Rafael del Cerro Malagón - CERVANTES Y TOLEDO

La aportación del periodista Francisco Navarro Ledesma (y II) Rafael del Cerro Malagón

Falleció el 21 de septiembre de 1905, en el número 70 de la madrileña calle de Serrano. La noticia tuvo un amplio eco en toda la prensa

Lápida colocada en noviembre de1906 con los efectos de una moderna agresión «pictórica»
Lápida colocada en noviembre de1906 con los efectos de una moderna agresión «pictórica» - RAFAEL DEL CERRO
RAFAEL DEL CERRO MALAGÓN - @abc_toledo Toledo - Actualizado: Guardado en:

El año de 1905 las más altas instancias españolas se volcaban en celebrar el tercer centenario de la publicación de la primera parte del Quijote con solemnes pompas académicas, algunas presididas por el Rey y miembros del gobierno, para enaltecer en grado sumo a la obra y a su autor. En todas partes del país se reprodujo, en menor dimensión, la misma pauta del homenaje nacional. En Toledo, en el mes de mayo, se oficiaron veladas literarias y ceremonias para honrar a Cervantes en el Seminario, el Rojas, la Vega y en el Instituto. El día 9 hubo una procesión cívica, presidida por el alcalde José Benegas, con el traslado del Quijote, en una bandeja de plata, llevada por dos sofieles municipales hasta la Posada de la Sangre. Allí se descubrió una lápida para renombrar la cuesta del Carmen en favor del Príncipe de los Ingenios.

Francisco Navarro Ledesma (1869-1905)
Francisco Navarro Ledesma (1869-1905)

Mientras, el periodista Francisco Navarro Ledesma (1869-1905), muy vinculado a Toledo, tejía su ofrenda particular a través de la prensa, charlas y la publicación del libro El Ingenioso Hidalgo Miguel de Cervantes Saavedra. El texto procedía de las entregas aparecidas en Los Lunes de El Imparcial a partir de las aportaciones debidas a críticos, historiadores y bibliófilos, como el albaceteño Cristóbal Pérez Pastor (1842-1908). La obra huía de las fantasías cervantinas para unir «verdad y poesía», aunque él mismo dice que esa tarea debería hacerla un poeta y no «un pobre gacetillero». Como señalan los entendidos en la Generación del 98, si Unamuno y Azorín analizaron el significado de Don Quijote, Navarro Ledesma lo hizo sobre el autor y el espíritu de la novela, apartándose de los cervantófilos amantes de detalles eruditos y lingüísticos. La aparición de El Ingenioso Hidalgo recibió buenas críticas por parte de intelectuales de perfil regeneracionista pues, a través de la vida del autor y su novela, se evidenciaban viejas claves de la España del XVII aún vigentes en los umbrales del XX.

Notificación de la muerte de Navarro Ledesma en ABC (22 de septiembre de 1905)
Notificación de la muerte de Navarro Ledesma en ABC (22 de septiembre de 1905)

En cuanto a las disertaciones que pronunció Navarro Ledesma el mismo año cervantino se recuerdan tres. La primera fue el 9 de mayo, en el Instituto de San Isidro, sumergida entre los desilusionantes fastos oficiales. Más resonancia alcanzó la declamada, en Alcalá de Henares, el día 11 de mayo, como miembro del Ateneo, al hablar de un Cervantes luchador con el arma de la pluma y de la «sombría y recoleta» influencia de la Iglesia en la vida española. Esto último supuso el inmediato rechazo del doctoral de la Colegial alcalaína, Víctor Marín, que luego recogió la prensa. El tercer discurso acaeció, dos días después, en la sede del Ateneo, ante Canalejas y el presidente de la institución, Segismundo Moret, para exponer «Cómo se hizo el Quijote». El motivo era premiar al filólogo Julio Cejador (1864-1927), uno de los 24 jóvenes escritores que habían concursado con diversos trabajos ya «que ningún viejo respondía». El acto lo cerró Navarro Ledesma reivindicando el espíritu de Don Quijote como un revulsivo a imitar para romper con los viejos vicios seculares aún vigentes en España.

Nuestro periodista falleció el 21 de septiembre de aquel año, en el número 70 de la madrileña calle de Serrano. La noticia tuvo un amplio eco en toda la prensa. En Toledo abundaron las reseñas en La Campana Gorda, El Día de Toledo, La Idea o el Heraldo Toledano, creciendo el deseo de organizar un gran homenaje. Muy pronto, en la sesión municipal del 27 de septiembre, se aprobó renombrar la calle de Nuncio Viejo a favor de su memoria, desde las Tendillas hasta Hombre de Palo. Se le consideró como un ilustre toledano, si no de nacimiento, al menos como residente y evidentes nexos con la ciudad. Sin embargo, todo ello encalló pronto. La placa de la calle se colocó, sin relevancia alguna, el 2 de noviembre de 1906. En los años siguientes, vehementes concejales conservadores rechazaban que el Ayuntamiento propiciase más agasajos, sumándose a ello, en 1912, el periódico carlista El Porvenir ante la posible inclusión de un acto literario en las fiestas del Corpus. En 1916, la calle de Navarro Ledesma vio recortada su denominación al recuperarse el nombre de Nuncio Viejo, en el tramo comprendido entre la plaza de Amador de los Ríos y la esquina con Hombre de Palo.

Sin embargo, desde finales de 1912, otro ilustre periodista toledano, Santiago Camarasa insistía en la deuda que Toledo debía a Francisco Navarro. En el periódico, Patria Chica, publicó varias adhesiones firmadas por Gloria de la Prada, Antonio Zozaya, Joaquín Dicenta, Eduardo Zamacois, Rómulo Muro, Azorín y otros escritores más. En 1915, El Eco Toledano volvía a reclamar el homenaje pendiente, como también lo hacían El Día de Toledo y el escultor Julio Antonio (1889-1919) que se ofrecía para hacer un monumento a su figura. A finales de 1925, de nuevo, Camarasa, en las páginas de su cuidada revista Toledo.Revista de arte, reiteraba su deseo y aportaba un boceto de otro escultor, Cristino Soravilla, para colocar un busto en la plaza de San Juan Bautista. El Ayuntamiento no consideró tal propuesta, a pesar que Camarasa ya había abierto una suscripción pública para allegar fondos hasta que, en marzo de 1928, desistió de toda lucha. Por fin, el 15 de mayo de 1932, se produjo el anhelado recuerdo a Navarro Ledesma, a cargo de la Asociación de Estudiantes de Magisterio, con un sencillo acto en el Rojas, participando el doctor Marañón, Ballester Gozalvo (primer alcalde republicano) y otros invitados ante una fotografía del homenajeado.

Al repasar la semblanza de Navarro Ledesma, desde 1900, son muchos los apoyos suscritos por relevantes personajes de las letras y de la prensa, pues, entre sus afanes, intervino en la génesis de ABC. Desde este diario, a lo largo del tiempo, editores y colaboradores recordaron los ensayos cervantinos o su obra literaria que podemos enlazar con las cercanas citas y recuerdos, firmados por periodistas toledanos de nuestros días, como los de Enrique Sánchez Lubián o de Mariano Calvo, en las páginas de este suplemento cultural.

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