Obras de rehabilitación en el casco histórico de Santiago de Compostela
Obras de rehabilitación en el casco histórico de Santiago de Compostela - MIGUEL MUÑIZ
PLANIFICACIÓN URBANA

Cascos históricos, del turista al vecino

Santiago perseguirá con protocolos y personal ad hoc el alquiler vacacional irregular de viviendas desde 2018

En el Ayuntamiento de Pontevedra subrayan la importancia de «obras no vistosas» pero que aseguran servicios

SantiagoActualizado:

Presión turística y mayores dificultades en el acceso a servicios y conexión a redes han hecho de la revitalización de los cascos históricos un reto para las administraciones. En los últimos días la Consellería de Facenda anunciabanuevos beneficios fiscales a la rehabilitación de inmuebles y a la implantación de actividades económicas en zonas históricas de 60 ayuntamientos gallegos mediante deducciones a personas físicas y sociedades.

En la capital gallega, uno de los municipios contemplados, los últimos estudios señalan una pérdida de población del 1% anual en el casco viejo. No existen análisis posteriores que puedan actualizar ese dato, pero nada hace pensar, sostiene Jorge Duarte, concejal de Espazos Cidadáns de Santiago, que esa disminución se haya frenado, toda vez, dice, que las medidas encaminadas a corregir esa fuga del censo precisan asentarse para traducirse en resultados cuantificables. En el caso de Pontevedra —incluida también en la orden de Facenda—, la población residente en el casco viejo fue en aumento desde los primeros años del milenio, registró después un retroceso en los años más críticos de la crisis económica y vuelve a remontar ahora, según indica la concejala de urbanismo, Anabel Gulías. El último dato en la ciudad del Lérez, apunta, habla de 2.098 viviendas con población residente censada en 2014.

Precio y servicios, focaliza Duarte, son los dos ámbitos que limitan el atractivo del casco histórico compostelano como lugar de residencia. Y en ambos capítulos el gobierno local tiene estrategias en marcha llamadas a consolidarse en la revisión del plan especial del centro histórico que, confían, pueda llegar a aprobación incial a lo largo de 2018. En ese documento, y como vía para favorecer a medio plazo una relajación de los precios de venta, se perfilará la moratoria de dos años a nuevas licencias hoteleras dictada en 2016, limitando a un uso residencial aquellos inmuebles tradicionalmente reservados para la vida. «Entendemos que la revisión del plan especial nos llevará a fijar que haya zonas en las que no pueda haber más uso hotelero, y quizá otras periféricas en las que sí», expone Duarte. El problema, incide, es que durante años «todas las viviendas de la zona vieja parecían perfectas para un hotelito con encanto». «Hemos vivido un proceso de elitización o de gentrificación del casco histórico. Cualquier edificio de uso residencial quería venderse para un hotel, porque eso multiplicaba el precio, y el resultado ha sido que aunque con la crisis disminuyeron los precios de la vivienda en todas las zonas de la ciudad en horquillas del 10-20%, en la ciudad histórica siguieron subiendo». Un comportamiento parejo, afirma, se ha producido en el mercado del alquiler, con precios empujados por la interferencia de los pisos de uso turístico de plataformas como Airbnb. Tras una fase de estudio, en la que el Concello ha localizado más de 500 inmuebles del casco histórico en oferta, 2018 marcará el paso a la persecución de esta práctica, con protocolos y personal específico para atajar este incumplimiento de usos. «Tenemos claro que nos encontramos ante un uso irregular, que no paga impuestos, que no está dado de alta... Y entendemos que no necesitamos más turistas, sino más residentes. Tenemos que buscar un equilibrio porque la ciudad histórica no tiene sentido si se convierte e un decorado para turistas», sostiene.

Precio, pero también servicios. Equiparar el acceso a suministros y comodides en zonas históricas es otro de los desafíos. La concejal de Urbanismo de Pontevedra subraya al respecto la importancia de obras poco vistosas pero determinantes para el funcionamiento del día a día. Junto con la retirada del tráfico rodado —ejecutada por el gobierno de Fernández Lores al mes de llegar al poder en 1999— y el aprovechamiento de fondos europeos para la puesta en valor del patrimonio construido, Gulías enumera entre los aspectos claves en la revitalización de la ciudad vieja pontevedresa otro tipo de obras «no muy lujusas ni vistosas como la dotación de servicios bajo calle para garantizar acceso a servicios de internet, gas, etc.»

Solución transitoria

En este apartado se incluyen los servicios de fibra óptica, vetados hasta la fecha en las calles del casco histórico compostelano en cumplimiento de las exigencias del plan especial, que prohíbe la instalación de nuevos tendidos y nuevas cajas en las fachadas de la zona monumental. Un plan transitorio, ideado para esquivar la literalidad del plan especial de modo provisional hasta que sea posible acometer el soterramiento del cableado, podría solventar esta carencia a partir de 2018. La fórmula, apunta Duarte, está «encaminada jurídicamente» y las conversaciones con las compañías interesadas en prestar el servicio en el centro histórico –R y Movistar— se encuentran avanzadas. La ampliación de las plazas de aparcamiento para residentes en la periferia de la zona vieja o los apoyos municipales del plan Aviva Compostela para favorecer la cesión de inmuebles en alquiler son otras de las medidas impulsadas.

El mantenimiento de una ciudad histórica viva, apunta Gulías, exige una vigilancia continua, un «nunca bajar la guardia». Como ejemplo, la concejala cita la actual revisión de la ordenanza de veladores en Pontevedra. «Conseguir un casco histórico vivo —apunta— requiere reequilibrios continuos».