Galicia

Adiós al «caos» de las orquestas con su primer convenio colectivo

El sector se propone acabar con el fraude con regulación hasta para la «sesión vermú»

Actuación de la orquesta gallega París de Noia en Asturias
Actuación de la orquesta gallega París de Noia en Asturias - FB/PARÍS DE NOIA

Las aldeas de Galicia tienen un grito de hermandad para cuando las orquestas han decidido acabar con los «bises»: «Si no tocáis otra, quemamos el camión», suena a coro las noches de verano —y muchas de invierno—. Con el primer convenio laboral del sector firmado ayer entre las centrales sindicales y la Asociación Gallega de Orquestas, los músicos de las bandas tan solo tendrán que remitirse a su nuevo marco para convencerlos de que, al menos esa noche, la fiesta acaba ahí. Los salarios y las horas de ensayo, las bajas por enfermedad y el pago de las «sesiones vermú» quedan regulados contra el «caos» que afectaba a un mercado demasiado proclive a la economía sumergida.

«Esto ha de marcar un antes y un después en las relaciones laborales entre los músicos de las orquestas de verbena de toda España», augura Teté Pérez Pardo, de Comisiones Obreras y una de las participantes en la mesa de negociación, en la que también tomó asiento la CIG, UGT, el CSIF y la patronal mayoritaria, AGO. Calculan que unos 4.500 trabajadores —hombres en un 75 por ciento— se beneficiarán de las seis tablas y cuatro grupos salariales pactados y los derechos asignados a cualquier empleado regularizado: descansos, bajas, retención de IRPF o pagas extra, entre otros.

Paso «histórico»

El inmenso aparato folclórico-popular en que se han convertido las orquestas gallegas pone coto a un conjunto de prácticas conocidas por casi todos los agentes del sector. Los sindicatos denuncian, por ejemplo, que algunos músicos trabajan por un salario de 30 euros la actuación. El dinero «entra en blanco y sale en negro», asume Pedro Pérez, de la CIG.

A partir de hoy, ninguna ranchera o «remix» sonará a menos que no se abone un salario mensual de 1.035 euros como mínimo. La primera tabla contempla, tanto para la temporada alta como para la baja, unas retribuciones de hasta 1.185 euros al mes. Las restantes varían según la facturación. Las hay con más caché —con unos ingresos anuales superiores a 750.000 euros— que deberán pagar nóminas de entre 1.993 y 2.188 euros. Otras más modestas estarán obligadas a contratar por salarios que parten de los 1.175 euros durante la época de mayor actividad.

Así se resume cuantitativamente un paso «histórico» para la órbita del espectáculo. Ya solo queda que el Gobierno gallego acceda a catalogar las orquestas como patrimonio inmaterial de Galicia para redondear la agenda de «quieros» del sector. Eso, y la desestacionalización de su trabajo, a pesar de que desde UGT, Raimundo Méndez asegura que la contratación en los meses de invierno está aumentando.

Las conversaciones para reflejar en común las necesidades de los trabajadores ya se venían produciendo durante los últimos meses. Durante la penúltima reunión antes de cerrar el acuerdo, Asevega —plataforma que representa entorno a un 10% de las empresas— abandonó el proceso. Pérez Pardo aprovechó la presentación de ayer para denunciar sus «convenios miserables» y adelantar que no van a ralentizarse hasta que no acepten el convenio: «Vamos a estar encima y nos van a tener enfrente». Ahora, nunca más una verbena sin convenio.

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