Imagen del doctor Pedro Cavadas y el joven de 21 años, recién reimplantado - EFE
Sanidad

La técnica con la que el doctor Pedro Cavadas salvó la mano a un marine de Estados Unidos

El cirujano y su equipo del hospital de Manises ha realizado un reimplante a un miembro de la Armada americana accidentado en Cartagena

VALENCIAActualizado:

El optimismo es una de las muchas cualidades que el equipo de Pedro Cavadas, apodado «el doctor milagro», abanderó la noche en la que un marine de 21 años de la US Naval Forces en Europa llegó al hospital de Manises con el brazo amputado. Había sufrido un «catastrófico accidente» en una de las naves en las aguas costeras de Cartagena, según ha indicado este viernes el almirante James Foggo, quien ha añadido que el SOS Internacional y el cirujano de la armada, el capitán Mike McGinnis, escogieron el hospital de Manises por su excelencia en el área microvascular y porque es una referencia microvascular en traumatología.

«El doctor Pedro Cavadas y su equipo estaban dispuestos a realizar la que se llama una cirugía milagrosa y justo esta mañana me ha contado que el equipo recibió una llamada a las cuatro de la mañana y en veinte minutos estuvieron aquí con una sonrisa. Esto es verdaderamente emocionante», ha relatado el almirante, emocionado. El accidente del joven –cuyo nombre se mantiene protegido– tuvo lugar hace poco más de un mes, el pasado 27 de marzo, cuando navegaban a 70 millas de Cartagena. Foggo ha destacado la rapidez del equipo de guardacostas, que «en diez minutos» trasladó al marine al submarino. De ahí, el herido fue llevado al hospital de Manises en helicóptero.

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El cirujano Pedro Cavadas, que ha recibido las muestras de agradecimiento de la armada de los Estados Unidos y una condecoración, ha explicado que, «la dificultad» del caso fue sacar a un accidentado de un submarino, llevarlo a un hospital y en tiempo y forma como para poder reimplantarle una mano. Para él, añade, lo más difícil es eso, y cree que para «los demás» será el reimplante: «Lo que hacen los demás parece más difícil que lo que hace uno porque uno lo hace todos los días».

El almirante James Foggo y el doctor Pedro Cavadas
El almirante James Foggo y el doctor Pedro Cavadas - ROBER SOLSONA

El caso del americano era uno más en el historial médico de Cavadas y su equipo. Una amputación de la mano dominante (la derecha), por un mecanismo agudo y producida en paciente joven. El doctor y su equipo habían hecho «montones» de reimplantes parecidos. Sin embargo, lo que hacía peculiar era el tiempo que había pasado entre el accidente y el reimplante. «Él llevaba alrededor de diez u once horas de isquemia (falta de riego). Eso es mucho tiempo. Es cercano al límite de lo que se puede o no se puede hacer para reimplantar una mano». Después, la operación duró unas cinco horas, ha dicho el experto.

El equipo de Cavadas modificó, según ha explicado, la técnica para que la mano tuviera riego sanguíneo provisional y colocó un catéter entre la extremidad y el muñón durante unos quince minutos. De esta forma, se proporciona riego como si se acabara de amputar la mano. Después, con microcirugía y cirugía reconstructiva se reconstruye el miembro utilizando también un injerto de piel tomado del miembro inferior derecho. El doctor Cavadas ha confirmado que al tratarse de un reimplante a nivel del radio y cúbito distal se espera que recupere prácticamente toda la movilidad.

Cavadas ha querido destacar la profesionalidad de su equipo y ha señalado la disciplina y el aguante del joven marine («Da gusto, todo les viene bien, no tienen dolor, no les molesta nada, los tíos más disciplinados del mundo», ha añadido), que fue trasladado a las dos semanas a un hospital de Estados Unidos y ya fue dado de alta el 10 de abril. Al respecto, el almirante James Foggo ha trasladado el agradecimiento del paciente, que cree que no pudo tener «mejor equipo» y al que fue a visitar hace unos días. «Está bien y sigue mejorando». Le sorprendió, ha añadido, con un «hola» con la mano derecha reimplantada: «Fue toda una experiencia».