Un manifestante portando una careta del expresidente cesado, Carles Puigdemont, en el parque de la Ciutadella / Vídeo: Enfrentamientos entre independentistas y Mossos a las puertas del Parlament - INÉS BAUCELLS / ATLAS

Guerra abierta en el independentismo tras el aplazamiento de la sesión de investidura

ERC se queda sola defendiendo la decisión de Roger Torrent de «aplazar» el pleno

Junts per Catalunya critica la decisión de Torrent y la CUP se presenta en el pleno a la hora en que debía celebrarse la investidura

Puigdemont guarda silencio desde Bruselas y Oriol Junqueras apoya a Torrent desde prisión

BARCELONAActualizado:

Junts per Catalunya esperaba salir hoy del parlamento con una investidura debajo del brazo, y en lugar de eso, han tenido que encajar el aplazamiento de la sesión en la que Carles Puigdemont debía «recuperar» la presidencia de la Generalitat. La decisión del presidente de la cámara, Roger Torrent, de posponer el pleno «sine die» ha cogido a los independentistas con el paso cambiado, especialmente en la lista del expresidente cesado.

La reacción airada de Junts per Catalunya no se ha hecho esperar y pocos minutos después de que Torrent comunicara su determinación, la formación de Puigdemont ha filtrado a los medios su posición. Según han explicado, la decisión del presidente de la cámara no había sido consultada ni comunicada previamente a los representantes de Junts per Catalunya.

A partir de ese momento, la jornada ha sido una sucesión de acusaciones cruzadas entre Junts per Catalunya y ERC, formación que se ha quedado sola defendiendo la decisión de Torrent. Desde prisión, Oriol Junqueras ha publicado un tuit cerrando filas con Torrent. Sin embargo, en JpC no han gustado nada ni el fondo ni las formas del aplazamiento anunciado por el joven presidente de la cámara catalana.

«En la era de las tecnologías, la comunicación es muy fácil cuando hay voluntad y todo queda registrado», ha espetado en Twitter la diputada de JpC, Aurora Madaula. Paralelamente, las calles se han vuelto a inflamar y centenares de manifestantes, muchos de ellos con caretas con el rostro de Puigdemont estampado, han entrado en el parque de la Ciutadella para rodear la cámara catalana notablemente enfadados. Mientras tanto, en los pasillos y despachos del Parlament los nervios también estaban a flor de piel.

«Creemos que todavía es posible enmendar el error. A las tres estaremos ocupando nuestros escaños», ha declarado a la prensa el jefe de filas de la CUP, Carles Riera. A su vez, los diputados de Junts per Catalunya han amagado durante toda la mañana con la idea de sumarse a los diputados antisistema escenificando en el hemiciclo la ruptura de la unidad que el independentismo. Finalmente, tal imagen no se ha producido y únicamente los cuatro diputados de la CUP se han desplazado hasta el pleno a la hora en que se iba a celebrar la investidura.

Alarmados por la imagen que han dado este martes los partidos independentistas, desde la Assemblea Nacional Catalana han lanzado una advertencia a los partidos secesionistas: «No permitiremos que haya enfrentamientos fratricidas».