Canarias

430 años del secuestro y mutilación musulmana de la Virgen de Guadalupe, en Lanzarote

La primera virgen de Guadalupe en las islas, fue decapitada por piratas argelinos, que también se llevaron de la Cueva de los Verdes a cerca de 1.000 canarios que estaban refugiados

Los ataques piratas a Teguise traían a Lanzarote fuego y desolación
Los ataques piratas a Teguise traían a Lanzarote fuego y desolación - ABC
R.L.P. - @ABC_Canarias Las Palmas De Gran Canaria - Actualizado: Guardado en: Canarias

Se cumplen 430 años de la invasión de Lanzarote por parte de piratas argelinos. Hubo varias invasiones. Pero la de hace 430 años tuvo algo diferente: cerca de 1.000 canarios secuestrados y un botín de guerra en el que destacaba la cabeza de Virgen de Guadalupe. En aquella época, México no existía.

A la Virgen de Guadalupe la decapitaron y se la llevaron a cerca de 1.000 canarios que fueron traicionados por un isleño, que también fue enviado a Argelia. Algunas fuentes ubican en Argelia el destino de la Virgen de Guadalupe. Pero el experto José Manuel Clar Fernández sostiene que fue a Marruecos, en Fez.

José de Viera y Clavijo se refiere a la Virgen de Guadalupe cuando apunta que la antigua iglesia parroquial de la villa de Lanzarote, en referencia a Teguise, fue abrasada en 1586 "por los argelinos y turcos de Morato Arráez". "Los berberiscos", señala Viera y Clavijo, se la llevaron a Argel "y viendo que en su tierra no la compraban le partió la cabeza".

"Hallándose allí cautiva una señora principal de Lanzarote, llamada doña Francisca de Ayala, tuvo modo de recoger la cabeza, y que se la pudo traer consigo a la patria, cuando se rescató, donde, mandándole hacer cuerpo y ropaje, la restituyó a su altar con las señales de su cautiverio en las cicatrices del rostro", agrega.

La Virgen de Guadalupe llegó a Canarias en 1455, es decir, es una imagen religiosa es muy importante para las islas. Antes que México, Guadalupe ya estaba establecida en las islas.

En las crónicas de Teguise de 1925, el cronista Lorenzo Betancort, apunta que en la tercera invasión musulmana a Lanzarote, destaca que "cuando los berberiscos invadieron, por tercera vez, la Villa de Teguise, los cristianos, para evitar que pudiera ser objeto de profanación por parte de los infieles la imagen de María, que por entonces llamábanla Nuestra Señora de Guadalupe, sacáronla del templo parroquial de San Miguel, llevándola a la ancha Cueva de los Verdes".

De aquella invasión, los bereberes se llevaron a cerca de 1.000 canarios de ambos sexos "entre ellos el traidor Amado, su yerno Baltasar y un considerable botín, consistente en alhajas y otros preciosos objetos, así como la imagen venerada de Nuestra Señora de Guadalupe".

Los canarios regresaron producto de que alguien pagó el rescate. Entre los cautivos estuvo Francisca de Ayala o un familiar suyo, que "trajo consigo a la venerada imagen, que restaurada más tarde, fue destinada a la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, donde permaneció en completo olvido hasta el año 1914, en que el digno sacerdote don Antonio Gil, viéndola en deplorable estado, la trasladó a Teguise para su restauración, y observó en ella las mismas señales que cita la tradición".

De acuerdo con los textos de Fray Juan de Medinilla, la Virgen de Guadalupe fue "la primera imagen de la venerada en estas islas por los cristianos". Es cierto que la Virgen de Candelaria, apunta José Manuel Clar en su estudio 'La Virgen de Guadalupe en la Historia de Lanzarote', "es la más antigua de las que se veneran en Canarias". Sin embargo, el culto a dicha imagen por los cristianos fue con posterioridad a la conquista de Tenerife, en 1496, ya que anteriormente, este símbolo sagrado era tenido y respetado por los guanches, que por aquel entonces aún eran paganos.

La imagen de la Virgen de Guadalupe llegó a Canarias en 1455 por Diego García de Herrera, poco después de su toma de posesión como Señor de Lanzarote, al estar casado con Inés Peraza de las Casas, hija de Hernán Peraza, a quien le correspondía por herencia este derecho. Cuando García de Herrera la trajo a Lanzarote a la Virgen de Guadalupe, América no se había descubierto.

Medinilla, en su informe sobre las confesiones en Canarias, señala que doña Francisca de Ayala recogió la cabeza, y saliendo con brevedad del cautiverio, "la trajo a Sevilla e hizo unirla a otra imagen aunque siempre le ha quedado la señal, con que se renueva y aumenta la devoción de los fiele" canarios.

Fray Juan de Mednilla subraya en 1758: "En Teguise hay hay en la parroquia una imagen de nuestra Señora de Guadalupe, que fue la primera imagen de la Reina del Cielo venerada en estas islas por los cristianos. Entraron los moros y la llevaron a Argel: y porque al moro sólo le daban 100 reales para el rescate, de una cuchillada le cortó la cabeza y un perro suyo se le tiró y le mató. Conserva la Señora las señales o cardenales en el rostro, de la caída de la cabeza al suelo".

José de Viera y Clavijo ubica los sucesos de Morato Arráez en 1586. Pero la mayor parte de los escritores sitúan el suceso en el año 1618.

El historiador y militar José Manuel Clar Fernández, militar y experto en historia de Canarias, indica que la imagen de la Virgen de Guadalupe la llevó a Teguise Diego García de Herrera, desde Sevilla, en el año 1455, con motivo de su llegada a Lanzarote para hacerse cargo de sus dominios, "como esposo que era de doña Inés de las Casas y Peraza, heredera del Señorío de Canarias". En la invasión que Calafat ejecutó sobre Lanzarote en 1569, la sagrada imagen "fue llevada como botín a Marruecos por un moro con ánimo de venderla a los cristianos cautivos y obtener un rescate". Agrega que "el moro que la poseía la llevó a la plaza de Fez buscando comprador, y, al no encontrarlo, furioso, la arrojó contra el suelo arrancándole la cabeza".

Señala Clar Fernández que, de acuerdo con las crónicas de la época, "en aquel momento un perro de presa que pasaba por la plaza se abalanzó contra el moro mordiéndole en la garganta y dejándole muerto en el suelo". Y, en ese instante, "otro moro, alcaide del Jarife, que se hallaba en la plaza, recogió la cabeza de la imagen sagrada y se la llevó". Cuando doña Francisca de Áyala fue rescatada, "el alcaide moro le entregó la cabeza de la imagen contándole la historia de lo ocurrido". "Ella, agradecida, la recibió con lágrimas en los ojos por los recuerdos que le traía de su tierra y la llevó a España".

Ya en Sevilla, Diego Argote de Molina, encargó al escultor Juan Bautista Vázquez que a la cabeza de la imagen de la Virgen le pusiera un cuerpo y el niño Jesús en los brazos, "tal como estaba tallada anteriormente". El pintor y estofador Antonio de Arfianc le encomendó que pintara y dorara la reconstruida imagen de la Virgen de Guadalupe. "Esta reconstrucción debió ocurrir entre los años 1584 a 1586, llevando la imagen desde Sevilla a la villa de Teguise el propio Gonzalo Argote de Molina, con motivo del viaje que realizó a Lanzarote en 1586 para contraer matrimonio con Constanza de Herrera, hija de Agustín de Herrera y Rojas, marqués de Lanzarote, según enlace acordado por ambos, colocándola en la iglesia matriz de donde había salido cautiva en 1569", apostilla Clar Fernández.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios