La presidenta del PSOE, durante la entrevista
La presidenta del PSOE, durante la entrevista - MAYA BALANYA
ENTREVISTA

Narbona: «Una independencia unilateral sería una auténtica catástrofe para Cataluña y para España»

«No son urnas en el sentido pleno, sino un esperpento, una burla, como mucho, van a contar papeletas»

MadridActualizado:

«¡Qué espectáculo en el Parlament! ¡Qué terrible!», exclama indignada Cristina Narbona, una de las voces con más carácter del nuevo PSOE. «En cualquier momento puede suceder algo inesperado», recalca mientras deja bien definida la posición del Partido Socialista ante el desafío independentista.

Como si fuera impulsada por un reactor, decidió dejar el Consejo de Seguridad Nuclear para aterrizar como presidenta del PSOE en el búnker de Pedro Sánchez, imprimiéndole al cargo una fuerza que no había tenido hasta entonces. Le convencieron sus formas antes de su resurrección como secretario general. Comprometida con el Medio Ambiente, fue ministra del sector en el primer Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, aprobando el Programa AGUA –investigado en el caso Acuamed, que se reactiva este otoño–, que derogó el trasvase del Ebro.

-Rajoy garantiza que no renunciará «a nada» para impedir el referéndum, ¿el PSOE está con el Gobierno?

-Apoyamos todas las iniciativas que adopte el Gobierno en exigir responsabilidades conforme a la legalidad vigente. No tenemos ninguna discrepancia con el Gobierno ni ninguna duda. El PSOE apoya el Estado de Derecho vigente.Otra cosa es que creamos que eso no es suficiente. No sólo es mencionar la ley, porque las leyes se modifican, incluida la Constitución, que no es intocable.

-Cuando Pedro Sánchez pide al Gobierno «proporcionalidad y mesura», ¿cuál es el límite?

-Hay que evitar que exista una confrontación, más allá de la legalidad, de los que están vulnerando la Constitución y quiénes la defendemos. Los límites están en el respeto a la convivencia. Que no haya ninguna actuación que pueda generar reacciones dramáticas ni actos violentos. Queremos llamar a la moderación y rechazamos cualquier presión contra nuestros alcaldes, que no secundarán ninguna iniciativa ilegal. También pedimos mesura a la Generalitat. Todo lo contrario al espectáculo bochornoso del otro día en el Parlament.

-¿Cómo ve el papel que ha jugado la presidenta del Parlament, Carme Forcadell?

-Es lo más parecido a un golpe de Estado, porque ha saltado por encima de todas las normas que organizan la institución democrática, incluidas las catalanas. La ley de desconexión es absolutamente inaceptable, responde a una visión autoritaria de no separación real del poder judicial y Ejecutivo. ¿Qué república están planteando?

-Pedro Sánchez manifiesta que el 1-O no es «un referéndum ni una votación en urna», sino «otra cosa», ¿qué cosa?

-Dije que sí había un referéndum, no sería más que un recuento, y tuve que leer que estaba dando alas a los independentistas, cuando estoy denunciando un engaño, una farsa. Hasta qué punto cualquier cosa puede ser utilizada en nuestra contra. A algunos les interesa que Pedro Sánchez sea un líder podemizado, que no sabe ni adónde va, pero no es así. Si llegan a poner una cosa, porque tampoco es una urna en el sentido pleno, sino un esperpento, una burla, como mucho van a contar papeletas.

-¿Cuál es el objetivo del PSOE con la Comisión del Congreso para debatir sobre el modelo territorial?

-Evaluar y modernizar nuestro modelo territorial, entender qué ha podido fallar en el funcionamiento de las autonomías, no sólo mirando a Cataluña, para plantear con posterioridad una reforma de la Constitución. Apostamos por un Estado federal, dónde se define más nítidamente las competencias. Vemos con satisfacción como el propio presidente Rajoy y otros grupos políticos están aceptando nuestra iniciativa.

-¿Antes o después del 1-O?

-Cuanto antes mejor, pero cuantos más grupos aún mejor. Lo principal es que haya muchas fuerzas políticas que se sienten en una mesa sin posturas intransigentes. No tiene que ser necesariamente antes del 1 de octubre. Le damos más importancia a la amplitud. Y si está el Partido Popular, mucho mejor.

-¿Por qué no fue el primer asunto político para abrir el Congreso en lugar de un pleno extraordinario y urgente sobre el caso Gürtel?

-No sé si esta Comisión hubiera tenido la misma acogida hace un mes. A medida que el tiempo se agota, somos más los que apostamos por desarrollar una herramienta de trabajo conjunto.

-¿Hay una mayoría silenciosa en Cataluña que no quiere la independencia?

