Referéndum CataluñaLa Policía y la Guardia Civil creen que el 1-O tendrá consecuencias en su relación con los Mossos

«Han dejado ser una policía fiable», señalan las Fuerzas de Seguridad. Trapero será denunciado

BARCELONAActualizado:

Los Mossos d’Esquadra no hicieron su trabajo y demostraron una pasividad «clamorosa» mientras la Policía y la Guardia Civil se dejaban la piel para dar cumplimiento a la orden del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de impedir la celebración del referéndum secesionista. Solo 48 horas antes algunos mandos que han participado en el diseño del dispositivo mostraban su esperanza de que aunque no se implicaran de lleno, al menos salvaran los muebles. No fue así y habrá consecuencias.

«Han dejado de ser una policía fiable», dicen las fuentes consultadas por ABC; «y no solo en lo que se refiere a la Policía y a la Guardia Civil, porque sin duda fuerzas de seguridad de distintos países también van a tomar nota de todo lo sucedido», añaden. «No me ha sorprendido -admiten otras fuente-, porque siempre han estado de perfil. Para ellos era difícil y se les notaba mucha incomodidad. Pero una policía está para cumplir las órdenes de los jueces, porque si no lo hace deja de serlo».

Trapero será denunciado

La indignación es absoluta en los dos Cuerpos. Los cinco sindicatos principales de la Policía -SUP, SPP, CEP, UFP y ASP- emprenderán acciones legales contra el mayor de los Mossos, Josep Lluis Trapero, por la aparente negativa de ese Cuerpo a cumplir las órdenes judiciales. La Asociación Española de Guardias Civiles, por su parte, calificó de «cobarde e indigno» el papel jugado por la Policía autonómica. Y la AUGC, como los sindicatos policíales, estudia igualmente denunciar a Trapero, además de mostrar su «decepción» por la forma de actuar de la Policía autonómica.

Lo cierto es que en varias ocasiones los Mossos no solo mantuvieron una pasividad inquietante, sino que dieron un paso más, colaborando con los secesionistas para impedir la actuación del Instituto Armado y la Policía, como se puede apreciar en varios vídeos difundidos ayer por las redes sociales.

Más allá de esas denuncias, el Tribunal Superior de Justicia informó ayer de que siete juzgados habían abierto diligencias para investigar la actuación de los Mossos d’Esquadra por no haber impedido la votación del referéndum independentista. Las diligencias las abrieron, en unos casos de oficio y en otros a raíz de denuncias de particulares, juzgados de Barcelona, El Vendrell (Tarragona), La Seu d’Urgell (Lleida), Lleida y las localidades barcelonesas de Cerdanyola del Vallès, Santa Coloma de Gramenet y El Prat de Llobregat (Barcelona).

«Tiene maldita gracia que un mosso básico gane 2.400 euros al mes, mientras que un policía nacional con especialidad cobre en torno a 1.600, y un guardia civil aún menos», dicen varios policías a ABC. «Y aún es más indignante que 1.000 de esos euros los aporte el Estado y luego se comporten de esa manera», añaden.

En los Mossos hay, como en la sociedad catalana, una división difícil de gestionar. El sindicato de mandos de los Mossos d’Esquadra se descolgó con una nota en la que lamenta «profundamente» que a consecuencia de las intervenciones policiales para impedir el 1-O «a estas alturas haya un balance de 467 heridos» (el último balance los elevó a 844), sin especificar que la inmensa mayoría son por pequeñas crisis nerviosas. «Como policía moderna y democrática, no entendemos ninguna actuación que no esté regida por los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad», añade. Fepol, por su parte, también cerró filas y criticó la actuación de la Policía y la Guardia Civil.

Sin embargo, de forma privada hay mossos que aseguran que ayer se había echado por tierra la dignidad de todo el Cuerpo, y mostraron su indignación porque la Policía y la Guardia Civil fueran los únicos que dieran la cara para cumplir las órdenes del TSJ.

Eso sí, ayer buen número de furgonetas de antidisturbios de los Mossos vigilaron al apenas centenar de personas que con banderas españolas se manifestaron en Barcelona. Todo un síntoma de las distintas varas de medir.