Mariano Rajoy, ayer en Madrid - IGNACIO GIL

Rajoy augura la etapa expansiva más larga de la historia de España

El presidente presume ante los inversores del «giro de 180 grados» en el país

MadridActualizado:

Justo a la misma hora y apenas a 200 metros del lugar donde Pedro Sánchez se recreaba en el «proyecto agotado» del PP, el presidente Rajoy derrochaba optimismo sobre la situación económica de España en el medio plazo, en un acto ante grandes inversores nacionales e internacionales. Auguró que España, «una historia de éxito», seguirá a la cabeza del crecimiento europeo en los próximos años y aseguró que podemos estar ante el periodo expansivo «más largo de la historia». Solo la inestabilidad política en Cataluña, advirtió, podría frenar el impulso que ha tomado el país y que atribuyó a sus reformas y política de estabilidad presupuestaria.

Rajoy evitó hacer declaraciones a la prensa, y en su intervención no hubo ninguna mención a la última tormenta política que cae sobre su Gobierno, por la gestión del colapso en la AP-6 el pasado sábado por la noche, a causa de la fuerte nevada. En La Moncloa creen que la tempestad amainará en cuanto comparezcan en el Congreso los ministros de Fomento e Interior, y expliquen con detalle lo que ocurrió y qué se pretende mejorar. Ante los inversores tocaba presumir de las infraestructuras españolas, sin mención alguna al caos del sábado noche.

El presidente se centró en la recuperación económica de España, su prioridad en lo que queda de legislatura. Según sus previsiones, España crecerá a una media del 2,5 por ciento hasta el año 2020, y la tasa de paro caerá hasta el 11 por ciento. Y las cosas podrán ir mejor todavía, advirtió, si el nuevo Gobierno catalán acata el Estado de Derecho y Cataluña recupera la normalidad. En este caso, Rajoy está dispuesto a subir la previsión de crecimiento de 2018 hasta el 3 por ciento.

Los números económicos son hoy por hoy el terreno preferido de Rajoy, donde se siente más cómodo, sobre todo cuando los compara con la etapa de la crisis, como hizo ayer. «La situación ha dado un giro de 180 grados», aseguró. El paisaje que ve el presidente es este: «España crece de forma fuerte, equilibrada y sostenible, crea empleo de forma intensiva, ha recuperado competitividad y sus perspectivas de futuro son prometedoras». El año 2017 se cerró con un crecimiento estimado del 3,1 por ciento, y así es el cuarto año consecutivo de crecimiento, creación de empleo y superávit externo, y ha permitido recuperar el nivel de renta previo a la crisis y dos terceras partes del empleo destruido.

España está en condiciones de seguir creciendo a la cabeza de Europa, y también por delante de Estados Unidos, Canadá o Japón, según subrayó Rajoy, quien recordó que la fórmula es «estabilidad presupuestaria más reformas». Para seguir por ese camino se puso como primera tarea la aprobación de los Presupuestos de 2018 con las mismas fuerzas que apoyaron los de 2017, incluidas Ciudadanos y el PNV. Y citó otros acuerdos pendientes para ese año, centrados en las políticas activas de empleo, la I+D+i o la digitalización.

Rajoy vaticinó que esta «esta etapa expansiva puede ser la más larga de nuestra historia», pero remarcó que para que se cumplan estos pronósticos deben respetarse principios básicos: «Seguridad jurídica, imperio de la ley y el respeto al Estado de Derecho». Por eso, el único fantasma que sigue viendo Rajoy en ese paisaje de optimismo que dibujó a los inversores es la inestabilidad política en Cataluña, a causa del secesionismo, «una forma más de populismo entre las muchas que están apareciendo en Europa». El presidente del Gobierno propuso combatirlo «desde la legalidad y desde la razón».

«La incertidumbre política en Cataluña supone un reto para España y para sus instituciones, y también para su economía. La inestabilidad política en esta Comunidad es la única sombra que se cierne sobre la economía», subrayó, y por eso el Gobierno bajó las previsiones de crecimiento en 2018 hasta el 2,3 por ciento. Pero en este punto Rajoy también ve el futuro de forma positiva y espera que tras las elecciones del 21 de diciembre se forme pronto un Gobierno catalán que acate el orden constitucional y la situación política se normalice. «Si esto sucede así, el crecimiento podría ser muy superior, y serán los catalanes los más beneficiados».