ENTREVISTA CON IAN SVENONIUS

«La mayoría de las bandas de ahora son anti-intelectuales y no tienen personalidad»

El último grupo del músico norteamericano, Chain and The Gang, es uno de los principales reclamos de la segunda edición del Fuzzville en Benidorm

Chain an The Gang
Chain an The Gang - ABC

Ian Svenonius nunca será un músico famoso tal y como entendemos el término, pero qué duda cabe de que siempre será un artista de culto y un agitador cultural, con todo lo que ello conlleva: controvertido, contradictorio, irónico y firmemente anclado a su credo. En su caso, éste podría definirse como una mezcla de postmarxismo, teórico del rock and roll y profundo cuestionador de los valores occidentales imperantes, incluido el de la democracia.

El exlíder del grupo seminal de la escena de Washington DC de finales de los ochenta Nation of Ulysses, así como de otras bandas también desaparecidas como The Make-Up y Weird War, actúa este sábado por partida doble en el festival Fuzzville de Benidorm: tras los platos, ofreciendo una de sus célebres sesiones de música negra y ritmos excéntricos, y junto a la última banda de su extenso currículum: Chain and The Gang. Definidos como una «pandilla callejera», su propuesta es un melting pot experimental donde se mezclan soul, funk, garage-punk y pop. Traen como carta de presentación la fama de ofrecer directos muy intensos, así como una estética impoluta que parece heredada de los sapeurs del Congo (dandis africanos que utilizan la elegancia extrema y los trajes de sastre como herramienta revolucionaria). «La ropa y la estética es divertida, pero también efectiva», nos cuenta Svenonius en esta breve entrevista. La estética, recuerda, también es el mensaje.

-Haciendo alusión al título de su segundo disco, «Music is not for everyone» (2011). Si «la música no es para todo el mundo», ¿para quién es la de Chain and The Gang?

-Bueno, ese título es un aviso al oyente. Advertimos de que la música no debería tomarse a la ligera. Puede tener efectos extremos en aquellos que se dejan llevar por ella.

-¿Ha sentido alguna vez que su discurso político tenía mejor acogida en Europa que en Estados Unidos, donde abunda la marxismofobia?

-Los absurdos y lastimeros quejidos de los desposeídos y los frustrados son puramente emocionales, y por tanto son universales tanto en uno como en otro lado.

-¿Echa de menos un poco más de compromiso político en las nuevas bandas de punk y rock and roll?

-Echo de menos un poco más de inteligencia por parte de los grupos. Ahora las bandas son por lo general anti-intelectuales y no tienen personalidad. Pero creo que siguen surgiendo bastantes bandas con cierto contenido político. Solo que de una forma distinta a como se hacía antes.

En la era del punk británico, o con John Lennon en solitario, había una aproximación izquierdista tradicional, mientras que ahora es una extensión de las clases universitarias, en las que se da énfasis a las políticas de identidad y los sentimientos. Ahora apenas hay puntos de vista globales. Nadie está sacando un disco que se llame «Sandinista», por ejemplo. Por otra parte, hay que recordar que mucho del rock and roll primigenio era también bastante reaccionario y de derechas. Debemos recordar las asociaciones de varios sellos discográficos con la mafia, por ejemplo. El rock and roll encontró su conciencia política cuando se apropió de la música folk. A partir del empujón de «folkies» como Chamber Brothers, Staple Singers y John Phillips, o de cuando Dylan empezó a tocar la guitarra eléctrica, es cuando el rock and roll se pasó a la izquierda. Pero antes de ese momento, el rock and roll era un cajón de sastre. Todo esto lo explico en mi último libro, «Censorship Now!!!». [El pasado año la editorial española Blackie Books publicó en castellano «Estrategias sobrenaturales para montar una banda de rock»]

-Dado que cada vez es más común que los festivales estén patrocinados por grandes empresas, incluidas entidades bancarias, ¿se ha encontrado alguna vez en la tesitura de rechazar una oferta para actuar? ¿O es demasiado pedir teniendo en cuenta lo difícil que es hoy en día vivir de la música?

-Depende de cada caso, pero estéticamente es bastante desagradable estar en el cartel de un evento patrocinado descaradamente… dicho esto, hay muchas veces que sencillamente eso no lo sabes hasta llegas allí.

-¿Sigue creyendo que la música tiene el poder de cambiar el mundo, o los años ha hecho que sea más escéptico que en sus inicios?

-La música coloniza la mente. Todavía recuerdas la música de los anuncios que veías cuando eras un crío… ése es el poder de la música. El que controle la música, controlará el mundo.

-¿Cómo te gustaría ser recordado cuando ya no esté?

-Como si todavía estuviese vivo.

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