Tribunales

Un hijo que mató a su madre se libra de la cárcel porque la asfixió con «cariño y respeto»

La Audiencia de Zaragoza le ha impuesto una pena mínima por asistencia al suicidio, en contra de lo que pedía el Fiscalía

Ignacio Sánchez Olaso, condenado a dos años de prisión por un delito de auxilio al suicidio
Ignacio Sánchez Olaso, condenado a dos años de prisión por un delito de auxilio al suicidio
Roberto Pérez Zaragoza - Actualizado: Guardado en: Aragón

Un zaragozano de 42 años que mató a su madre hace un año se librará de ingresar en prisión tras haber logrado que la Audiencia Provincial le haya impuesto una pena mínima de cárcel, dos años. Al no tener antecedentes penales, todo apunta a que no se le exigirá el ingreso efectivo en prisión.

El tribunal le ha reconocido la atenuante de «pietatis causa», al considerar probado que lo hizo guiado por el «cariño y respeto» que sentía hacia su madre. Se ha tipificado lo ocurrido como un delito de asistencia al suicidio, con las atenuantes de confesión y de parentesco.

Los hechos por los que ha sido juzgado ocurrieron en el domicilio familiar en el que el acusado convivía con sus padres. Se ha tipificado como un caso de asistencia al suicidio con resultado de muerte.

Estos casos los castiga el Código Penal con condenas de prisión de entre 6 y 10 años. Y, pese a que el tribunal entiende indudable que la acción del acusado se corresponde con este delito, ha considerado que le debía de aplicar dos atenuantes: la de confesión, porque desde el primer momento reconoció los hechos al detalle; y la de parentesco por «pietatis causa».

Eso les ha llevado a los miembros del tribunal a rebajar la condena a la tercera parte de los seis años de prisión que pedía la Fiscalía.

La madre no tenía ninguna enfermedad terminal, como reconoce la sentencia. Tampoco graves padecimientos permanentes que le hicieran insufrible la existencia.

Sí que se ha dado por probado que arrastraba una «paranoia con ideaciones persecutorias» que focalizaba contra el colectivo médico, por lo que se negaba a recibir asistencia facultativa. Llevaba diez años sin salir de casa y sufría fuertes dolores en la espalda y una gran úlcera en la pierna por diabetes.

La sentencia considera probado que la madre le había dicho a su hijo que quería morir, que era una decisión «irrevocable», y le pidió que él se encargara de quitarle la vida. Según el relato que da por cierto la sentencia, la mujer se acicaló para su hora final, se atiborró de brandy y se dispuso a que su hijo le quitara la vida.

Dos bolsas de basura para asfixiarla

El acusado, Ignacio Sánchez Olaso, le colocó una bolsa de basura sobre la cabeza para asfixiarla. La sentencia reconoce que en un momento la madre quiso llevarse las manos a la cabeza, y su hijo se lo impidió para consumar la muerte. Para asegurarse más, le colocó una segunda bolsa de basura hasta que dejó de respirar. Eran entre las dos y las tres de la madrugada del 8 de abril de 2015. Luego, el hijo se quedó velando el cuerpo, sin avisar a nadie, ante el temor de que si acudían servicios médicos de urgencias pudieran reanimarla.

El padre, según la sentencia, permaneció en todo momento ajeno a estos hechos.

La atenuante de «pietatis causa» que le aplica el tribunal al acusado la ha contemplado tras considerar que la madre «ejercía una fuerte influencia» sobre su marido e hijos, especialmente sobre el que acabó con su vida. Y entiende la Audiencia de Zaragoza que precisamente por esto el acusado accedió a la mortal decisión de la madre, «por el cariño y sumisión» que tenía hacia ella.

Antes de morir, la madre dejó una nota escrita de su puño y letra en la que, entre otras cosas, dijo que «por culpa de no estar legalizada en España la eutanasia, he tenido que hacérmela yo».

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