Toros

La Chata ya es centenaria

La plaza de toros de Albacete se inauguró el 9 de septiembre de 1917 con un cartel en el que figuraban Gaona, Gallito y Saleri II. Dámaso González ha sido el que más ha toreado, con 102 tardes

El coso de «La Chata» tiene capacidad para 10.000 espectadores, es propiedad municipal y de segunda categoría
El coso de «La Chata» tiene capacidad para 10.000 espectadores, es propiedad municipal y de segunda categoría - PLAZA DE TOROS
JUAN ANTONIO PÉREZ Albacete - Actualizado: Guardado en: España

En su día, el escritor Fernando Claramunt dejó escrito que en 1956 había en Albacete un torero por cada 286 habitantes. Todos ellos, sin duda, miraban a la calle de la Feria y soñaban con torear algún día en «La Chata», la plaza de toros de la capital manchega, que cumple cien años. Solo algunos lo consiguieron, claro.

En aquella época, los aficionados andaban divididos entre los locales Juan Montero y Pedro Martínez «Pedrés», de más prolífica carrera el segundo. Más adelante, en 1964, pisaría por primera vez el albero Dámaso González, el gran ídolo de siempre de los albaceteños. Tristemente fallecido hace unas semanas, Dámaso tiene el récord de actuaciones en «La Chata» con 102 (dato de la revista 6toros6), seguido de Manuel Caballero, con 51.

Este último, precisamente, recogió a principios de los noventa el testigo de Dámaso como figura de la capital. Lo que es el destino: ahora Caballero, junto con el también torero local Manuel Amador y con los hermanos Lozano (Pablo y Luis Manuel) son los gerentes del coso mediante la empresa Taurino Manchega.

La plaza es propiedad municipal y se levantó a iniciativa de un alcalde. Se llamaba Francisco Fontecha y en 1916 consideró que el viejo coso inaugurado en 1829 pedía a gritos un remplazo. A tal efecto se constituyó una sociedad anónima para la construcción y explotación de la nueva plaza (sobre los terrenos de la vieja), al frente de la cual estaba el propio regidor. El capital inicial fue de 350.000 pesetas, ampliado después a 500.000. Las obras comenzaron el 17 de febrero de 1917 y menos de nueve meses después, el 9 de septiembre, se inauguró «La Chata».

En el cartel, toros de Fernando Villalón para el mexicano Rodolfo Gaona, Joselito «el Gallo» y Saleri II. «Vengativo» fue el primer astado que saltó al ruedo, mientras que «el Gallo», la gran figura de la época junto con Juan Belmonte, cortó las dos primeras orejas. Esa feria hubo otras dos corridas y dos novilladas más. En 1918 se reformaron los tendidos, colocándoles piedra de Novelda (Alicante), que se conserva en la actualidad; en 1921 se cambió la cubierta y hace unos 20 años se amplió el aforo, de unos 10.000 espectadores. Se considera de estilo mudéjar, con las torretas y la puerta principal de arco con forma de herradura. Como todas las de capital de provincia, la plaza es de segunda categoría, aunque la calidad y cantidad de espectáculos que cada año se dan en «La Chata» merecen que esta sea de primera.

Dos muertos

A lo largo de estos 100 años dos personas han muerto en su arena. El primero fue Enrique Pérez «Torerito de Valencia», quien el 28 de septiembre de 1919 resultó herido en el pecho por un toro de Gregorio Campos. Murió una semana después. El 14 de septiembre de 1981, Fernando Elez «el Chocolate» saltó de espontáneo al ruedo mientras toreaba «el Cordobés». «Sospechoso», de Los Guateles, le corneó repetidamente hasta quitarle la vida.

Por contra, cinco toros han sido indultados. El primero, uno del Conde de la Corte en 1968. Más recientemente, «Gastasuelas», del Marqués de Domecq (2006), y «Pescadero» (2013), «Asistente» (2014) y «Cortesano» (2015), todos de Daniel Ruiz.

Durante estos días se han organizado varios actos para honrar a «La Chata». El lunes se presentó el pasadoble «Luz de Llanos», de Elvira Checa, mientras que también hay preparado un espectáculo de luz y sonido para el que la Junta de Castilla-La Mancha se ha gastado 50.000 euros.

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