España

Sánchez zanja en diez minutos la llamada a Rajoy e invierte el doble de tiempo con Iglesias

Se espera que este miércoles telefonee al líder de Ciudadanos, Albert Rivera

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE
Pedro Sánchez, secretario general del PSOE - REUTERS

Diez minutos. Es todo lo que duró la conversación telefónica entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, primera dentro de la ronda de llamadas que está realizando el secretario general del PSOE a los líderes del resto de formaciones políticas -en orden directo a su peso parlamentario-. Eso sí, se desarrolló en «tono cordial», según certificaron fuentes socialistas. En ella, ambos políticos se mantuvieron en sus posturas: Rajoy ofreciendo una gran coalición liderada por él, que es quien ganó las elecciones -le recordó-, y Sánchez reiterando su posición en contra de la investidura del popular.

Esos diez minutos podrían tener continuidad en el futuro: esa puerta quedó entreabierta con un ambiguo «han quedado en seguir hablando» que no concreta tiempos ni formas. En el Partido Popular no les sorprendió la pobreza del contacto, del que no esperaban mucho más. «Es sólo un paripé», aseguraba un dirigente del partido; «Sánchez se ha inventado esta iniciativa como entretenimiento hasta el 25-S», la fecha de las elecciones vascas y gallegas.

Nadie espera en el partido de la gaviota que las posturas políticas se muevan en serio hasta que no pasen estos comicios regionales, de cuyo resultado pueden depender futuras alianzas o acercamientos que conduzcan a una nueva investidura de Rajoy.

En un comunicado enviado tras la conversación por Presidencia del Gobierno, se explica que Rajoy aprovechó para recordar a Sánchez la urgencia de contar con un gobierno que pueda «dar respuesta a los compromisos que tiene ante sí y que mantenga el empuje de la recuperación económica y el ritmo de creación de empleo».

Rajoy reiteró su ofrecimiento de grancoalición y el de negociar de forma sectorial

Concretamente, le habló de la necesidad de presentar ante el Parlamento los Presupuestos generales del Estado del que dependen subvenciones y pensiones, por ejemplo; de la «imperiosa obligación» de cumplir antes del 15 de octubre los compromisos con Bruselas para suavizar la senda de corrección del déficit público, y le recordó la «amenaza gravísima» a que está sometida la unidad territorial de España. Por todo eso, reiteró su ofrecimiento de gran coalición y el de negociar de forma sectorial sobre la amenaza independentista, un nuevo sistema de financiación autonómica, un pacto educativo, pensiones o reformas institucionales.

No a las tomaduras de pelo

En una jornada inusualmente activa, el líder socialista no sólo telefoneó a Rajoy -a última hora de la mañana- sino que también llamó al líder de Podemos, Pablo Iglesias, el hombre que le lleva reclamando desde las elecciones del 20-D un pacto de las fuerzas del cambio.

Este encuentro telefónico duró mucho más del doble del mantenido con Rajoy: 25 minutos en total. Ambos comparten que a España le conviene «un gobierno que implemente un programa de justicia social y regeneración democrática», y Sánchez le trasladó la necesidad de que las fuerzas del cambio sigan hablando para acabar con el atasco político, por lo que seguirán los contactos «en los próximos días», sin concretar.

Sin embargo, en Podemos no se dejan engatusar con cantos de sirenas; la portavoz adjunta de la formación morada, Irene Montero, advirtió poco después de este encuentro que no participarán en «tomaduras de pelo», y pidió acuerdos concretos para avanzar. La prioridad de Podemos, dijo, es «llegar a acuerdos con el PSOE y sólo después buscar apoyos», preferiblemente de los nacionalistas. La abstención de Ciudadanos le parece más difícil porque ven a este partido «en clara alianza con el PP».

Sánchez sólo está en la fase de «explorar qué estamos dispuestos a hacer todos para que no haya terceras elecciones»

Pero el camino de pactar con los nacionalistas no está, a día de hoy, en la agenda del PSOE. La portavoz adjunta de este partido, Meritxell Batet, rechazó también comprometerse con un acuerdo con Podemos, y enfrió los ánimos al matizar que de momento, los contactos de Sánchez con los otros políticos sólo están en la fase de «explorar qué estamos dispuestos a hacer todos para que no haya terceras elecciones».

En fuentes socialistas ven ineficaz un pacto sólo con Podemos porque no sumarían suficientes votos, y a la vez rechazan pactar con los independentistas por imperativo del Comité Federal. La opción de un acuerdo a tres bandas, PSOE-Podemos-Ciudadanos, recuerda Batet que ya se intentó tras el 20-D y se vio frustrada porque la formación morada no quiso sumarse.

Con Rivera, hoy

De momento, el único de los cuatro principales partidos que se quedó sin hablar con Pedro Sánchez ayer es Ciudadanos. El secretario general de los socialistas no llamó a Albert Rivera -previsiblemente lo hará hoy-, pero no por eso se quedó sin saber lo que pensaba el líder de la formación naranja, que fue muy explícito en sus declaraciones públicas.

En ellas, pidió a Sánchez y a Rajoy que se dejen de «llamaditas y de marear la perdiz» y se pongan a negociar para intentar llegar a un acuerdo. Les advirtió a ambos que el bloqueo se mantendrá hasta que «no entiendan» que tienen que «ceder». Y calificó de «inviable» un pacto de su partido con PSOE y Podemos: «No voy a participar de ningún apoyo a un gobierno de cuarenta y tantos partidos, algunos de los cuales apoyan la independencia».

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