Miquel Porta Perales - El oasis catalán

Ocupación

La Revolución de la Sonrisa que no ha tirado ni un papel al suelo, ni roto una papelera, sale a la calle

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Las fuerzas de ocupación se apoderaron de Barcelona –de Cataluña– el 3 de octubre de 2017. Datos: autopistas, carreteras y calles cortadas; el espacio público ocupado; el transporte, la escuela, la universidad y la sanidad paralizados; los negocios cerrados por real decreto del piquetismo secesionista; la sede de algunos partidos políticos, así como la Policía Nacional, asediada; un par de supermercados asaltados. A ello, hay que añadir el amedrentamiento, la coacción, el acoso, el abucheo, el insulto, el odio, la rabia, la burla. Una fiesta, dicen. Y el Govern (?) de la Generalitat que avisa que no descontará el sueldo de los funcionarios que participen en el Paro de País (?) que impulsa una llamada Mesa por la Democracia (?) en nombre de la Dignidad (?). Más: la Generalitat decreta unos servicios mínimos que invitan a incorporarse en el Paro de País.

Y los sindicatos, antiguamente de clase, y ahora de Nación, sonríen. Y el Presidente de la Generalitat que escribe el siguiente tweet: «La paz, el civismo y la dignidad nos han conducido hasta aquí. El éxito definitivo depende de que nos mantengamos comprometidos como siempre. ¡Seguimos!». Sí, lo han leído bien. Recurro al diccionario y encuentro el siguiente término: «aquiescencia”» Esto es, «asenso», «consentimiento». A eso, algunos –grado omega del cinismo- lo denominan «resistencia pacífica».

La Revolución de la Sonrisa que no ha tirado ni un papel al suelo, ni roto una papelera, sale a la calle. Y allí permanece, porque –no me invento nada, lo dicen ellos– «la calle siempre será nuestra». Y miren ustedes lo que hace cuando se le cae la careta. Ahí tienen ustedes el resultado de un «proceso» caracterizado por la deslealtad, la ilegalidad, el fraude, la «astucia», la provocación, el desafío. El «proceso» es eso. Un «proceso» sin control impulsado, en beneficio propio, por unos políticos irresponsables que necesitan provocar, desafiar y recalentar el ambiente mientras llega el día de la proclamación de la República Catalana.