-Cataluña ha vivido demasiado en silencio ante las mentiras. No es para barrer para casa, pero el primer análisis del expolio a Cataluña fue de Josep Borrell en «Los cuentos y las cuentas del independentismo catalán». Se ha perdido demasiado tiempo. Desde la Generalitat, los partidos independentistas, y los medios públicos en Cataluña han engañado a los ciudadanos haciéndoles creer que su plan tiene una eficacia jurídica. Sí se ponen urnas, no es un acto democrático. Hay que explicar que no vayan a votar para decir que no se quieren ir de España. Cuanta más participación haya en esa consulta ilegal, más se legitima el resultado. Una independencia unilateral sería una auténtica catástrofe para Cataluña y para España.

-¿Cómo se visibiliza hoy lunes 11 de septiembre?

-Quiénes tienen la capacidad de armar un espectáculo son las fuerzas independentistas, que querrán capitalizar el día de la Diada. Hay movimientos de odio, como fue el ataque obsceno a Inés Arrimadas. Son síntomas de una actitud que puede ser agresiva, y en ese contexto hay que tener mucho cuidado de cómo se aplican las normas. Vamos a trabajar todos los días para movilizar a la sociedad catalana. Pedro Sánchez estará el martes 12 en un desayuno en El Periódico de Cataluña que ha sufrido una campaña en contra. Y después habrá un gran acto con nuestros alcaldes.

-¿Se ha metido Sánchez en un jardín con el tema de las naciones?

-Si España fuera un jardín, en su modelo territorial actual tendría árboles de todo tipo. Cuando Pedro Sánchez menciona que hay como mínimo tres comunidades donde existe el sentimiento de pertenencia a una nación, no está diciendo nada raro. Lo dice con la prudencia de lo que es la realidad. Habrá que saber darle un cauce que garantice la integridad y la unión de los pueblos de España, y la igualdad en los derechos básicos.

-Susana Díaz ha reivindicado que Andalucía no es menos.

-Yo, como el que más. Me alegro de que la compañera Susana Díaz haga esa reivindicación, que Andalucía podría ser una nación y no va en contra de la unidad de España. Bienvenida a una visión que se aprobó en el Congreso Federal.

-¿Qué le parece que Podemos en Cataluña apoya el «sí» en el referéndum ilegal?

-No estamos de acuerdo con Podemos ni cuando habla de soberanía compartida ni en atribuirle un valor democrático a la participación en el referéndum. No se le puede quitar ni un ápice de importancia a este desafío.

«No es una obsesión echar a Rajoy»

-Dice Pedro Sánchez que ahora se siente «templado» como el «acero».

-Ha demostrado una virtud que se define como la resilencia, cuando un material resiste a un golpe y reacciona. Pedro ha demostrado tener una gran resilencia, que es algo más que la resistencia. Es pasivo y activo.

-¿Cuándo va a ser pasivo y cuándo activo?

Hay que buscar un equilibrio en la vida. Saber aguantar los golpes, aprender de ellos, y ver cuál va a ser tu siguiente movimiento. Creo que la experiencia política se va adquiriendo cuanto más difícil son las circunstancias, al PSOE y a nuestro líder le han ido muy mal en los últimos años. Quiénes tienen capacidades potenciales tienen una oportunidad de despegarlas.

-¿Sigue Sánchez con el «no es no» a Rajoy?

-Ese lema abarcaba más cosas, no sólo era el «no» a Rajoy. Aunque suene muy rotundo, tiene muchas capas. Era el «no» a las políticas del PP, a la mentira de que fuera necesaria la abstención del PSOE para llegar a la investidura. Cuando Pedro decía: ¡Qué se busque sus apoyos! Ahí están los presupuestos sin nuestra abstención.

-¿Con un Podemos tan radical se podría gobernar a nivel nacional?

-Hoy por hoy, pretendemos ser un partido de oposición con clara voluntad de llegar al Gobierno y de recuperar los millones de votos que perdimos en los últimos años. Aspiramos a gobernar. Hay autonomía por parte del PSOE. No nos estamos podemizando.

-¿A través de las urnas o con una moción de censura?

-No está descartada la moción de censura, pero no es algo que ahora contemplemos como viable. Pedro Sánchez ha dicho claramente que él no quiere ser presidente a cualquier coste. Cuando ves que ERC rechaza sentarse en una Comisión, creemos que los números no salen si de verdad queremos construir una alternativa, y no sólo quitar a Rajoy.

-¿No es una obsesión echar a Rajoy?

-No es una obsesión para Pedro Sánchez echar a Rajoy. Creemos que el Gobierno del Partido Popular ha llevado adelante políticas nefastas para una mayoría de ciudadanos, pero también queremos desarrollar al máximo las herramientas democráticas que existen, como el Parlamento.