Nadia J. Castro - Tribuna Abierta

Bob Dylan, entre Canarias y Essaouira Nadia J. Castro

Jimmi Hendrix fue uno más y habló de ello con Dylan. En el ‘Triskala Cafe’ aún hoy cuelgan los cuadros de Bob Dylan y Jimi Hendrix.

Bob Dylan, entre Canarias y Essaouira
Nadia Jiménez Castro Las Palmas De Gran Canaria - Actualizado: Guardado en: Canarias

Bob Dylan quedó impresionado cuando escuchó la versión de Jimmi Hendrix de su tema 'All Along the Watchtower'. El talento de Hendrix hizo que hallara cosas aún por desarrollar en la canción de Dylan. Es la canción que más veces ha tocado en directo pero, según confesó en su día, tras escuchar a su amigo Jimmi, ya no volvió a interpretarla como mismo la grabó para el álbum ‘John Wesley Harding (1967)’, sino con las modificaciones introducidas por el genio zurdo de la guitarra. Se tomó la licencia de usar esa otra versión. 'All Along the Watchtower' sonaría ya diferente para siempre. Hasta la fecha de hoy. Y, seguramente, fue el espacio creativo que acogió a Hendrix por aquellas fechas (finales de los sesenta), la que determinó, por qué no, sus influencias.

Lo sitúan aquí cerca, al otro lado de esta misma orilla atlántica que baña Canarias. En Marruecos. Pero las olas son las mismas. El mismo viento fuerte que sopla del desierto hacia acá. Las mismas gaviotas que vuelan desde Essaouira hasta Canarias. Eran los dorados 60 en una aldea bereber que miraba al Atlántico, mar siempre azaroso, siempre potente. En uno de los destinos más bohemios del país magrebí. Orson Welles rodó su célebre ‘Otelo’ allí. Y pagaba con sardinas a los que cargaban el equipo. En los Sesenta llegaron a Essaouira los artistas en medio de la excitación del movimiento hippy. Las melenas, el surf, los chiringuitos, los paseos en camello o caballo por la playa… Y el beber y el fumar frente al mar. Eran los primeros sonidos de una psicodelia ‘cannábica’. Allí y en la cercana playa de Diabat.

Jimmi Hendrix fue uno más y habló de ello con Dylan. En el ‘Triskala Cafe’ aún hoy cuelgan los cuadros de Bob Dylan y Jimi Hendrix (entre otros). El recuerdo de aquella época se alinea en sus paredes. Dicen que Hendrix usaba casi cualquier papel para sus notas y apuntes dispersos. Servilletas, paquetes de cigarrillos o las cartulinas de los hoteles. Hendrix, uno de los mayores iconos del movimiento hippy, era ácrata para todo (como los genios). Y un día compartió ese tabaco con Dylan a su regreso (como mismo había hecho con un canario, miembro de ‘Los Simples’, aquí cerca, en Essaouira). Dylan y Hendrix hablaron entonces de Marruecos y de su otra orilla, Canarias.

“La música debería tocarse al aire libre. Tienes que darle a la gente algo con lo que soñar”, le decía Jimmi mientras recordaba sus vivencias atlánticas. “Disculpen mientras beso el cielo”, dijo en algún concierto (¿nuestro cielo, quizá?). Hendrix sigue más vigente que nunca en ese ‘Woodstock marroquí’ que es el festival ‘Gnaoua’, de Músicas del Mundo (19 ediciones ya celebradas). Y Bob Dylan tomó recorte de cuanto Jimmi Hendrix le contó. Fruto de ello son, en parte, las canciones en las que Dylan se acordó de los canarios que emigraron a Lousiana y perecieron en las inundaciones de 1927, en su tema en ‘High Water’. Y de la tristeza que envolvía a los otros isleños de Delacroix Island en la canción de ‘Tangled Up In Blue'.

Pero también la famosa ‘If you see her, say hello’ (‘Si la ves, dile hola’,1975), en la que Dylan también se acuerda de Marruecos…Si la ves, dile hola, podría estar en Tánger/se fue de aquí la pasada primavera/oí que está viviendo allí/dile de mi parte que estoy bien… Quién le iba a decir a Hendrix que un día Dylan se llevaría el Nobel de literatura por sus canciones.

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