Salón de Plenos del Parlamento catalán
Salón de Plenos del Parlamento catalán - Efe
Política

El secesionismo sume a Cataluña en su octava prórroga presupuestaria

Pese a su crítica situación financiera, la Generalitat lleva ocho años sin aprobar en tiempo y forma sus cuentas anuales

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Cataluña está ya, oficialmente, en prórroga presupuestaria. Tal y como establece la legislación, al no haberse aprobado las cuentas del nuevo año, la Generalitat tendrá que capear el día a día de su sector público con el presupuesto prorrogado de 2017. Eso conlleva limitaciones a la hora de disponer del gasto público.

El caso es que lo que debería ser excepción se ha convertido en norma en Cataluña. Desde que Artur Mas imprimiera al «Govern» la deriva independentista, la Generalitat no ha tenido sus cuentas al día en ningún momento. Hasta la fecha, 2010 fue el último año en el que la Generalitat ha tenido presupuesto en tiempo y forma. Desde entonces, nunca más hasta el momento.

En 2011 y 2012, Artur Mas aprobó los presupuestos meses después de haberse iniciado esos ejercicios. Por entonces, aún no había proclamado abiertamente su «hoja de ruta» independentista. Esto llegaría con el mandato que inició en diciembre de 2012, arropado por ERC. Y el desbarajuste presupuestario se disparó: en 2013 la Generalitat no aprobó presupuesto, ni siquiera con tardanza. Artur Mas, respaldado por Esquerra, prescindió de elaborar y someter a votación las cuentas del año. Dijo que era una forma de plantarse contra los recortes que imponía el Estado. Y pasó todo 2013 con las cuentas prorrogadas de 2012.

Así se llegó a 2014, año en el que la Generalitat sí tuvo presupuestos, pero tampoco al día. Como los aprobó tarde, durante varias semanas tuvo que manejarse todavía con las cuentas prorrogadas de 2012. Para entonces el «Govern» ya llevaba un par de años nutriéndose ventajosamente de las inyecciones financieras del Estado, con las que logró mantener a flote -y así sigue- las arruinadas arcas de la Generalitat. El FLA aterrizó privilegiadamente en Cataluña.

Pese a que la crítica situación económica de la Generalitat aconseja el rigor presupuestario, 2015 tampoco tuvo cuentas aprobadas en tiempo y forma. Hubo que esperar hasta el 4 de marzo de aquel año para que el Parlamento catalán aprobara el presupuesto del ejercicio, con los votos de CiU y ERC. Cumplimentados los trámites reglamentarios, entraron en vigor una semana después.

En septiembre de aquel mismo año, 2015, hubo elecciones autonómicas. Artur Mas encaraba una nueva investidura, pero la CUP le vetó, y la vieja Convergència se claudicó ante los antisistema: para que su partido conservara el «Govern», Mas dejó paso a su compañero de filas Carles Puigdemont, que sí era aceptado por la CUP. Con el enredo de los vetos y la investidura pendiente, los presupuestos se dejaron de lado. Puigdemont fue investido presidente de la Generalitat en enero de 2016, sin presupuestos al día. De nuevo, prórroga presupuestaria. Y esta duró todo el año al completo, como había ocurrido en 2013. En esta ocasión fue por la negativa de la CUP a aprobar el proyecto presupuestario del Gobierno independentista trabado entre Puigdemont y la Esquerra de Oriol Junqueras.

Este recién terminado 2017 tampoco tuvo presupuestos al día. Hubo que esperar hasta abril para que Cataluña aprobara las cuentas del año. Hasta marzo de 2017, la Generalitat funcionó con el presupuesto prorrogado de 2015.

Este último año, en septiembre y octubre, cuando en condiciones normales tocaba presentar el proyecto de presupuestos del año siguiente, el «Govern» y la mayoría independentista del «Parlament» centraban toda su acción en el golpe secesionista. Del presupuesto, ni rastro. De ahí que, una vez más, el año arranque sin cuentas al día, con prórroga de las de 2017. Y eso que, según la legislación catalana, el Gobierno autonómico debe presentar el proyecto presupuestario de cada ejercicio no más tarde del 10 de octubre del año anterior -es decir, el de este 2018 debía haberse presentado, como tarde, el 10 de octubre de 2017-.

Con el incierto panorama que dejaron las urnas el 21 de diciembre, la fecha de aprobación de las cuentas del nuevo año es toda una incógnita, como lo es la propia conformación del nuevo «Govern».