Galicia

El parricida de Moraña drogó y ató a sus hijas para poder degollarlas

El fiscal pide para él prisión permanente revisable por los dos delitos de asesinato

David Oubel, horas después del doble crimen
David Oubel, horas después del doble crimen - EFE
PATRICIA ABET - @abcegalicia Santiago - Actualizado: Guardado en: Galicia

El parricida de Moraña (Pontevedra) se enfrentará a la primera petición de prisión permanente tras la revisión del Código Penal por el asesinato de sus dos hijas, de 4 y 9 años. El contundente escrito del fiscal al que ha tenido acceso ABC exige esta pena argumentando que los crímenes constituyen dos delitos de asesinato cualificados por la alevosía y agravados por el hecho de que las víctimas son menores de 16 años. Los hechos por los que David Oubel será juzgado en el primer semestre del próximo años se remontan al verano de 2015, cuando la Guardia Civil descubrió los cuerpos de sus dos hijas en la vivienda del acusado. Al acceder los agentes a la casa, Oubel estaba cubierto de sangre y encerrado en el baño. Se había autolesionado, aunque de manera superficial. Las niñas fueron halladas en la habitación y en la cocina, escenarios, según el escrito del fiscal, de los brutales e inexplicables crímenes.

El relato de los hechos del representante del Ministerio Público narra una violenta secuencia que supuestamente arrancó cuando el padre suministró a las hermanas un combinado de nordiazepam, oxacepam y tizanidina para tratar de adormecerlas. Acto seguido, «se aproximó con una sierra eléctrica del tipo amoladora a su hija pequeña, que presentaba un bajo nivel de consciencia por el efecto de los fármacos y se hallaba en su habitación». El fiscal describe cómo el padre se aproximó a la menor y le causó varios cortes muy profundos a la altura del cuello. Unos instantes después, explica, «finalizó la incisión en el cuello con una arma blanca, lo que le ocasionó el degüello y la muerte inmediata por una hemorragia masiva». La segunda parte de este macabro relato sitúa al acusado y a su hija mayor en la cocina de la casa.

Forcejearon hasta la muerte

En este caso, Oubel —apunta la Fiscalía— «ató previamente a la niña con cinta americana puesto que ésta presentaba un elevado nivel de consciencia ya que no lo habían hecho casi efecto los medicamentos ingeridos». Una vez atada, el acusado repitió la técnica y la cortó con la sierra, lo que provocó que la pequeña se liberase de las ataduras y comenzase un forcejeo. «Ella intento darse la vuelta y huir, momento en el que el imputado finalizó la incisión en el cuello con la sierra eléctrica en marcha y el cuchillo de cocina, lo que le ocasionó un shock hemorrágico», explica.

David Oubel, que el mismo día del crimen debía entregar a las pequeñas a su madre, fue detenido y cumple prisión provisional en la cárcel de León, a la que fue trasladado por razones de seguridad después de sufrir amenazas de muerte en el penal pontevedrés de A Lama. Los testimonios que salieron a la luz después de que el crimen conmocionase al país hablan de un hombre amante de los perros que rompió su relación con la madre de sus hijas para iniciar la convivencia con otro hombre, su pareja en el momento de los hechos. El día anterior al doble crimen, Oubel salió del trabajo y se dirigió a una ferretería en la que adquirió una sierra radial, presuntamente la misma con la que unas horas después pondría fin a la vida de sus hijas. El vendedor reconoció que había bromeado con él acerca de si la hoja podría amputar un dedo humano. La supuesta premeditación con la que el acusado preparó los asesinatos también lo llevó a escribir una carta a su expareja anunciando sus intenciones. La madre recibió la nota casi al mismo tiempo que Oubel mataba a las pequeñas.

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