PROYECTO DE LA ONCE

Desarrollan una retina artificial para que los invidentes puedan orientarse en casa

El sistema incluye un dispositivo ideado en la Universidad Miguel Hernández de Elche del tamaño de una uña que se implanta en el cerebro para generar sensaciones visuales

Esquema de funcionamiento del nuevo dispositivo implantable
Esquema de funcionamiento del nuevo dispositivo implantable - UMH

El sueño de recuperar la vista, al menos disponer de una visión artificial limitada, para poder moverse con seguridad y de forma autónoma en casa, puede hacerse realidad en breve gracias a un proyecto de la ONCE y la Cátedra de Investigación Bidons Egara de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche.

En resumen, la idea desarrollada consiste en proporcionar a la persona una especie de retina artificial, al implantar unos electrodos en un soporte del tamaño de una uña en una región del cerebro concreta, de forma que se generan las percepciones de la vista natural.

«Una neuroprótesis visual es básicamente un dispositivo capaz de crear o inducir percepciones visuales mediante la estimulación de cualquier parte de la vía visual, desde la retina al cerebro», explican desde la UMH. Según los investigadores, aunque actualmente ya existen algunos dispositivos diseñados para implantarse a nivel de la retina como ARGUS II®, IRIS® o Retina Implant AG®, no hay que olvidar que estos solo pueden llegar a ser útiles para alteraciones que afecten exclusivamente a las capas más externas de la retina. Estas patologías representan menos de un 2,5% de todos los casos de ceguera, por lo tanto «existen muchas personas que ya tienen degeneraciones muy avanzadas de la retina o que son ciegas a consecuencia de otras patologías como, por ejemplo, la retinopatía diabética, el glaucoma o la lesión de los nervios ópticos para las que no existen tratamientos médicos o dispositivos de ayuda útiles».

En este contexto, el principal reto a largo plazo de esta investigación es el desarrollo de una neuroprótesis visual, basada en una matriz de microelectrodos con un tamaño inferior a una uña que será implantada a nivel de la parte del cerebro que procesa la visión. El dispositivo completo constará de una pequeña retina artificial bioinspirada, situada en unas «gafas de estética atractiva que se encargará de captar el campo visual situado enfrente del sujeto, un sistema externo de procesamiento de la información y la matriz de microelectrodos intracorticales».

Para lectura

Aunque todavía se trata de una fase preliminar de esta investigación, este tipo de dispositivo podría ayudar a proporcionar una visión limitada pero útil del entorno, especialmente para tareas como orientación y movilidad, lectura de caracteres grandes, etcétera. El proyecto, también, implica el estudio de las modificaciones que tienen lugar en el cerebro de los sujetos ciegos como consecuencia de su adaptación a la pérdida de visión y el desarrollo de estudios que permitan conocer con antelación cuáles podrían ser los mejores candidatos para esta nueva aproximación terapéutica.

El proyecto se fundamenta en la colaboración multidisciplinar de investigadores básicos y clínicos, con experiencia en neurobiología, neuro-oftalmología y neuroingeniería. Se ha dado a conocer este jueves, Día Mundial de la Visión, por el director del Grupo de Neuroingeniería Biomédica de la UMH, Eduardo Fernández Jover, que lidera este estudio en el que, también, colaboran el Hospital IMED de Elche, la Unidad de Neuroftalmología del Hospital Vega Baja de Orihuela y el Instituto de la Macula del Centro Médico Teknon.

Y cuenta con el soporte de la ONCE, que pretende «estimular el conocimiento científico más avanzado e innovador sobre la ceguera y deficiencia visual, con el fin de fomentar su prevención y el desarrollo de terapias efectivas».

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