Raquel, Paco y Martin, dos días antes de recibir el alta hospitalaria
Raquel, Paco y Martin, dos días antes de recibir el alta hospitalaria - Marta González-Valcárcel

Martin, el que todo lo puede

La historia de este bebé de 16 meses está ligada a la Asociación de Prematuros de Toledo, que acaba de crearse para mejorar la atención integral de estos pequeños luchadores

ToledoActualizado:

En la entrada de la Unidad de Neonatología del hospital Virgen de la Salud de Toledo, en la quinta planta del viejo sanatorio, hay colgado un texto que escribió Raquel Martín para animar a las madres que, como ella, están criando un niño prematuro. «Y en esos largos meses de ingreso me di cuenta [de] que la vida es un milagro que se produce no solo en el momento del parto, porque ellos son auténticos tornados, que desafían su mala fortuna de nacer prematuros luchando contra cualquier pronóstico negativo y porque las grandes batallas se libran en los corazones más pequeños», termina su alegato en favor de la esperanza.

Raquel es la madre de Martin (sin tilde en la i, que quede claro). El bebé, el más pequeño de cinco hermanos, ya tiene 16 meses. Nació el 21 de septiembre de 2016, a las 26 semanas de gestación, tan solo cinco meses y medio. Midió 32 centímetros de longitud y pesó 600 gramos, tres kilos menos que los niños que ven la luz a las 42 semanas de embarazo.

Fue tan inesperada su llegada que ni Raquel ni Paco Carrasco, el padre, se habían parado a barajar nombres para el bebé. Al día siguiente decidieron llamarlo Martin (sin tilde, vale) por su tío paterno Martín, que tanto les había apoyado. Sin embargo, durante dos semanas, el pequeño aparecía registrado como «Sin nombre» Carrasco Martín en el papeleo hospitalario.

Más fuerte que Rambo

El bebé ocupó uno de los ocho puestos de UVI que hay en la planta de Neonatología del hospital —centro de referencia de Castilla-La Mancha—, donde existe también una asistencia de cuidados medios; en total, unas cuarenta plazas para prematuros, como Martin.

El niño estuvo más tiempo de lo esperado y deseado debido a gravísimas complicaciones por el estado tan inmaduro de sus órganos. Finalmente, salió del hospital el 13 de marzo de 2017 para irse a casa, después de casi seis meses entre sondas e incubadoras.

Dos días antes, una de sus doctoras, la pediatra Marta González-Valcárcel, le fotografió mientras sus padres no paraban de hacer carantoñas a su retoño, que había superado un verdadero infierno, y no el de Rambo.

Martin había estado más tiempo en la unidad de neonatos no por ser el más prematuro, sino por las numerosas adversidades contra las que tuvo que luchar, y que le han dejado secuelas irremediablemente. «Mi hijo sufrió todas las posibles complicaciones que un neonato puede tener», recuerda Raquel, que se enfrentó a la prematuridad «con un miedo atroz». Es lo que tiene formar parte del gremio sanitario: Raquel es enfermera y conoce todos los infortunios que pueden sufrir un bebé prematuro.

Las manos de Martin ocupan el ancho de la uña de un pulgar de su madre. La fotografía fue tomada a los tres días de nacer el niño. Raquel tiene la instantánea en la habitación de su hijo con el siguiente texto: «No hay vendaval que pueda con aquellos que saben donde agarrarse»
Las manos de Martin ocupan el ancho de la uña de un pulgar de su madre. La fotografía fue tomada a los tres días de nacer el niño. Raquel tiene la instantánea en la habitación de su hijo con el siguiente texto: «No hay vendaval que pueda con aquellos que saben donde agarrarse»-Paco Carrasco

Desafortunadamente, Martin tuvo una necrosis intestinal y fue sometido a cuatro operaciones. Lo superó, como un valiente. Y padeció una sepsis, una infección de la sangre que puede ser mortal. Y también salió adelante milagrosamente.

Luego vino una hemorragia pulmonar y otra cerebral, y el renacuajo invencible ganó también estas batallas. «Nos dijeron que, si lo superaba, saldría vegetal... Y todos alucinamos, el primero fue el neurólogo, porque mi niño tiene su retraso, evidentemente, tanto psíquico como motor, pero evoluciona fenomenal. ¡Estoy encantada de la vida!».

Raquel pasaba «todo el tiempo del mundo» en el hospital, junto a su Martin: de 9 de la mañana a 10 de la noche. No era la única mamá ni su marido el único papá que estaban a la vera de su bebé. Y, claro, el roce hace el cariño. Con tantas horas en la Unidad de Neonatología, los lazos de amistad y confianza entre los padres de los pacientes se estrechan mientras se cuentan sus penas.

Entonces surge la idea de crear una agrupación: la Asociación de Prematuros de Toledo (Apremde Toledo). En ella no solo están padres, también hay personal sanitario y auxiliares de enfermería, como la pediatra Marta González-Valcárcel, la autora de la fotografía que ilustra este reportaje, que lleva seis años en la planta donde Martin luchó a brazo partido. «Aunque es un camino muy largo, se ve la luz. Son bebés que necesitan mucho apoyo y cariño de todos, no solo de la familia. Es una experiencia que no se puede comparar con nada dentro de la medicina», atestigua la doctora, de 36 años.

Atención integral

La junta directiva de Apremde Toledo está dando los primeros pasos y la asociación fue registrada hace un mes. No tiene ni web, la están creando, pero sí una dirección de correo electrónico: apremdetoledo@hotmail.com. Al frente está Raquel, la madre de Martin. Habla maravillas del personal sanitario de la planta de Neonatología del hospital toledano: «Es un centro viejo al que le falta espacio, pero las carencias son suplidas por unos profesionales que se esfuerzan e implican en el cuidado de los niños».

La asociación que preside Raquel busca mejorar la atención integral de los pequeños, sobre todo cuando salen del hospital. Debido a su prematuridad, un niño suele tener cierto retraso en su desarrollo psicomotor, o secuelas derivadas del ingreso, como Martin, que tiene solo un tercio del intestino. También deben enfrentarse a secuelas neurológicas por una hemorragia cerebral, por ejemplo, o la necesidad de disponer de fisioterapeutas o logopedas. O en un inevitable retraso en el crecimiento, con lo que necesitan hormonas, que no cubre la Seguridad Social.

Como todos los comienzos son difíciles, la asociación necesita financiación. El padre de una niña prematura organizó un partido de fútbol en diciembre. También venden papeletas, a cuatro euros la unidad, para el sorteo de una bicicleta.

Como plato fuerte, el dúo 7Burbujas actuará este domingo (18.00 horas) en la sede central de Caja Rural Castilla-La Mancha, en Toledo (calle del coronel Baeza). Fue Sagrario Bargueño, enfermera de la Unidad de Neonatología del hospital toledano, el cordón umbilical que permitió que Israel Muñoz y su hermana Esther contactaran con Apremde Toledo para ofrecer su cautivador espectáculo con pompas de jabón. Martin, el que todo lo puede, estará allí.