Un grupo de marineros descargando capturas en la cubierta de un barco pesquero
Un grupo de marineros descargando capturas en la cubierta de un barco pesquero - VÍCTOR CASTILLO

Las mujeres buscan su sitio en alta mar

Sólo el 1% de operarios en buques de altura o gran altura son mujeres. Fundamar convocará dos puestos de trabajo como primera piedra para derribar estereotipos

SantiagoActualizado:

En el año 2013, Ascensión Fernández embarcaba en el arrastrero «Pescaberbés II» con la misión de evaluar, durante una marea completa a bordo de un pesquero de altura, las oportunidades y retos para la inserción laboral de las tituladas náuticopesqueras en alta mar. «No sólo podemos, sino que debemos estar ahí», apuntaba Fernández una vez concluida la experiencia. Aquel viaje formó parte del proyecto Redmar de la Organización de Productores de Buques Congeladores (OPPC-3) y la Fundación para la Pesca y el Marisqueo (Fundamar), en la que están presentes los Armadores de Pesca del Puerto de Vigo (ARVI) y los sindicatos UGT y CCOO. Cinco años después, las entidades se embarcan en una segunda fase y planifican una nueva travesía, encaminada a facilitar un paso más en el camino hacia la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres en los trabajos de alta mar.

Con este fin, expone María Caldeiro, gerenta de Fundamar, trabajan en el diseño y redacción de la convocatoria de dos puestos de trabajo en buques de altura o gran altura, dos oportunidades de inserción real con las que seguir combatiendo estereotipos sobre el encaje de las tituladas en las tripulaciones. «Uno de los mayores problemas que se encuentran las mujeres para trabajar en este tipo de pesqueros es que, más allá de que los buques no están adaptados a sus necesidades y el diseño y estructura están pensados únicamente para la vida a bordo de varones, las empresas armadoras no piensan en ellas como parte de su tripulación», explica Fundamar en la descripción de este proyecto pionero, encuadrado en la convocatoria Pleamar de la Fundación Biodiversidad.

Redmar estima que en España tan sólo el 1% de las personas embarcadas en buques de altura y gran altura son mujeres, y la proporción apenas alcanza el 3% si se toma como referencia el promedio en la Unión Europea. Asimismo, en los pesqueros españoles que faenan en la zona NAFO (Organización de Pesquerías del Atlántico Noroeste) no se encuentra ninguna mujer embarcada como tripulante en calidad de marinera u oficial, aunque en las aguas de este caladero, apunta la gerenta de Fundamar, sí es frecuente la presencia de biólogas a bordo, en tareas de supervisión.

«El problema es el trabajo real; es muy complicado obtener la confianza de los armadores porque hay estereotipos que se siguen dejando notar en esa primera apuesta que supone seleccionar a una mujer para el contrato. Lo que nos comentan la mayor parte de las profesionales es que lo que más desean es una primera oportunidad para empezar», explica María Caldeiro a ABC.

Derivadas a barcos de recreo

Y es que en la práctica, añade, a pesar de completar con éxito la formación académica habilitante para el desempeño de funciones profesionales en el puente de mando o en la sala de máquinas, el mercado de trabajo acaba desincentivando la inserción de estas tituladas en la pesca de altura y gran altura, dirigiéndolas de forma indirecta a otros sectores profesionales, como los buques de pasaje o la náutica de recreo.

Esta segunda fase del proyecto culminará en primavera-verano con la resolución del concurso y el embarque de las candidatas seleccionadas, pero sus promotores ya han comenzado a trabajar con las escuelas náuticopesqueras y con la patronal de armadores en la identificación de los perfiles profesionales más adecuados y en la redacción de las bases.