Política

El PP valenciano: de la gloria electoral al calvario judicial

El partido que logró los mejores resultados de la historia en la región purga los casos de corrupción

VALENCIAActualizado:

El Partido Popular de la Comunidad Valenciana que lideró Francisco Camps cosechó lo mejores resultados electorales de la historia en la región. Un respaldo sin parangón que alcanzó cotas inéditas que no se han vuelto a repetir: 1,27 millones de votos en las autonómicas de 2007 y 1,41 millones en las generales celebradas un año después. Son las dos campañas electorales que se investigan en la pieza separada del caso Gürtel que se juzga en la actualidad en la Audiencia Nacional.

Aquel PP valenciano era, junto al de Madrid, el principal bastión electoral de los populares y llegó a aportar más del dieciséis por ciento de los votos de la formación presidida por Mariano Rajoy en toda España.

Una década después de aquella foto de familia del congreso regional celebrado en Feria Valencia en 2008, aquel partido que entonces sumaba más de 106.000 militantes y exhibía su músculo (5.000 personas y setenta autobuses se desplazaron hasta ese cónclave) ha terminado estigmatizado por el aluvión de causas judiciales en las que se han visto inmersos muchos de los que fueron sus referentes.

Entre los pocos que quedan en activo está la actual presidenta de la formación, Isabel Bonig, entonces alcaldesa de la localidad castellonense de la Vall d’Uixó, quien firmó la ponencia que llevó por título «Sí a la Comunidad Valenciana». Diez años después, desde la bancada de la oposición, su proyecto político está marcado por el calendario judicial que le espera al Partido Popular valenciano hasta las próximas elecciones, donde el objetivo pasa por recuperar la Generalitat.

Gürtel es solo el primer episodio de 2018. Francisco Camps resultó absuelto en el conocido como «caso de los trajes», por el que dimitió de su cargo como presidente de la Generalitat el 20 de julio de 2011 tras haber cosechado su tercera mayoría absoluta consecutiva apenas dos meses antes.

La declaración de este miércoles del que fuera su «número dos» en el partido Ricardo Costa, en el juicio de la pieza Gürtel que investiga la presunta financiación irregular en las campañas electorales de 2007 y 2008, le ha situado en el epicentro de la trama corrupta. Camps ha negado que diera instrucciones para cometer irregularidades. El 7 de marzo declarará como testigo. Mientras, sigue a la espera de comparecer como investigado en el caso Valmor, la causa centrada en las supuestas irregularidades que rodearon la organización del Gran Premio de Fórmula 1 celebrado en Valencia.

Camps ha sido el único expresidente de la Generalitat que se ha acogido a la Ley que le permite ser miembro nato del Consell Jurídic Consultiu, un organismo consultivo del Gobierno autonómico, durante quince años y, en consecuencia, cobrar un sueldo público hasta 2026.

Ricardo Costa dejó la política en 2015 para incorporarse a Cas Legis, el despacho de abogados de su familia. Experto en economía, donde se ha labrado un vasto currículo, en la actualidad, alejado del foco mediático, asesora empresas y participa en tareas de voluntariado social. El que fuera vicesecretario del PPCV y también procesado en la misma causa, David Serra, tomó la misma senda laboral y se dedica a la Abogacía. Los dos esperan el devenir del juicio junto a Vicente Rambla, exvicepresidente de la Generalitat, quien volvió a su plaza como inspector de Hacienda en Valencia.

Más allá del caso Gürtel, el calvario judicial del PP valenciano suma una amplia lista que, en algunos casos, ya se han saldado con penas de prisión para algunos de los que hace apenas diez años eran sus principales referentes. Carlos Fabra, Rafael Blasco, Pedro Hernández Mateo o Milagrosa Martínez forman parte de esa lista de antiguos altos cargos del partido y de la Administración valenciana condenados con cárcel.

Mientras, otros casos siguen en fase de instrucción, como el conocido como Taula. Este viernes se cumplieron dos años de las detenciones de, entre otros, el que fuera presidente de la Diputación de Valencia Alfonso Rus, en una causa que ha salpicado de lleno a nueve de los diez concejales del PP en el Ayuntamiento de Valencia, una plaza clave para la formación, donde sigue huérfana de liderazgo más de dos años después de la muerte de Rita Barberá.

La que fuera alcaldesa durante veinticuatro años y principal referente, junto a Camps, del PP valenciano que arrasaba en las urnas, falleció cuando ya no militaba en el partido que fundó tras ser forzada a presentar su renuncia y después de haber declarado en el Supremo por la presunta trama de blanqueo de capitales del grupo municipal en Valencia.