Alberto Fernández - Tribuna Abierta

Barcelona dice «no» a Colau Alberto Fernández

Colau se presentó como la abanderada del diálogo y la participación, pero tras año y medio en el cargo, se ha convertido en la alcaldesa de los tics autoritarios

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La alcaldesa Ada Colau pensaba que podía gobernar el Ayuntamiento de Barcelona sin diálogo, ni acuerdo con los grupos de la oposición, a pesar de tener el gobierno más minoritario de la historia de la democracia de Barcelona. En las Elecciones municipales de 2015, Colau se presentó como la abanderada del diálogo y la participación, pero tras año y medio en el cargo, se ha convertido en la alcaldesa de los tics autoritarios y que quiere gobernar la ciudad a golpe de decreto.

El resumen es que Barcelona dice no a las imposiciones de Colau. De momento su gobierno municipal no tiene hoja de ruta, al no poder aprobar el Plan de Actuación Municipal conocido como PAM, ni las Ordenanzas Fiscales, ni tampoco el Presupuestos para 2017. Además no han elaborado planes sectoriales como el de vivienda y casi todas sus medidas acaban convirtiéndose en moratorias: terrazas, bicicletas, animales, hoteles, entre otros. Sin duda una mala gestión de Colau más pendiente de las redes sociales y las políticas de gesto, que en ofrecer soluciones reales a los barceloneses.

Las cuentas que presentó el gobierno de Colau son unos ‘presupuestos-trampa’, ya que en lugar de rebajar la presión fiscal, la mantiene para gastar los ingresos municipales en contratación de más directivos, otorgar subvenciones al independentismo y hacer políticas de apoyo a los okupas y al comercio ilegal o top manta. Además incrementa el gasto de representación política un 12%, de 19,4 millones en el anterior ejercicio, a 21,7 millones en 2017. Aumenta el gasto en directivos un 7,6%, pasando de 144.669€ a 155.777€, lo que demuestra la falsa moral de Colau que llegó al Ayuntamiento criticando el exceso de directivos y no ha hecho más que incrementarlos, contratando la mayoría a dedo, sin concursos de concurrencia pública.

El gobierno de Barcelona en Comú llegó con la bandera de la transparencia y ahora practican la opacidad, ocultando en el último Pleno Municipal que el superávit previsto para este año es de 70 millones de euros cuando su previsión hace tan solo dos semanas era de 20 millones.

Colau tendrá que pasar por una cuestión de confianza para aprobar los presupuestos, puede que tenga cuentas el próximo año, pero la debilidad del gobierno municipal será aún mayor. El problema es que la incertidumbre jurídica de Colau pone en peligro la solvencia económica de Barcelona y eso que todavía quedan dos años y medio de mandato. Será necesario buscar alternativas entre la oposición para conseguir políticas que bajen la fiscalidad, supongan inversión en los barrios, ayuden a los colectivos que más lo necesitan y no pongan trabas a la economía en Barcelona.

ALBERTO FERNÁNDEZ ES PRESIDENTE DEL GRUPO MUNICIPAL DEL PP EN BARCELONA

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