Algunos marinos del submarino «Mistral» bromean en la hora del almuerzo
Algunos marinos del submarino «Mistral» bromean en la hora del almuerzo - JAIME GARCÍA
DEFENSA

La vida en un submarino: «Duras condiciones de vida pero una camaradería sin igual»

Todos se forman en la Escuela de Submarinos de Cartagena: «La seguridad de toda la dotación depende de todos»

A BORDO DEL SUBMARINO «MISTRAL»Actualizado:

Un submarino de la Armada Española se divide en tres secciones:

1. «Alfa»: donde se sitúa la cámara de máquinas y desde donde se controla la propulsión del submarino.

2. «Bravo»: la zona de habitabilidad (cocina, baño, alojamientos), con los cajones de las 320 baterías que alimentan con electricidad al submarino y la zona de mando y control (periscopio, sistema de combate, sonar, mandos del submarino...), siendo esta zona el corazón del submarino.

3. «Charlie»: cámara de torpedos. Esta última sección originalmente sólo aloja torpedos si es una misión real de combate. En ese caso, no hay literas en esa sección y la dotación debe rotarse en las literas de la zona «bravo» en lo que se conocen como «dormir a cama caliente». Algo poco habitual en estos tiempos. Un torpedo mide 5 metros de largo.

Sección «bravo», donde se encuentra el periscopio y los mandos
Sección «bravo», donde se encuentra el periscopio y los mandos-JAIME GARCÍA

Los marinos del «Mistral» destacan principalmente la incomodidad de las condiciones de vida a bordo. Aunque cuentan con ello. Alguno incluso bromea sobre la posibilidad de recibir alguna visita de algún político o ministro a bordo, porque además de querer enseñar su duro modo de vida también desean mostrar la camaradería y profesionalidad existente entre todos los miembros de la dotación. De otro modo, la vida en un submarino se haría insoportable. Ese es el primer proceso de selección natural a la hora de elegir a los submarinistas de la Armada Española. Además de las pruebas físicas, la primera criba la realiza un psicólogo.

Escuela de Cartagena

Todos ellos han pasado los correspondientes cursos de formación en la Escuela de Submarinos de Cartagena, que conllevan el adecuado plan de adiestramiento a bordo. Estos cursos son diferentes para oficiales, suboficiales y personal de marinería, y son muy exigentes. Además, aseguran que el personal que dota los submarinos está capacitado para cumplir sus funciones.

«De hecho, la seguridad de toda la dotación depende de todos, de forma que es imprescindible que todos y cada uno de los miembros del equipo sea capaz de realizar su trabajo sin dudar. Para ello las dotaciones una vez formadas se entrenan permanentemente en los simuladores de adiestramiento y en la mar, garantizando el mejor empleo operativo de la plataforma», explica el comandante de la Flotilla de Submarinos, el capitán de navío Alejandro Cuerda.

El comandante de la Flotilla de Submarinos, el capitán de navío Alejandro Cuerda
El comandante de la Flotilla de Submarinos, el capitán de navío Alejandro Cuerda-JAIME GARCÍA

En la dotación hay tres marinos en prácticas de la Escuela de Submarinos. Uno de ellos es el alférez de navío Alejandro de Meer, madrileño de 25 años, que destaca «la diferentes capacidades que un marino aprende en un submarino. Una de las principales es la capacidad de análisis».

En el plano humano, «actitud positiva y proactiva de los miembros de la dotación fue otra de las cualidades que me hizo decantarme por esta especialidad. Y aunque haya unas duras condiciones de vida, el espíritu de camaradería es sin igual».

Esperando al nuevo S-80

Con la llegada del futuro submarino S-80 en 2023 se espera un alto salto tecnológico en los submarinos de la Armada Española. Aún por ver cómo se concreta la construcción, la primera unidad de la clase S-80 que diseña Navantia se llamará «Isaac Peral». Debía de estar entregado hace 2 ó 3 años pero problemas en el diseño, atribuidos a los pesos, hicieron replantear el proyecto. Ahora parece que las dificultades están subsanadas.

Esta clase de submarinos estará dotada con un novedoso sistema de propulsión independiente del aire (AIP) en el que trabajan dos empresas, Abengoa y Acciona, en dos modelos diferentes. El Ministerio de Defensa deberá decidir cuál de las dos opciones elige finalmente. Hasta ese momento, la Armada Española seguirá contando con tres submarinos veteranos construidos en la década de los 80, en tiempos de Felipe González.

El alférez de navío Alejandro de Meer
El alférez de navío Alejandro de Meer-JAIME GARCÍA