró escapar.

Siempre según el relato de la afectada, a bordo del vehículo iban dos hombres. La estrechez de la calle pudo ser crucial para que sus frustrados captores desistieran de su propósito. Donde paró, delante de un paso del cebra, solo cabe un coche, por lo que no es de extrañar que con la calle bloqueada el alto riesgo de ser descubiertos provocara su estampida. Pasado el encontronazo, la víctima se topó con su amiga y, rápidamente, avisaron a la madre de esta última. Fue ella quien llamó al 091. Las tres entraron al colegio y esperaron la llegada de sus padres, con los que acudió a presentar la denuncia. Después, marcharon al hospital, donde la atendieron por una contusión en el brazo.

Zona solitaria

La Unidad de Familia y Atención a la Mujer de la Policía Nacional se ha hecho cargo del caso (UFAM). Los investigadores tratan ahora de recabar algún testimonio que sustente el expresado por la menor. La intensa lluvia y el hecho de que la franja horaria de mayor afluencia, entre las 16.20 y las 16.30 -coincidentes con el final de las clases de Infantil y Primaria- ya hubiera concluido, dificultan sobremanera el cometido. En ese sentido, se antoja trascendental encontrar al niño que la víctima dijo ver, a la altura de un bar muy cercano, y hacia el que se dirigía para saludarle cuando pasaron los hechos. También habrá que esperar al análisis de las cámaras de seguridad situadas en los aledaños.

A través de los grupos de WhatsApp, la noticia del conato de secuestro corrió como la pólvora. «El martes hubo alguien que alertó de la presencia de uno o dos extraños por las inmediaciones», señalaba un padre, quien, sin embargo, pensó que todo sería fruto de la «psicosis» desatada. «Cuando me enteré, no me lo podía creer», proseguía, sin saber si la extraña sucesión de acontecimientos responde a un «efecto llamada». Desde la Sagrada Familia enviaron una carta a las familias, instándolas a guardar prudencia.