Banderas españolas e independentistas en una concentración ante el Parlamento catalán - Oriol Campuzano
Desafío secesionista

El independentismo catalán lleva un año perdiendo mil adeptos cada día

La exhibición de fuerza de los partidos secesionistas encubre una acusada pérdida de apoyo y su posición minoritaria

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La rebelión contra el Estado que han consumado los independentistas en el 'Parlament' y en la Generalitat se produce en un momento en el que el independentismo que abanderan estos partidos no deja de perder apoyo a pie de calle. Esta deriva ha hecho que sea más acusada la minoritaria posición sociológica que ocupa el secesionismo. De un año a esta parte, la idea de la independencia ha estado perdiendo afines a un ritmo medio de mil catalanes menos cada día. Y es relevante que esta pérdida de adeptos se está disparando especialmente entre los jóvenes, los menores de 35 años -y, sobre todo, entre los menores de 25 años-.

Esa posición sociológica minoritaria que tiene el secesionismo, y la pérdida significativa de simpatizantes, es algo que los partidos independentistas tratan de encubrir haciendo exhibición de fuerza desde el 'Parlament': exprimen a efectos de imagen el hecho de que, por las aritméticas de la normativa electoral, los partidos secesionistas suman mayoría en escaños pese a no haber tenido mayoría de votos en las últimas elecciones autonómicas.

Los partidos secesionistas llevan un año viendo con inquietud la continua pérdida de apoyo social a su pretensión de una Cataluña independiente. Las encuestas lo dejan claro, empezando por las que realiza de forma periódica la propia Generalitat a través de su Centro de Estudios de Opinión.

El análisis de los datos que vienen dejando estos sondeos oficiales confirman que el secesionismo cala cada vez menos entre los catalanes. Nunca han sido mayoría los proclives a la independencia, pero de un año a esta parte esa minoría independentista se ha hecho más acusada aún.

Acelerada pérdida de afines

Según estos estudios de la propia Generalitat, en solo doce meses, de junio de 2016 a junio de 2017, el independentismo ha perdido a un 14% de los ciudadanos que tenía de su lado. A la pregunta de «¿Quiere que Cataluña se convierta en un Estado independiente?», este verano contestaron que sí el 41,1% de los entrevistados; hace justo un año fueron un 47,7%. En el lado contrario, los partidarios del «no» a una secesión han pasado en doce meses del 42,4 al 49,4%.

Junts pel Sí (PDECat y ERC) y la CUP, con su continuo desafío al Estado, no solo han conseguido que cada vez más catalanes le den la espalda al independentismo, sino que han sacado de la «neutralidad» a una parte de quienes antes no tomaban partido en este asunto cuando se les encuestaba. Así, los que hace un año contestaban a esa pregunta con un «no sabe» eran el 8,3%; doce meses después son un 7,8%.

Aplicando al censo electoral de Cataluña los porcentajes que arrojan los sondeos de la Generalitat, el resultado de la extrapolación demoscópica es demoledora para el PDECat de Puigdemont, la Esquerra de Junqueras y los antisistema de la CUP: entre todos, con su orquestada deriva secesionista, han logrado que en doce meses -del verano de 2016 al verano de este año- 350.000 catalanes que antes estaban del lado de la independencia ahora le den la espalda, se han pasado al mayoritario grupo de los catalanes que quieren seguir siendo parte de España. Esos 350.000 catalanes que han perdido los secesionistas en solo 12 meses significa que el independentismo pierde apoyo a un ritmo medio de 29.000 catalanes menos cada mes, unos mil menos cada día, 40 menos cada hora.

Cada vez menos jóvenes apoyan la secesión

Es significativo que la mayor fuga de apoyos que está experimentando el independentismo de un año a esta parte se concentra entre los catalanes menores de 35 años. Y, sobre todo, entre los menores de 25 años. Así, el número de afines a la idea de una Cataluña independiente se ha recortado un 28% en el segmento de catalanes de entre 25 y 34 años -hace un año apoyaban esta idea un 58% y ahora son el 41,6%-. Y entre los catalanes de 18 a 24 años de edad, el retroceso ha sido del 29%: en el sondeo de la Generalitat de junio de 2016 eran un 59% los que decían querer una Cataluña independiente, y ahora son el 41,7%.