Política

Puig y Puigdemont, frente común contra el PP: «No se puede gobernar de espaldas al Mediterráneo»

Los presidentes de la Comunidad Valenciana y de Cataluña celebran una cumbre para crear espacios de colaboración en pleno desafío soberanista

Puig y Puigdemont, este lunes en el Palau de la Generalitat
Puig y Puigdemont, este lunes en el Palau de la Generalitat - MIKEL PONCE

La primera cumbre política entre la Comunidad Valenciana y Cataluña desde 2009 ha servido como frente común para alzar la voz contra el Gobierno central. Los presidentes de ambas autonomías, Ximo Puig y Carles Puigdemont respectivamente, han escenificado el deshielo en la comunicación institucional entre estos territorios en pleno desafío independentista pese a la beligerancia que se mantiene desde una parte del propio PSOE. Una relación que se mantendrá «en cualquier circunstancia», han transmitido. «A los valencianos les gustaría que Cataluña siguiera en España por ser una parte básica de la pluralidad. Ya saben lo que pienso sobre esto», ha puntualizado Puig.

El encuentro de este lunes en el Palau de la Generalitat, que se une a otro que tuvo lugar el pasado mayo en Barcelona, ha contado con la presencia de varios consellers de ambos Gobiernos, alcaldes, empresarios, representantes sindicales y de universidades e incluso la portavoz de Ciudadanos en el Parlament catalán, Inés Arrimadas.

Puig y Puigdemont han criticado al PP por el incumplimiento de sus compromisos y las insuficientes inversiones en estos territorios. «El Gobierno responderá o no, pero el clamor es fuerte. Necesitamos con urgencia que lo que es el motor del Estado y de Europa, el Mediterráneo, tenga las inversiones que merece. No se puede hacer política de espaldas al Mediterráneo», ha planteado el presidente catalán.

Entre las reclamaciones básicas al Estado se encuentra la del Corredor Mediterráneo, el cual, en opinión de ambos, «en estos momentos está atascado por la falta de neutralidad del Gobierno». Esta infraestructura, han señalado, es «una pieza clave en los movimientos de las exportaciones y un instrumento fundamental en la dinamización económica». Según su visión, sólo un cambio de siglas al frente del Ejecutivo central podrá solucionarlo.

El acuerdo principal en este sentido ha sido la constitución de una comisión técnica permanente de los dos gobiernos para el seguimiento de las obras del Corredor Mediterráneo y ampliar al resto de comunidades del arco mediterráneo la convocatoria «por la urgencia, la vigilancia y el impulso definitivo» a esta infraestructura. «No es una exigencia coyuntural, sino una estricta necesidad de cualquier estrategia de futuro europeo. Queremos que de una vez por todas figure en la agenda principal de las infraestructuras europeas», han comentado.

Ambos presidentes han acordado igualmente que mantendrán reuniones bilaterales semestrales para abordar asuntos de interés para las dos administraciones.

Puig también ha hecho hincapié en que Cataluña y la Comunidad Valenciana tienen «muchos problemas conjuntos» como la financiación, un sistema que consideran «injusto»: «Hay un grave elemento de irresponsabilidad por parte del Gobierno de España, no puede jugar con los intereses de todos».

Tiempo de «exigencias»

El tono reivindicativo ha estado presente durante las declaraciones públicas. «El tiempo de la reclamación, de la queja, se ha acabado. Es tiempo de exigencias de realidades», ha señalado Puigdemont, quien ha añadido que «un Gobierno del PP es desastroso para la economía», de modo que «es difícil empeorarlo».

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