España

Rajoy desvela hoy un Gobierno obligado a negociarlo todo

El presidente verá al Rey a las 18:00 horas y después se hará público su nuevo Ejecutivo

Mariano Rajoy jura su cargo como presidente del Gobierno - POOL/EFE

Mariano Rajoy desvelará este jueves, después de las 18.00 horas, la composición de su Gobierno, cinco días después de ser investido presidente en el Congreso, y sin haber dejado escapar nada sobre sus planes. «El mutismo es absoluto», afirmaron ayer en La Moncloa, muy cerca del despacho de Rajoy. El jefe del Ejecutivo se reunirá con el Rey a las 18:00 horas en el Palacio de la Zarzuela para informarle de la composición de su nuevo equipo de gobierno y será después cuando se comunicará públicamente.

La nueva situación política, «excepcional», como la definió Rajoy, aporta algunas claves de los puntos fuertes que deberá tener el nuevo Gobierno, y que pasan sobre todo por la necesidad que tendrá que negociarlo todo, día a día, para poder sacar adelante sus medidas. «Nadie sabe nada. Rajoy no habla ni con el cuello de su camisa», comentan en su entorno, donde sí creen que van a producirse «grandes cambios» para afrontar una legislatura especialmente compleja. Hay consenso general en que el perfil del nuevo Gobierno deberá ser dialogante y muy parlamentario, y al mismo tiempo tendrá que moverse muy bien en el ámbito de la comunicación.

La minoría en la que se encuentra el Gobierno del PP va a tener como consecuencia inmediata no solo la imperiosa necesidad de pactar, sino también el hecho de que las explicaciones y comparecencias del presidente y sus ministros serán continuas en el Congreso, porque así se lo va a exigir la oposición.

Las tres vacantes

Entre los nombramientos en el nuevo Gobierno de Rajoy hay como mínimo tres que deberán producirse a la fuerza, por las vacantes que se han producido durante los diez meses en que han estado en funciones, y que no se han podido cubrir. Se trata de las carteras de Fomento, Industria y Sanidad.

La estructura del Ejecutivo será toda una declaración de intenciones de Rajoy, que ha estudiado con detalle el organigrama de otros gobiernos europeos. Una de las dudas es si pasará de tener una sola Vicepresidencia a crear otra, de contenido económico o social. Al mismo tiempo, otra de las incógnitas que se han mantenido hasta el final es si la actual vicepresidenta mantendrá las mismas competencias que ha tenido hasta ahora. Cuando Rajoy formó Gobierno en 2011, dejó en manos de Soraya Sáenz de Santamaría la Vicepresidencia, la portavocía del Gobierno, el CNI, el BOE, el CIS, la Secretaría de Estado de Comunicación y la de Relaciones con las Cortes.

Otro punto de atención será comprobar si finalmente la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, entra en el Gobierno y en qué Ministerio, y si Rajoy ha buscado un equilibrio entre dos de las mujeres en las que más confía en su quehacer político diario.

Una vez que se sepa el Gobierno, los ministros jurarán o prometerán mañana su cargo ante el Rey, mantendrán la primera reunión del Consejo y protagonizará el intercambio de carteras en aquellos departamentos en los que haya relevo.

Pensar en los socios

En una legislatura en la que el Gobierno de Rajoy deberá tener como base el acuerdo que firmó con Ciudadanos el pasado mes de agosto, y que valió el voto afirmativo del partido de Albert Rivera en su investidura, desde el Ejecutivo saliente y entre los populares consideran que los perfiles de los nuevos ministros deberían encajar bien en el trato diario con los partidos con los que se pretende negociar. Es decir, que no produzcan rechazo.

En el entorno de Rajoy insisten en subrayar la importancia que tendrá la comunicación en esta etapa, para ganarse a la mayoría social en un momento en que están en minoría en el Congreso de los Diputados. «No nos podemos permitir los fallos de la primera legislatura», advierten fuentes parlamentarias consultadas por ABC.

Ayer, uno de los partidos con los que el PP quiere dialogar para llegar a acuerdos en asuntos sectoriales, el PNV, envió un mensaje a Rajoy. El lendakari, Iñigo Urkullu, reclamó al futuro Ejecutivo un cambio de actitud para «entender, afrontar y colaborar conjuntamente en las cuestiones que competen a la agenda vasca». En el último debate se constató que el PNV sigue marcando distancias, pero no se produjo el portazo de anteriores ocasiones.

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