Mariano Rajoy, con el Rey en el Palacio de Marivent
Mariano Rajoy, con el Rey en el Palacio de Marivent - ÁNGEL DE ANTONIO

50 años de la mejor historia de España

Medio siglo en la vida de un hombre puede parecer bastante tiempo, pero es poco en la historia de una nación centenaria como España

PRESIDENTE DEL GOBIERNOActualizado:

Medio siglo en la vida de un hombre puede parecer bastante tiempo, pero es poco en la historia de una nación centenaria como España. Bien es cierto que estos últimos 50 años son la excepción a esa regla porque nos han conducido a la mejor España de la historia. S.M. el Rey cumple 50 años. Y me gustaría, como felicitación, repasar momentos clave de la vida de Don Felipe que coinciden con el camino de España hacia la democracia, la modernidad y el progreso. (...) Nació a finales de los 60, en una España que alumbraba una entusiasta clase media. Fueron padrinos de su bautizo su abuelo, el conde de Barcelona, y su bisabuela, la Reina Victoria Eugenia, viuda de Alfonso XIII, que pisaba tierra española por primera vez tras 37 años de exilio. La continuidad histórica de la Corona se dio cita con una nación que anhelaba apertura, libertad y prosperidad y que necesitaba imperiosamente incorporarse a las democracias desarrolladas de Europa.

El 22 de noviembre de 1975, un niño de 7 años asistió a la proclamación y coronación de su padre como Rey de España. Arrancaba la Transición. (...) Hay una imagen del 27 de diciembre de 1978 en la que el Príncipe de Asturias escudriña con la mirada a su padre mientras este sancionaba la Constitución Española, que plasmó los sueños nacidos en Cádiz y puso en marcha el proyecto de la España de todos que forjó la Transición.

Una fría noche de febrero de 1981 Don Felipe tuvo la oportunidad de aprender lo frágil que puede ser la democracia y lo fuertes que son las instituciones democráticas cuando se cumple con el deber y con la ley. Su padre quiso que pasara despierto esa noche, en la que estuvo amenazada la soberanía nacional. Y el joven Príncipe pudo ver cómo Don Juan Carlos se ganaba el favor del pueblo español y se convertía en el Rey de la democracia. (...)

Don Felipe contrajo matrimonio con Doña Letizia el 22 de mayo de 2004. Sus hijas nacieron el 31 de octubre de 2005 y el 29 de abril de 2007. El pueblo español siempre ha seguido con afectuoso interés esos felices momentos de la vida del hoy Rey de España. Un afecto que tuvo su expresión más unánime el 19 de junio de 2014, el día de su proclamación. (...)

Han pasado algo más de tres años y medio desde aquella jornada, y el Rey se ha ganado a los españoles con el ejemplo, arma de apariencia débil y realidad poderosa. Con su trabajo y esfuerzo diario, los españoles tenemos muchos motivos para estar orgullosos de nuestro monarca constitucional. No es fácil calibrar todos los elementos que componen la alquimia de un buen monarca: la cercanía, la prudencia, la dignidad, la enseñanza de los padres o el ejemplo para los hijos. Todo ello conforma la naturaleza del buen Rey. También la ejemplaridad, el compromiso y el sentido del deber, la responsabilidad por la alta tarea que tiene encomendada. De todo ello nos ha dado muestras de forma constante, en su labor diaria, Don Felipe durante su reinado.

En el difícil 2017 que acaba de terminar, nuestro Rey ha sabido mostrar a todos la importancia de la Corona en España. Lo hizo con su presencia en la manifestación del 26 de agosto en Barcelona en repulsa por los atentados del día 17, al encabezar el rotundo rechazo del pueblo español al terrorismo y el respaldo unánime a las víctimas y a sus familias.

Y lo ha hecho, de forma reiterada, con su firme defensa de la legalidad y de la Constitución española, que este año cumplirá su 40º aniversario. Una Constitución que, como Príncipe, vio sancionar a su padre y que, como Rey, sabe y quiere defender, porque es la base de nuestra libertad y la causa de nuestra prosperidad, principal fortaleza de esta España mejor.

¡Felicidades, Majestad!

¡Viva el Rey! ¡Viva España!